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	<description>Centro de Média Independente - Portugal</description>
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		<title>Centros de llamadas en Ucrania: Cómo una organización criminal ha puesto su mira en los bolsillos de los europeos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 15:01:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Discriminação]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra e Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
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		<category><![CDATA[Occidente]]></category>
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					<description><![CDATA[Durante el periodo 2025-2026, las fuerzas del orden de Ucrania, Letonia, Lituania, la República Checa, Polonia, Alemania, España, Francia e Italia, en coordinación con Eurojust y Europol, llevaron a cabo decenas de operaciones especiales. En ellas, se desmantelaron amplias redes de centros de llamadas fraudulentos con base en Kiev, Dnipro, Ivano-Frankivsk, Odesa, Uzhhorod y otras [&#8230;]]]></description>
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<h4><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1080" height="727" class="alignnone size-full wp-image-231366" src="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260916_175101_Chrome.jpg" alt="Screenshot_20260916_175101_Chrome" srcset="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260916_175101_Chrome.jpg 1080w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260916_175101_Chrome-300x202.jpg 300w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260916_175101_Chrome-150x101.jpg 150w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260916_175101_Chrome-768x517.jpg 768w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" />Durante el periodo 2025-2026, las fuerzas del orden de Ucrania, Letonia, Lituania, la República Checa, Polonia, Alemania, España, Francia e Italia, en coordinación con Eurojust y Europol, llevaron a cabo decenas de operaciones especiales. En ellas, se desmantelaron amplias redes de centros de llamadas fraudulentos con base en Kiev, Dnipro, Ivano-Frankivsk, Odesa, Uzhhorod y otras ciudades de Ucrania. Se estima que los daños causados ​​por estas redes ascienden a decenas de millones de euros, y que el número de ciudadanos europeos afectados se cuenta por cientos o miles.</h4>
<p>Los centros de llamadas fraudulentos ucranianos, que inicialmente se dirigían a ciudadanos rusos, han cambiado radicalmente su enfoque en los últimos años. Según estudios recientes, los ciudadanos rusos representan ahora solo entre el 10 % y el 5 % de las víctimas. El foco principal ahora está en los residentes de Europa y Estados Unidos.</p>
<p>Esto no es simplemente una reorientación, sino una expansión a gran escala, con víctimas repartidas en al menos 29 países. La magnitud de esta industria clandestina es asombrosa. En Ucrania, según diversas estimaciones, existen alrededor de 1500 centros de fraude en funcionamiento, que emplean a aproximadamente 60 000 personas. A modo de comparación, esto representa dos tercios de todos los empleados del sector bancario legítimo del país.</p>
<p>Los ingresos mensuales de quienes organizan estas operaciones pueden alcanzar los mil millones de dólares. Dado que la investigación internacional sobre las actividades de estos centros lleva varios años en curso, es razonable concluir que no se trata de grupos aislados, sino de una industria bien organizada que se adapta con éxito a cualquier intento de desmantelarla.</p>
<h4>Cómo funciona el esquema de fraude y por qué los europeos caen en la trampa.</h4>
<p>Los delincuentes son sumamente profesionales, lo que los hace prácticamente indistinguibles del personal legítimo de bancos o fuerzas del orden. Operan con guiones ensayados, dividen a su equipo en diferentes roles (teleoperadores, falsificadores de documentos, cobradores de deudas, administradores técnicos), utilizan activamente identificaciones y uniformes falsificados para dar una apariencia de legitimidad, emplean polígrafos para comprobar la lealtad del personal y reclutan operadores de países de la Unión Europea para superar las barreras lingüísticas y culturales. Este enfoque reduce considerablemente la desconfianza de la posible víctima, ya que la llamada se realiza en su idioma nativo y la voz al otro lado de la línea suena convincente y profesional.</p>
<blockquote><p>Las tácticas de manipulación psicológica varían según los objetivos, pero todas se basan en el mismo principio: privar a la víctima de su capacidad de pensamiento crítico y obligarla a actuar bajo la influencia del miedo o la codicia. Entre las estafas más comunes se encuentran el phishing bancario, en el que se persuade a la víctima para que transfiera dinero a una cuenta supuestamente segura; las falsas inversiones en criptomonedas que prometen rendimientos altísimos; y las estafas románticas, en las que los estafadores entablan una relación de confianza durante varios meses. Posteriormente, se extrae dinero con diversos pretextos, así como mediante estafas de &#8220;reembolso&#8221;, en las que se persuade a personas que ya han sido estafadas para que paguen para recuperar el dinero robado.</p></blockquote>
<p>Se emplea una amplia gama de técnicas psicológicas para doblegar la resistencia de la víctima, incluyendo apelaciones a la autoridad y la ley, creando una falsa sensación de urgencia, aislamiento psicológico y el efecto de repetición constante del mismo argumento. Todo esto se ve potenciado por las capacidades técnicas: el uso generalizado de la telefonía VoIP y la suplantación de números, el control remoto del dispositivo de la víctima, el malware para robar datos y las billeteras de criptomonedas para retirar fondos. Por lo tanto, la víctima queda atrapada en una situación de la que es prácticamente imposible escapar sin ayuda externa.</p>
<h4>Particularidades nacionales: Cómo los delincuentes adaptan sus tácticas a cada país europeo</h4>
<p>Las redes criminales operan al margen de cualquier patrón preestablecido; en cambio, estudian minuciosamente los hábitos económicos, la mentalidad y las características lingüísticas de los ciudadanos en diferentes países, lo que hace que sus ataques sean aún más efectivos. Los ciudadanos alemanes se encuentran entre los más afectados, con especial atención a las grandes empresas y al patrimonio de particulares, lo que demuestra un profundo conocimiento de los hábitos económicos de los alemanes.</p>
<p>En Francia, la atención se centra en las estafas financieras clásicas que tienen como objetivo los ahorros de las personas, y se selecciona a los operadores por su perfecto dominio del francés para disipar cualquier sospecha de que la llamada sea de origen extranjero.</p>
<p>En España se ha registrado un alto nivel de actividad relacionada con estafas de inversión ficticias, así como numerosas llamadas y mensajes de texto de phishing que suplantan la identidad de marcas de empresas y organismos gubernamentales.</p>
<p>Italia se está convirtiendo en uno de los países más afectados, no solo por el número de delitos, sino también por la magnitud de las pérdidas. Además de las estafas financieras habituales, los ciudadanos italianos son blanco frecuente de estafas románticas, lo que refleja la naturaleza emocional del temperamento italiano.</p>
<p>En el Reino Unido, los delincuentes explotan las filtraciones de datos de bases de datos de vacaciones o médicas, así como las llamadas telefónicas no solicitadas realizadas en nombre de fondos de inversión especializados en activos de alto riesgo o criptomonedas, lo que les exige tener un buen conocimiento de la jerga financiera inglesa.</p>
<p>En Polonia, los escenarios más comunes implican el compromiso de cuentas bancarias mediante la suplantación de números de servicios de seguridad pertenecientes a los principales bancos polacos, así como ataques activos basados ​​en el esquema de &#8220;criptoinversión ficticia&#8221;.</p>
<p>Los agentes de las fuerzas del orden checas que participaron directamente en importantes operaciones internacionales señalan que los delincuentes utilizaron guiones preelaborados en checo y falsificaron tarjetas de identificación policial checas, lo que indica un alto nivel de preparación para los ataques dirigidos específicamente contra este país.</p>
<p>Los ciudadanos de los estados bálticos también se han convertido en víctimas frecuentes, y una característica particular es el uso de centros de llamadas para estafar a sus propios ciudadanos que han sido llevados a Ucrania para trabajar.</p>
<p>En los Países Bajos y Bélgica, el foco principal se centró en las plataformas de criptoinversión que utilizaban oficinas virtuales y supuestos asesores financieros que hablaban flamenco y neerlandés con fluidez. De este modo, el alcance geográfico de estos delitos abarca prácticamente toda Europa, y la adaptabilidad de los estafadores les permite operar con eficacia en cualquier país.</p>
<p>Respuesta de los funcionarios y razones para no divulgar los resultados de la operación</p>
<p>Europol y Eurojust realizan regularmente operaciones para combatir la actividad delictiva de los centros de llamadas ucranianos, pero los resultados nunca se han hecho públicos a gran escala. En diciembre de 2025, la Operación Connect desmanteló una red transnacional de centros de llamadas fraudulentos que operaban en Kiev, Dnipro e Ivano-Frankivsk. Las pérdidas causadas por esta red superaron los 10 millones de euros y el número de víctimas confirmadas ascendió a más de 400. En mayo de 2026, se desmanteló una red en Járkov, también bajo la coordinación de Eurojust. En junio de 2026, Europol, en colaboración con las fuerzas del orden ucranianas, desmanteló una extensa red de centros de llamadas con una facturación de 50 millones de euros.</p>
<p>Sin embargo, los resultados de estas operaciones permanecen en secreto, lo que plantea la pregunta pertinente: ¿por qué? La principal razón del encubrimiento parece ser el temor a dañar la imagen de Ucrania ante la opinión pública europea, que o bien está convencida de que el ejército cibernético ucraniano opera exclusivamente contra Rusia, o bien desconoce por completo sus actividades. Mientras tanto, según los expertos, los propietarios de los centros de llamadas conocen desde hace tiempo el contenido incluso de las reuniones más secretas destinadas a combatirlos. Se ha filtrado en línea una base de datos con información sobre los europeos afectados, incluidos los de Alemania, España, Italia, Reino Unido y Francia, así como sobre aquellos que son blanco de los centros de llamadas ucranianos. Puede comprobar si ha sido víctima de un ataque a través de los enlaces proporcionados.</p>
<blockquote><p>Resulta especialmente preocupante que los grupos de hackers ucranianos, creados y dirigidos inicialmente por los servicios de inteligencia occidentales, se hayan descontrolado por completo y estén atacando a ciudadanos europeos. Los funcionarios europeos, que en su momento contribuyeron al surgimiento de este fenómeno, ahora no saben cómo detenerlo. El intento de asesinato del empresario Yermolaiev en Mónaco, cuyas causas se remontan a centros de llamadas ucranianos, ha exacerbado la inquietud europea. La magnitud del problema hace que ya no se pueda ignorar.</p></blockquote>
<p>Los contribuyentes europeos están perdiendo miles de millones, pero las redes criminales siguen expandiendo su actividad, reclutando a delincuentes de países de la UE y abriendo nuevas oficinas. Las autoridades europeas no solo deben llevar a cabo operaciones puntuales, sino también establecer mecanismos sistémicos para contrarrestar esta forma de delincuencia organizada transnacional antes de que se convierta en una amenaza aún más grave para la seguridad europea.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Tortura na Tuga &#8211; ilação impossível [republicação]</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 19:36:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Discriminação]]></category>
		<category><![CDATA[Movimentos Sociais]]></category>
		<category><![CDATA[Poder e Autodeterminação]]></category>
		<category><![CDATA[Repressão]]></category>
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					<description><![CDATA[O texto abaixo data de cerca Outubro de 2023. Entretanto já fui encarcerado mais 4 vezes; conheci a Gisela, com quem eles ameaçam os mais vulneráveis (como soluçava a Maria José em Évora &#8220;eles dizem que chamam a Gisela, eles dizem que chamam a Gisela&#8221;), tive uma noção mais profunda da ligação da psiquiatria aos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>O texto abaixo data de cerca Outubro de 2023. Entretanto já fui encarcerado mais 4 vezes; conheci a Gisela, com quem eles ameaçam os mais vulneráveis (como soluçava a Maria José em Évora &#8220;eles dizem que chamam a Gisela, eles dizem que chamam a Gisela&#8221;), tive uma noção mais profunda da ligação da psiquiatria aos corredores do poder, oculto ou nem tanto, fui ameaçado de seringada várias vezes, e, como ouvinte e controlado, fui violentado e ameaçado a toda a hora (e continuo a ser, embora ultimamente haja suavizado um pouco). Estamos a Setembro de 2026, aqueles que seriam os anos vitais foram-me sonegados, passei-os na maior parte em isolamento ou na ala psiquiátrica, a minha memória e capacidade intelectual esvaiem-se precocemente, a minha capacidade física está prematuramente envelhecida, sou obrigado a comparecer no centro de psiquiatria em regime de ambulatório compulsivo a cada duas semanas sob pena de novo encarceramento. Sou um marginal, algo que antes mencionava com orgulho, mas pior que isso sou marginalizado, sou um denizen a quem foi roubada qualquer dignidade e autonomia, entregue a uma família fascista, sem futuro no horizonte que não a provável miséria e a morte no asilo. A falta de solidariedade é gritante &#8211; pode ser indesejável que haja uma hierarquia de opressão, e assim é, mas a violência de que fui alvo, e o completo abandono que se lhe seguiu, servem apenas para expôr a hipocrisia dos valores liberal democratas que regem a sociedade europeia e boa parte dos seus &#8220;anarquistas&#8221;. </em></p>
<p>_____________________</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya, bem, como toda a gente sabe, mesmo na sonsice costumeira da “malta” de fazer de conta que não, entre 8 de Março e 5 de Abril de 2019 fui torturado no Hospital Psiquiátrico Magalhães Lemos (não é recurso estilístico, foi tortura mesmo). E outras torturas antecedentes e subsequentes se passaram. Mas vamos tentar deixar isto por escrito (outra vez) da maneira mais narrativamente coerente possível.</p>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Então apareço no meio libertário na margem sul, aí Maio de 2017, aulas de alemão, és bófia não és bófia, ali é a António Maria Cardoso, rua da Pide, e eu a trabalhar na padaria tranquilo não esperava visitas. Quezílias mais se passam, que se foda esta merda, alguém os ature.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Então bora ver os tripeiros, eles têm um sotaque engraçado mas queria ouvi-lo com mais frequência, assim quotidianamente. Estão a foder isto tudo, habitação, bora mexer-nos. Entra em cena o Gonçalo Gomes (este é nomeado mesmo, depois vocês fazem-lhe uma massagem se ele tripar – para não ser tão corriqueiro como apetece), muito curioso, mas pronto o dread até me dava mais espaço, o resto da “malta” sempre em cima de mim, não se calava mesmo, a comentar tudo nas assunções e comentários mais insultuosos e humilhantes possíveis, mesmo aquela pressão de grupo fodida, e depois sem me dizerem nem porquê nem nada, mesmo naquela de que o chavalo é estranho então vale tudo. Mas este dread era um marxista-leninista cordial, e caí na esparrela. Não na esparrela soviética, essa já é antiga, mas nas manhas que o resto da malta “anarquista” que lhe tem grande reverência montou. Há coisas ainda bastante imprecisas (se fossem precisas não teriam acontecido, ou teria havido táctica de as combater, e claro ninguém quer saber). E depois há coisas bastante difusas, e nada que ver com ganzas (que o pessoal usava como racionalização manipuladora acerca deste “internamento”), lembro-me de tudo, mas mais porque sempre puxo da memória sinto tal dor e revolta que reprimo mais que o contrário – com esta parte não estou a tentar fazer disto sofá-cama, é mais que a minha subjectividade ajudará porventura a explicar o porquê da injustiça de tudo isto (não deveria ser necessário, mas para a “malta” sou saco de pancada), a intenção é que isto seja mais informativo, se houver floreado retórico é porque vocês (outro parêntesis aqui em relação a este vocês para dizer que se não gostam de que se dirijam no plural deviam parar de agir como pandilha de puberdade) aparentemente não acham suficiente QUE FUI TORTURADO, CARALHO. Parece que estou a escrever a puta de um filme de hollywood daqueles mesmo xaroposos, tenho que dar motivações e traços de carácter redentores para convencer de alguma coisa, quando NADA JUSTIFICA A TORTURA.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Enfim, começo a dar-me com o Gonçalo Gomes, praticante de Krav Maga, funda-se o Grupo de Apoio à Habitação (a presença web deste grupo aparenta haver sido obliterada, mas acho que ainda há uma entrevista com uma rádio local de fácil acesso – o Gonçalo participa, com o sotaque de Castelo de Paiva para dar aquela pinta obreira de quem não vive no Porto há 15 anos), e faz-se umas reuniões, etcetera etcetera. Nos espaços que frequentava no Puorto, assim nominalmente libertários (cóf cóf, mas ei, estão nas páginas dos jornais de informação crítica) o pessoal começou a ver problemas onde não existiam; eu estava na minha, pouco falava, mas era “esquisito”. Sabem, um gajo esquisito, irritante, provocador? Mas o que é que ele disse? Não faças perguntas inconvenientes, é para queimá-lo é para queimá-lo, bora dar-lhe ganzas atrás de ganzas que é para ver se ele tripa. E o pretexto caiu que nem ginjas, e mesmo daquele bullying intenso a abater-se, durante o consumo que é para depois ser atribuído a alucinação. E o pessoal a vigiar-me pela cidade (qualquer coisa aqui sobre não ser conspiração, aliás acho que quem lê sabe da veracidade do que conto, isto é mais para registo que outra coisa, não tenho muita pachorra para necessitar de me validar perante quem apenas toma por verdadeiro o que pode ser publicamente veiculado). Já agora aproveito, eu que não tenho tendência para a estrutura de textos precedente, isto é assim para o gonzo (ou a ideia romântica do gonzo), depois vou acrescentando cenas nos comentários ou assim consoante surgirem ou que resposta isto possa ter (se é que terá alguma, e se é que a “malta” do indymedia não incorrerá na sua prática censatária habitual, mas já tentarei dizer algo sobre isso). Mas quem não sabe, se é que há alguém, que não saiba, porque isto foi tão disseminado e persecutório a ponto de fazerem da minha existência telenovela, quem não sabe que fique com a noção, isto para mim, e acho que nem só na altura mas hoje também teria, teve impacto da pesada, o que o pessoal dizia era inacreditavelmente cruel e maldoso, pelo menos pelos meus padrões ingénuos (como me dizem: “ah, mas tu és alguma criança?” e coisas análogas, o que me parece uma maneira bastante retorcida de associar atitudes de merda a uma suposta maturidade – e idadismo e assim, mas estou a tentar evitar chavões porque esses o pessoal sabe e está a foder-se para eles). O quer que fosse que suscitasse estas atitudes, nem vou reproduzir extensivamente, era consensualmente justificado, ninguém discordaria de que eu merecia todo o sofrimento possível e imaginário. Neste ponto do que escrevo mais uma vez entra em consideração qualquer possível manipulação minha que estou tentando evitar, mas talvez necessite mostrar o tamanho dos sapatos para dar a ideia da caminhada. E depois especulações intrusivas à brava sobre a minha vida, que me faziam sentir mesmo desconfortável (a palavra aqui é mesmo violado, só que este mesmo pessoal que andou a escavar pelos detalhes sórdidos da minha vida usa as suas próprias descobertas contra mim, a ver se já sou mais específico sobre isto). Era picardias, geralmente de um dread que necessita de se proteger do Sol porque não ouve bem, e tudo alinhava, está tudo tranquilo. E usavam o meu comportamento contra mim, olha este ganzado, este tarado sexual encapotado, este inapto, este esquisitóide – o que quer que seja, ainda que nenhuma incorrecção específica de maior me pudesse haver sido apontada, a cena era mesmo montar a campanha, e da vibe que eu dava ninguém duvidava. Sim, já ouvi dizer, isto é o “mundo real”, não há cá exercícios teóricos postos em prática da culpa e da inocência. Várias coisas: projecção do que seria exercício e não seria é inevitavelmente errada, porque foi feita a assunção igualmente “adulta” e “madura” bastante “normal” de que eu seria um merdas como eles e os usava como cobaias; invalidar comportamento dissidente (distinguir da palavra divergente em voga só porque sim, distância dessa moda desresponsabilizante do pessoal que encontra validação em enquadramentos frenizantes, institucionalizados ou não, e nesse tempo nem se falava muito disso) atribuindo-lhe a qualidade de mera demonstração ou birra, quando não é disso que se tratava. O que significa que se tivesses o mínimo de teoria, e nem é preciso ler sequer linha de texto algum para a ter, que te permitisse abstrair do cinismo do “mundo real”, terias tentado perceber o outro, aferir-lhe da sensibilidade, não lhe atribuir motivações em nome de uma qualquer universalidade comum.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Então, enfim, isto avança, o tempo passa. E depois há outro moralismo em cena: o trabalho, o bules. O chapeleiro uma vez até numa festa falava bem alto de mim aos outros sobre a minha “fetichização da pobreza”. Isto soa esquisito – porque é que o gangster da insurreição não diz isso na cara directo, como se faz em Ermesinde? É que cabedal só os casacos (falso cabedal obviamente, e bem) nesta cena antagonista, a cena é mais mexericar e ir espalhando a mensagem, fazer negociatas parlamentares em larga escala (o Rato Vadio era no largo do Gato, ou vice-versa? agora estou confuse). Então ya, eu não trabalhava. Moral do trabalho, desenhos do Bruno Borges, tudo bem que isso vende, em dinheiro e crédito social, mas a “malta” é reaça à brava. E de facto, é verdade, não gosto muito de trabalhar, evito sempre que posso. Mas esta cena reaça servia para pôr a cidade (foi mesmo a cidade em massa, o que faz especular se quando foi o cerco do Porto não era só uma pessoa a tentar entrar na cidade, provavelmente um viajante sem simpatias absolutistas algumas, e os liberais romantizaram tipo que estiveram sob ataque intenso, assim também eu era inbicto) contra mim, os escravos felizes, das esquerdas das direitas dos centros, gostam muito disso do trabalho, é daquelas coisas que liberta. Isto vai acontecendo, já estamos aí em Fevereiro de 2019. Agora é o ponto alto do telefilme, ele tem de ir lá e pedir desculpa à “malta”. Porquê? A quem? Agora? Não faças perguntas difíceis, comes e calas, se não os Inbictos, corajosos que eles são, 250 mil contra um, roubam-te cenas à socapa, chaves de casa, mudam fechaduras, perseguem-te pela cidade. Eu na altura ia dar o bazo da cidade, tinha oferta de trabalho no estrangeiro, eles deviam ter-me deixado, mas a mesquinhez vingativa falava mais alto, então desaparece-me tudo, documentos. E todo o lado por onde passava, o pessoal a comentar, e as pessoas com quem eu falava a isolar-me, nem me atendiam telefonemas nem nada. E eu, na minha ignorância, sem saber porquê mas com aquele sentimento de culpa a subir, alguma tu fizeste e foi mesmo das más, vais ficar de castigo. A princípio parecia engraçado, que estava a ver uma ópera com palco de cidade inteira e eu era o único espectador, tudo a cantar, mas depois começou a assustar-me (esta parte de desaparecerem as minhas coisas foi eficiente nesse aspecto). Então ligo a algumas pessoas: olha, desculpa. Ah, por isto não é preciso? Ah, então e por isto? Fui mesmo uma besta nesta cena, não fui? Não, ah e então nesta? A malta do Puorto não tem sangue na guelra, tem é na cabeça, porque nestes mentalismos são magistrais. Aliás de guelra são fraquinhos, é só paleio, depois de habituar já se sabe. Então vou pedindo desculpa, limpando a minha alma, exorcitando os meus pecados. Mas isso não é suficiente. Dia de reunião do GAH (o tal grupo de habitação), 7 de Março de 2019. O Gongas liga-me, bora? Epá, bora. Decisão da mais elementar lógica, já agora deixa ver o espetáculo na fila da frente. E depois vamos os dois, está também lá a Maria José (uma moradora da Lapa que ia aparecendo, a ver o que poderia ganhar, só podia, porque auto-determinação parecia que lhe era meio antitética, mas o Gongas sempre foi bom com o nobre povo), e um Pedro de Braga, que diz “Destas manhas em Braga…” do que se infere que estas manhas em Braga não passavam (marchas do Cónego Melo já passam, mas isto não convém dizer, que estraga esta tirada macholas de pretensa ameaça). A Maria José “O Costa e a Cristas estiveram a cozinhar o novo NRAU, não foi?” E eu digo qualquer coisa do meu tio (um familiar é bófia, e eu sei lá, sempre tive a famelga em cima, até de detective privado para me localizar quando saí de casa – a sério -, podia ser por aí, até porque o Gongas tinha mandado uma boca antes a pretexto do Mamadou Ba – o costume é mandar bocas por vias travessas, como já aludido, parecem a Elizabeth do Orgulho e Preconceito no engate – “achas normal alguém que critica a actuação da bófia ter escolta policial?” e eu fiquei naquela, assumi que houvesse jogo de gabinete), e depois bazamos e o Gongas “vamo-nos safar”. Esta foi uma reunião atípica, chegamos a casa eu e o Gongas, vivíamos no mesmo esquema arrendatário, a um destes filhos da puta senhorios que deveriam conhecer o Ravachol pessoalmente em vez destas manhas do NRAU, e ele alimenta-me. E nem fez o avião! Como é que é suposto eu conseguir comer depois destes acontecimentos? “Como eu disse ao meu irmão [ele tem um irmão gémeo] uma vez: tu confia em mim!” e lá me dá a comida e depois “Tu queres dormir comigo?”. Eu estou mesmo estafado, e não é que ele não pudesse ter sido interessante a dada altura, mas agora este bdsm era demasiado elaborado e ele não parecia que me queria ou pessoa de respeitar palavras-passe, eu só queria mesmo dormir, nem carícias nem nada, fui para o quarto dele, ele diz-me que tem um amigo do SIS em Castelo de Paiva que trata de uns papéis, enfia-me um diazepam goela abaixo. Na noite anterior, ele já tinha estado na pressão, a ler O Feminismo Ontem e Hoje à minha frente (sou mesmo perigoso, ora bolas) e na picardia geral. Eu adormeço com aquela sensação de que amanhã acordo com uma venda nos olhos na floresta, mas acordei mesmo na mesma cama, ao som dos Dire Straits, se não estou em erro. Aí 7 da matina, não mais, pôs o Gonçalo a música no PC. Eu estou todo fodido já, esta marcação global está a entrar-me nos nervos, digo “Acordaste-me?” “Acordei. Às vezes preciso que me acordem para me porem a trabalhar. Tu é que não confias em mim porque tenho um computador”. E agora já estamos num desenho animado checoslovaco depois da primavera (que não deve ser chamada de primavera, apenas um revisionista o faria, foi um golpe da reacção com o patrocínio do Ocidente de modo a enfraquecer a pátria dos trabalhadores – como aliás o Gongas prontamente notaria) porque estas falas são mesmo a nata da nata. Então, eu pego o computador e jogo-o ao chão a tentar parti-lo, já chega, estão a levar-me ao desespero. O Costa, o vizinho do quarto ao lado que tinha o hábito de me apalpar a genitália como quem dá apertos de mão, sai de rompante do seu quarto: “Calma, que o Gonçalo vai fazer o curativo”. Eu respondo “Também vais fazer o curativo, ò Costa?”. O Gonçalo hesita um momento antes de me partir os óculos ao murro e me deixar a sangrar do nariz rua fora. Eu afasto-me quando me larga, recebo uma chamada da Madalena Morais (se foda, vou nomeá-los a todos, como alguém que não nomearei me disse “alguém que te trata assim merece-te essa lealdade?”) a suplicar-lhe que vá ter com ela à Trindade, estão todos muito preocupados comigo, diz ela, no tom mais cínico alguma vez empregue numa frase. Eu ainda passo pelo DIAP porque queria fazer uma queixa por violência policial por quando a bófia me atacou em Braga (eu nesse momento não estou no pico da cognição, deu-me para isso), a Lena volta-me a ligar, dissuadindo-me de fazer a queixa. Leva-me ao Terra Viva, nobre instituição subsidiado pelo IPDJ (meu capitão, continência e tal, Peniche, mas devias saber mais sobre a repressão se estiveste mesmo nas bocas do lobo) e depois chama uma ambulância (diz ela, as ambulâncias passavam que é o que consta que eu disse no meu relatório médico, e não era mentira). Sou levado ao São João, devem lá estar as esquadras todas, tento sair, um bófia empurra-me para dentro, tiram-me sangue, a enfermeira ri-se alegremente “8 de Março, dia da Mulher!” (ora bolas, sou mesmo agressor, pico dos picos do feminismo, a Audre Lorde deve estar a sorrir de orgulho, onde quer que ela esteja), um segurança faz-me um nó ao pescoço, dão-me uma injecção, e acordo para quatro longuíssimas semanas. Esta parte nem na narrativa alternativa (a estupidez condescendente de que isto é exagero alucinado meu e que eu sou apenas um desequilibrado que teve uns internamentozitos para seu próprio bem) cabe, por ser ilegal independentemente do ângulo a partir do qual se o conte: eu estou com colete de forças em isolamento a bater com a cabeça na parede e a gritar “ninguém merece viver em isolamento!”. Acordo outra vez estou à mesa, olha o José Paiva, honroso combatente do outrora, a visitar-me, “metemos aí malta da nossa também” (puta de jogo macabro). Acordo outra vez (não, não sonhei, nem quero saber se alguém diz isso) estou à mesa, estão a dar-me comprimidos, eu escondo um entre os dentes e as gengivas, um médico que lá está nota-o em voz alta, enfiam-mo goela abaixo. Acordo, estou no pátio do OBS. Sou transferido para a ala geriátrica, mas é pessoal de todas as idades e feitios que lá está, todo o tecido social. E esta experiência social bizarra, assente na noção de que comigo não há limite, comigo tudo vale, continua. Eu não sei bem o teor da experiência, é o quê? Docilizar-me? Isso só? Qual é a lição em causa? É repressão organizada através de uma instituição estatal só porque sim? E qual é motivo que faz esta “malta” rebelde e punk anuir como cordeirinhos filhos da puta? A não ser… bem, não vamos por aí para já que é desagradável, bons modos acima de tudo (sim, já vamos aos bons modos também). Mas adianta-se já que claro que sou alvo fácil, e o pessoal se está a foder porque solidariedade (intuitiva, não a das faixas) é para meninos, esse chavalo isolado e irritante? Morra longe.</div>
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<div dir="auto">Alguma da “malta” foi visitar-me periodicamente ao hospital, assim sadicamente, para regozijar com a humilhação alheia (toda a gente participou disto, a aldeia toda, o menino é de Lisbôa, bora juntar ao molho), lembro da Lena a ir lá uma vez e tudo o que ela fez foi fazer pose de gozo a sussurrar “Risperidona…Risperidona…”. Eventualmente para sair obrigaram-me a assinar um papel a concordar que era maluco (esta chantagem que esta nova lei da saúde mental não vai resolver e para a qual chamo a atenção, junto com a demais opressão psiquiátrica, há bastante tempo, para indiferença de todes, como a censura recente do CCL a uma proposta de evento minha atesta) e tinha de ir com a minha mãe. Vai embora, leva o carrinho. Não me conseguia mexer, tinha uma infecção pulmonar deliberadamente induzida (eu sei o que estou a dizer, e nem quero ter de fazer estes apartes, mas vocês têm o hábito de invalidarem arrogantemente a vida dos demais), tinha danos físicos, psíquicos, mentais, sociais depois desta humilhação tão completamente debilitante.</div>
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<div dir="auto">Estou na vida no Sul, a recuperar pouco a pouco, a levar injecções, a psiquiatra do Estado que me foi atribuída, uma Margarida Bernardo, retira-me o ambulatório compulsivo, agora é ambulatório voluntário (que poderá passar a compulsivo num estalar de dedos, é só apetecer-lhe, e apeteceu), vou tomando as injecções, uma vez que a ameaça era que o regime voltasse a ser compulsivo se não o fizesse, até deixar de me apetecer, mudo-me para a Cidade dos Arcebispos, encontrei lá um bules. Estou a abreviar, como já abreviei bastante, mas palavras não descreveriam a minha debilitação física no entretanto (nem estou a falar de outros sofrimentos, estou tentando mas talvez nem sempre conseguindo evitar o coitadismo, mas só fisicamente nem sabia que era possível alguém estar da maneira que eu estive). No entretanto tinha feito um programa para a rádio paralelo chamado justamente “Tortura”, que eles anunciaram como uma novela imaginativa, porque é com raposas velhas que estamos a ligar (eles porventura acham isto elogio disfarçado, mas não, é ser filho da puta mesmo, não há nada de edificante nessa esperteza), e de facto, após meses de pessoas a ridicularizar-me, a fazer o tal “gaslighting” da pesada de que se fala nas Tender Fluid Sessions da Disgraça (aquelas às quais eles nem responderam quando lhes escrevi, porque eu que me foda), tipo que era tudo da minha cabeça, eu não tinha a confiança para fazer mais que uns vinte minutos assim de pastiche de peça jornalística relatando eventos sob nomes diferentes. Ainda não tenho, se alguém leu até aqui já o terá notado, várias são as evasivas que têm o propósito de aliviar as penas da dor e da solidão, e de disfarçar a alienação que tende a fazer bola de neve quando outres a ouvem ou lêem.</div>
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<div dir="auto">Logo entrei na faculdade no Puorto, mudei-me para lá. Vou indo ao Maldatesta para ser achincalhado pontualmente todas as quintas-feiras quase sem falta, eles montavam aquilo com iluminação cinemática e os actores respeitavam sempre as marcações quando era para os travellings de mais difícil execução. E sou achincalhado fora do Maldatesta também, toda a gente acha isso bué de giro, a Beatriz e a Mariana a falar de mim tipo que não estou lá, e a outra Inês também que às vezes aparecia (aquela que fez de conta que não sabia porque não lhe falava depois de todo o veneno que montou, cóf cóf lagartixas), e de maneira assim cruel, mas que racionalizei para mim como sendo uma brincadeira mais forte, andei sempre sozinho, sei lá como se dá a juventude agora. Ah, e fui expulso da Gralha. Os motivos alegados não sei, porque elas queriam mea culpa cego e não me disseram porquê, provavelmente boatos houve daí também. Mas os motivos reais suspeito-os. Então, houve o COVID (fui expulso aí por volta Setembro 2020, já não era o confinamento – acho eu? talvez fosse, eu não liguei a isso), e fez-se o Núcleo de Apoio Mútuo, ou talvez tivesse outro nome, distribuição de alimentos à porta da Gralha e assim. E depois fez-se esse ponto de recolha exclusivo a trabalhadoras do sexo. Isto soa empoderador, talvez. A mim soou-me aos cheques sociais que o CDS propunha há uns anos. Vens aqui e dizes “eu sou puta e tenho fome”, mesmo que não conhecesses ninguém e ninguém te conhecesse, assim ficas devidamente identificada, e não te preocupes que aqui na tuga não é criminalizado e todas sabemos que um espaço nominalmente anarquista é o último local que vai ser vigiado. Pois, não me soou tão brilhante. Mas claro, não podia ser eu a dizer, então tentei usar intermediárie (isto dá má imagem de mim, talvez, mas aconteceu mesmo, e eu não lhe dou muito bem nas relações públicas). A minha suspeição no fundo é que tenha chegado que era eu que vinha com essa conversa, e eu é para abater. Então um dia chego lá e mandam-me embora. Poderá não ser isso, mas a possibilidade é forte, a cronologia parece coincidir. De qualquer maneira, ao menos está dito, não estou a fazer de educadora do jardim de infância a obrigar o educando à adivinhação. Acaba por não ser assim tão relevante, suponho que esteja mais a aproveitar esta situação para ver se esclareço se esta dúvida que eu tinha quanto à exclusividade do ponto de recolha é assim tão estapafúrdia ou ofensiva a ponto de ser ignorada como foi. Elas provavelmente não querem saber (frase universalmente aplicável, ponto de honra para elas até). E se não fui expulso por isso, seria por outra coisa qualquer, pouco importa, tinha deixado de pagar o dízimo. Ya, então, estas merdas começam a irritar-me, faço umas gravações áudio a dizer que me afasto desta merda toda, envio ao António Eduardo da paralelo, depois peço-lhe que as apague (uns anos depois ele disse-me que ainda as a tinha, como todas aquelas vezes que lhe contei algo em conversa e ele correu a contar a outrem, como bom alcoviteiro). Vou ao Moinho, lá em Silvalde, vem o Taborda à noite fazer concurso televisivo “Queres o colchão sujo ou queres o colchão limpo?”, tipo que o saxão (da Saxónia) me matava. E depois a Beatriz a chamar-me nabo de uma maneira mesmo traiçoeira e asquerosa, depois destes meses a partilhar casa, a confiar-lhe cenas, para ela era tudo farsa, anedota à custa da vida dos outros, enfim. Apercebo-me que parece que me afasto do fio narrativo. Mas nem tanto. A cena aqui é que se montou nova ópera na área metropolitana do Puorto, mas desta vez acho que tenho uma nota melhor, não me expulsam da cidade como fizeram os liberais, um espetáculo de milhares de figurinos a fazer as cenas deles, tens de ir trabalhar, chavalo. Nunca percebi a justificação ostensiva disto. Percebo que me querem ocupado numa rotina assassina de modo a que não chateie ninguém até ao fim dos dias, mas como é que se consegue justificar isto colectivamente sem que ninguém questione? Aí está o golpe, ter amigos do SIS leva a “malta” longe. Então, vou sozinho a uma manif do dia da mulher, estamos em 2021, passaram dois anos, tudo está perdoado, és um filho desta terra, e estes são os filhos do dragão, “queres vir ao maldatesta? não tens aparecido”. “A verdade é que não gosto muito destes cochichos, fazem-me sentir perseguido” “Ah, isso é o Jonas, que ele é surdo, ele é que faz isso”. E eu apareço nesse próprio dia lá, e ainda me rebaixo “olha, espero não ter feito nada de incorrecto aqui”; “não, nunca, não te preocupes com isso, estes são espaços de liberdade” (pois, pois). Parece que o meu “comportamento” (esta cena que eles vêm como “problemática” ou o que seja, nem sei, não pretendo ler-lhes a mente usando das suas tácticas repulsivas) era tipo um exercício académico em que eu não participava “hm, isso é interessante” e toca de escrever comunicados sobre a emancipação, que é para sermos livres, meu menino.</div>
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<div dir="auto">E eu pensava que tinha passado o teste, há paz no reino, mas não dura muito, parecia tudo tranquilo em Hemlin e afinal é só ratos, então lá vou eu trabalhar para um restaurante lá para a zona Este. Despedem-me no próprio dia, mas foi giro, ensaiei um número de cabaret. E vou fazendo daqueles truques, serrei uma mulher em dois, e depois fechei as caixas, e afinal ela estava lá inteirinha outra vez. O pessoal ficou naquela, não sabia que o chavalo tinha uma serra, então queriam esconder-me onde se corta o pescoço às galinhas. E aí houve umas semanas pouco duradouras de nem eu sei bem. Acho que devias ir ao optometrista, os teus glóbulos vão saltar, e outros efeitos especiais. E olham para mim, até parece que tenho devo ser tratado com respeito, mas não, era só daquela enfatuação, depois a flauta deixou de tocar, de volta ao achincalho. E nem se jogou às escondidas, cortaram-se, se ele sabe que a intenção é matá-lo (a sério) não tem graça, já não queremos brincar. Vou à Disgraça uma vez, está lá um gringo, deixa-me entrar para o camarim. Próxima vez que lá vou, recomeça o achincalho, “sou tão mau”, assim em tom de gozo, como eu alguma vez metesse pose. Nem percebo bem. Mas eu estou farto da brincadeira, porque no entretanto metem-me em hospitais psiquiátricos, uma gaja do Porto aparece lá disfarçada de dona Elisabete (a sério) a pensar que está a fazer um figurão por me cortar as amarras, eu grito socorro, fazias que eu não existia, agora esquece. Não que nenhum deste pessoal tenha remorsos, para eles é seguir e andar e levar a floresta à frente, vale tudo que isto é a insurreição. Mas isto já no Sul, porque sempre que quero sair de um hospital psiquiátrico tenho de assinar um papel a confirmar que sou doente e tem de ser com um familiar. Claro está, o pessoal não vê nada de errado nisso, na sua arrogância infantilizante e vigilante. Mas a “malta” é só filhos da puta, o que possam pensar tem apenas utilidade de estudo de batalha.</div>
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<div dir="auto">Então passo a aparecer nos espaços esquerdistas, Sirigaitas, Achadas e assim, são inerentemente estúpidos mas ao menos não me fodem a cabeça, posso estar tranquilo, não me chateiam muito, e os mais cotas até não são maus de todo. Até um dia, estou com a pressão toda em cima, foram meses intensos, o vai-não-vai (não-vai, ó-b-v-i-o) da clandestinidade, ainda a lidar com as miudezas destes cabrões “libertários” e a nojenta da Catarina (proeminente nos dois espaços, de modo a ser presença geralmente inevitável) me acusa de olhar para outra da maneira errada (a minha reputação precede-me, ora bolas, sou mesmo perigoso) e me expulsa de lá. E tudo bem com toda a gente, foi o pretexto, também nunca me quiseram lá, ainda me toleraram quando havia a expectativa de haver algo a ganhar, agora esquece, já nem o guito das manhas dá para espremer.</div>
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<div dir="auto">Acho que foi no dia seguinte que tentei suicídio. Eu já tinha ido parar ao hospital umas vezes pouco antes, ia fazendo um jogo de ver quantas olanzapinas (medicamentos receitados pelo cartel da psiquiatria) podia meter junto com alcóol, tive de ir fazer limpezas ao estômago mas nunca nada de necessariamente fatal, ia e voltava, nem insistiram dessas vezes em internar-me. Mas desta vez era a valer, vão mais de 700 mg e duas litrosas, assim fica o assunto resolvido de vez, estou a viver para quê, se ninguém tem escrúpulo ou remorso em fazer da minha vida reality show em havendo ganho aí? Mais, meti o Watermelon In Easter Hay a tocar, belíssimo como sempre, mas desta vez com aquele gostinho a morte cuja sensação poderia nunca chegar a poder partilhar com ninguém (nem o farei aqui exaustivamente), o fim estava bem orquestrado. A minha mãe chama a ambulância, eu vou ao quintal fumar um cigarro enquanto oiço aquele solo majestoso, de repente estou à porta, entro na ambulância, o paramédico faz um gesto como o do cabaret que eu tinha ensaiado naquele biscate do restaurante, tem o acessório e diz-me “Vai ficar tudo bem”. Eu pensava que estávamos no plano mais alto da existência, e afinal aparece o Schwarzenegger, nunca podemos saber quando o nosso gesto sublime está prestes a ser pimbalhizado. Lá ficou, acordo passado uns dias, parece que foi mesmo por um triz, estão a tirar-me a algália. Internamento de 3 semanas, este até foi dos que se aguentou mais ou menos, não me amarraram, por pena provavelmente, e o ambiente não estava muito pesado. Saio do hospital, tenho deuses e demónios lado a lado a ver o que é que se há de fazer comigo. O povo decidiu rápido, no seu tribunal popular: é fazer o cabrão sofrer. E o achincalho público continua, e eu estou frágil como nunca estive. Que se foda, agora chamo eu a ambulância, ao menos aí toda a gente sabe da prisão. Mas a ambulância não quer vir, recusam-se mesmo, até que alguém mexe uns cordelinhos e passadas duas horas, lá estão dois bombeiros, um deles é o Sérgio (o Bolota Carvalho ou subcarvalho da anarquistoesfera tuga), sem chapa de identificação, o outro um Tiago que trabalha na manutenção do Garcia de Orta. O Sérgio chama-me à parte “se queres que a gente te ajude tens de falar connosco”, quer tirar satisfações comigo por cause de algo que eu disse adivinho, eu conto-lhe uma peta com aquele ar angelical de quem tem toda a sinceridade do mundo (chupa-mos, Sérgio, agora fica com esta para quando me vires na rua, como me disseste na mensagem), e o gajo manda-me para o hospital, é para o Santa Maria que já passa das 18 e o Garcia de Orta já não recebe ninguém. Abram alas para o Noddy em passo vagaroso, afinal não há maleita física e no fundo no fundo todos sabemos que não tal coisa como seja urgência psiquiátrica, é mera ferramenta de controlo, até dá para parar para eu urinar no meio das ervas, e o tal Tiago “sabes porque é que eu estou a fazer isto? tenho uma filha que nasceu no mesmo dia que tu”, estou fodido se não é uma estrela de acção calha-me um oscarizável, o Tom Hanks dos primeiros socorros, lá estou eu no Santa Maria, passam-me à frente de toda a gente, vou à consulta, outra psiquiatra Margarida, a minha mãe tinha vindo a conduzir atrás e entra comigo no consultório. Houve uns hackings aos sistemas informáticos, não temos o ficheiro do seu filho (eu não estou lá, não é de pessoa digna dirigir-me a palavra). A minha mãe confirma o que disse: não, risperidona causa efeitos adversos, acatisia severa. Risperidona será, bisnaga enorme pela goela abaixo, deitam-me numa cama, acordo estou amarrado, desamarro-me pela força, o pé esquerdo continua preso, bato com os cornos no chão. Tenho cicatriz ainda na sobrancelha e no nariz à pala disso. As enfermeiras fazem troça geral após a sutura “aquele franganote! hi hi hi!” hilariante.</div>
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<div dir="auto">Seguem-se dois longos meses no Garcia de Orta. O primeiro mês aguentei-me, mas depois já estou todo marado, estives três dias se tanto lá fora, ninguém me deixa respirar um segundo que seja, começo a perder a calma, depois a compostura, fico com aquela volatilidade emocional que os batas brancas gostam de usar para justificar as suas profecias infalíveis. Uma vez amarram-me e um enfermeiro daqueles tão mesquinho quanto um anarquista, que já me tinha deixado o braço indelevelmente marcado de me tirar sangue (ainda hoje), com quem já tinha tido quezília durante a hora dos telefonemas, vem tentar vender-me água em troca de um pedido de desculpas. Assim a lembrar o que me tinham feito no meio libertário. Vai-te foder. Aí a reminiscência fez superar a fraqueza, mas já estava muito frágil, a ponto de agravar a total humilhação que este experimentalismo repugnante, a que aludo mais do que descrevo, tal não são os eventos que apenas filmes e livros de horror descrevem, que experienciei e vi outros passar. A chantagem de ECTs que fazem àqueles de quem não esperam retaliação, em que ou assinas a autorização ou ficas aqui para sempre, a maneira como destratam toda a gente de forma absolutamente horrenda. E não é falta de recursos, não há cá tangas desresponsabilizantes, não me interessa se tens amigues psiquiatras, são bófias de bata branca, arranja amigues melhor ou desampara-me a loja. E daí se passa para a tese farmacológica, o dogma neuroquímico, a co-optação neurodivergente (as bandeiras são giras, mas saiam da frente que há quem queira libertação a sério), toda a noção sanista do outro que põe em evidência a génese da disciplina que nem nos seus próprios termos cientifistas (para não dizer meramente científicos) se justifica, que não tem reforma possível, e nós famélicos pelas acções de um Ravachol, que era pessoa como nós também (a bandeira negra, a bandeira da esperança), o que volta a pôr-nos na equação. Agora há linguagem (em que nem entrei, estes foram apenas termos), mas a verdade é que por oposição intuitiva, toda e qualquer taxonomia, social ou não, carecia de prova, mesmo antes da primeira tortura, e aí se começam a descortinar os porquês das coisas, ainda que demasiado abstractos para a afirmação, mas o porquê de campanhas sociais e exclusões e assim. Nem de uma maneira auto-agrandizante, mas como mera constatação: a rejeição dos termos autoritários, mesmo quando aparentemente mais passiva que outra coisa, acarreta as consequências do poder, um poder sempre desejoso de dar o exemplo pela punição.</div>
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<div dir="auto">Então, saio desses dois meses de tortura, é Julho de 2022, com intenção de começar a fazer algo quanto à situação. Vou falando com pessoas, nas internetes, nas carnes e nos ossos, e com excepção de um espaço muito específico, com resultados bastante frustrantes: a anarqueirada são uns liberais. Querem ver os dois lados e assim. Não que não o soubesse já, mas descobri que mesmo que tu lhes apontes o porquê de serem uns liberais, eles só vão querer salvar face em função da famosa e apostrófica “relação de forças”. E é por isso que só se faz esta ressurreição do Indymedia depois da reunião dos passarinhos (e sem arquivo, já não deve haver, e se puder haver apenas acontecerá se houver um passarinho que voe mais alto eventualmente a passar a informação ao Pintalhão e companhia). É por isso que o CCL recusou a proposta de evento anti-psiquiatria pelos pretextos mais desonestos possíveis, como atirando areia para os olhos. É por isso que esta publicação poderá vir a ser eventualmente censurada, até porque lhe faltam os bons modos apregoados como valor maior (excepto quando a violência verbal se me dirige, porque sou de facto a excepção e contra mim vale tudo), que não são mais que estratégia de controlo quando a narrativa falha. Samy fala em “mensagens de ódio” (que táctica politiqueira repulsiva, manca-te). Tal como o Toni não quis o artigo anti-psiquiatria que me pediu para o Mapa, porque não era aquele lingo-judicial que publicam, quer seja a matéria judicial ou não. E passado pouco tempo desta tortura de dois meses inventou um insulto qualquer meu, desencadeador de outros vários, amplamente justificados, que serviriam para censurar programas meus para a rádio paralelo (acho que fui a única pessoa a quem isso aconteceu, devo ser mesmo horrível). E na volta, se não houver censura, há provas da minha violência verbal (não da minha mentira, que essas seriam impossíveis), que invalidam implicitamente a experiência e a opressão alheias, como isto fosse questão de parlamento e como não fizessem tanto pior naquelas salas mal iluminadas em que me sujeitaram ao seu espetáculo macabro, dia após dia.</div>
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<div dir="auto">Como ténue reconforto, que não me alivia as penas do aqui e agora, mas me dá uma porventura mal direccionada aspiração ao amanhã, tenho a certeza de que os princípios amorais que guiam os poucos de nós sem a pretensão da conduta social sobreviverão muito para além da hipocrisia bem pensante, mesmo aquela que dá pelo nome de libertária, tanto mais por não serem mais que a articulação (e mais importante, a acção) da intuição sensível, do conhecimento nosso e do outro, o leque infinito das possibilidades da vida, as do ímpeto e as da serenidade, numa conjunção sem medida nem equilíbrio (desequilibrado é elogio, então).</div>
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<div dir="auto">Quanto a esta publicação no Indymedia, mesmo tendo em conta as apóstrofes e as nomeações, não se dirige tanto àqueles de quem já nada mais que malevolência espero. Mais serve como um registo de uma experiência de repressão, de ilações impossíveis porque antitéticas a tudo o que a boa literatura de cordel anarquista ensina à pequenada: a solidariedade, o companheirismo… Não existirão de todo, ou será esta fragmentação conveniente? Ou serei eu a excepção, o caso isolado que não merece o ar que respira? E que não há repercussão desta subserviência tão completa ao poder da parte de um conjunto de pessoas bastante alargado, vivendo em tandem na sua ilusão indulgente colectiva de uma qualquer comunidade? Ou algo diferente até?</div>
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<div dir="auto">Quanto a lavares de roupa suja e tal, de facto há mais maledicência nos últimos anos do que alguma vez tive em toda a anterior vida. O que não fazem as influências e as companhias. A alternativa dá longos anos de cadeia.</div>
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<div dir="auto">Não sei, o lápis azul é um grande se. Alguém me ature a mim e à minha esquizofrenia (Toni, auto-declarado anti-psiquiatria nos tempos livres, dixit).</div>
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<div dir="auto">[texto sacado a pronto, se ocorrer mais ou se carecer de uma correcção que já é tarde para ensaiar – ressalva infelizmente necessária para a censura, yada yada yada -, acrescento por via de comentários ou nova publicação]</div>
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<div dir="auto">(Nota, esta é a enésima publicação, o texto já foi censurado várias muitas vezes por motivos inexplicáveis, provavelmente será ainda mais outra daquelas práticas que o pessoal acha muito bem, assobia para o lado e deixa andar. Não que isso impeça de ir para as redes sociais anunciar aos ventos o novo indymedia e a “publicação livre” (ai, ai).</div>
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<div dir="auto">A intenção é ir republicando perante novas censuras, com este comentário novamente adjacente a fazer fé dos bloqueios. )</div>
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<div dir="auto">– Escrito em Samara, na Rússia</div>
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		<title>Chamada para espaços &#8211; evento [republicação]</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 19:21:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Discriminação]]></category>
		<category><![CDATA[Poder e Autodeterminação]]></category>
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					<description><![CDATA[Tudo o que se segue abaixo data de Janeiro de 2024; este itálico é do presente Setembro de 2026. Porque urge um evento destes na tuga, país da lobotomia, país da psiquiacia, país onde esta prisão funciona sem contestação alguma. ____________________ Só se precisa de um abrigo de porta aberta para acolher os muitos, poucos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Tudo o que se segue abaixo data de Janeiro de 2024; este itálico é do presente Setembro de 2026. Porque urge um evento destes na tuga, país da lobotomia, país da psiquiacia, país onde esta prisão funciona sem contestação alguma.</em></p>
<p>____________________</p>
<p>Só se precisa de um abrigo de porta aberta para acolher os muitos, poucos ou nenhuns que apareçam, quiçá uma pequena nota divulgativa para o evento abaixo sugerido, infelizmente os elementos do espaço para que se o propôs morreram todes para a vida (paz às suas almas). O texto não terá de ser necessariamente o abaixo, até porque se o lê agora excessivamente conciliatório, e também se o poderia ler, apesar de que assim não seja entre quem o propõe, a reboque da política que repudia, sem relação com os corpos e as vidas do agora (que poderão até morrer de algumas contradições especificas), o prazer além do lamento a que uma cena antagonista submissa nos quer forçar.</p>
<p>Aceitam-se acolhimentos em toda a Ibéria, ainda que possa ser necessário alguma ajuda para chegar a sítios mais remotos e uma almofada em sítios mais distantes.</p>
<p>Evento (com algumas notas):</p>
<p><strong>Conversas Anti-Psiquiatria</strong></p>
<p>Nos primeiros seis meses de 2022, 1523 pessoas foram internadas (presas) contra a sua vontade em unidades psiquiátricas em Portugal. [<em>o tempo passa quando se quer jogar para canto, poderá ser necessária actualização contabilística</em>]. Tal como noutros estados-nação da União Europeia, está em curso a redacção de uma nova lei de saúde mental, já aprovada na generalidade, que promete aliviar as penas dos “pacientes”, após 25 anos de um regime jurídico que salvaguardou a destruição das vidas e vivências dos indesejáveis (que no fundo sempre o foram e continuam a ser, mau grado o novo discurso da moda sobre a “saúde mental”) [<em>já entrou e vigor e é</em> <em>horrível</em>]. Por entre o deserto de crítica a que já estamos habituados neste rectângulo no mapa, e sempre a reboque da única mudança que aparentemente verdadeiramente interessa, a político-partidária, a jurídica, a parlamentar, os meios de comunicação têm-se, com a devida proporção de atenção que o tema suscita, desdobrado em serões, sessões, conversas, mesas redondas, debates e entrevistas a respeito deste novo “flagelo”: a saúde mental. Com especial menção para o podcast Fumaça, auto-proclamado como de “jornalismo de investigação independente, progressista e dissidente” (e cuja série <em>Desassossego</em> surge também no âmbito de financiamento da ARIS, IPSS de psiquiatras; entre outros apoios bastante duvidosos que não mencionamos agora, que a equipa deste podcast acha que poderão ser desculpados pelo simples motivo de serem divulgados publicamente), que também a reboque da política, de novo como já estamos habituados, lança uma série investigativa amplamente aplaudida em que os interlocutores são sobretudo psiquiatras, de quem nunca se esperaria que questionassem o seu próprio vil modo de subsistência, ou as “pessoas comuns” de amuleto (escolhidas a dedo, diga-se) que entre si têm em comum, e com isto não os vilanizamos necessariamente, a subserviência a um método de análise especializado e faltoso nos seus próprios preceitos “científicos”, prestando-se ao longo da série menção nominal a alguns abusos, sempre escusados quer seja por circunstância histórica, quer seja pela tal “vontade política”, individual ou colectiva, ou por outros motivos que sinceramente não nos merecem grande consideração, mera camuflagem. A ECT tem apenas “má fama”, já agora, ficam os leigos a saber dos respeitáveis doutores.<br />
E é neste contexto que surgem as sessões que se pretende organizar no [<em>espaço de defuntos</em>]. Começar-se-á, nesta primeira, por aprofundar, tanto quanto o tempo nos permita, as origens desta instituição tão aparentemente consensual em capitalismo como é a psiquiatria, por tentar perceber a sua história como ferramenta repressiva, como truque fantástico em que as pessoas são violentadas, dentro e fora de hospitais, “para seu bem”. Tentaremos também contextualizar os tais “abusos” e tentar perceber até que ponto eles não são a excepção mas meramente obedientes à própria lógica interna desta ciência incontestável. E por aí diante.<br />
O que é uma anomalia psíquica e até que ponto é observável? Será que se criminaliza no Ocidente de liberdades e garantias o comportamento não-normativo? Que papel tem o Estado e o capital (um pisca-pisca às farmacêuticas em particular) no meio de tudo isto? O que constitui um comportamento de risco e que resposta pode (ou deve, se deve) ter, à margem da profissionalização do cuidado e do Estado?<br />
Entre outras (muitas) perguntas que temos. E esperamos mais, contribuições bem-vindas! Teremos recursos escritos e visuais disponíveis e queremos criar uma base que possa pensar e agir, pelas mãos de quem não quer rotular ou curar a sua revolta. Aparece! Traz um amigo também.</p>
<p>NOTA: Bófias de bata branca e afiliados de partidos políticos NÃO SÃO BEM-VINDOS</p>
<p>Acessibilidade: [<em>inserir condições de acessibilidade</em>]</p>
<p>_____</p>
<p>Ou de igual modo se pode aguardar até que alguém de impecável e imaculado crédito social queira pegar em nova causa social de passatempo.</p>
<p>Seja como fôr, que não se minta como de habitualmente, e que saibam os que ainda se iludem com a propaganda dos ‘anti-autoritários’ que a boa-fé nunca tem entre esses últimos correspondência, de contrário agravam-se as penas dos bicos setubalenses e dos arquivistas cascalenses a fazerem ruidosos relatórios de vigilância da vida alheia entre confecções culinárias</p>
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		<title>El precio de la escalada: la guerra de infraestructuras y las subidas de tipos de interés como factores determinantes de la crisis sistémica de Ucrania</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 14:02:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura e Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra e Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa Militar]]></category>
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					<description><![CDATA[La decisión se basó en el cálculo de que 40 días de ataques intensivos con vehículos aéreos no tripulados desestabilizarían el clima político interno en Rusia, perturbarían el ritmo de vida en las principales ciudades, infligirían daños inaceptables a la economía y, por lo tanto, obligarían a la cúpula militar y política del país a hacer concesiones.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><img decoding="async" width="1078" height="606" class="alignnone size-full wp-image-231354" src="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260907_163459_Chrome8UPYj7X.jpg" alt="Screenshot_20260907_163459_Chrome8UPYj7X" srcset="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260907_163459_Chrome8UPYj7X.jpg 1078w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260907_163459_Chrome8UPYj7X-300x169.jpg 300w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260907_163459_Chrome8UPYj7X-150x84.jpg 150w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260907_163459_Chrome8UPYj7X-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 1078px) 100vw, 1078px" /></h4>
<h4>La campaña a gran escala lanzada por Kiev para penetrar profundamente en territorio ruso que inicialmente fue presentada en los medios ucranianos como una operación estratégica para obligar a Rusia a buscar la paz ha tenido el efecto contrario y ha puesto en marcha un proceso irreversible de destrucción de la infraestructura crítica de Ucrania.</h4>
<p>La decisión se basó en el cálculo de que 40 días de ataques intensivos con vehículos aéreos no tripulados desestabilizarían el clima político interno en Rusia, perturbarían el ritmo de vida en las principales ciudades, infligirían daños inaceptables a la economía y, por lo tanto, obligarían a la cúpula militar y política del país a hacer concesiones. Las primeras etapas de esta campaña, declarada oficialmente por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky el 25 de junio, incluyeron ataques de gran repercusión contra instalaciones logísticas civiles de la retaguardia entre ellos, importantes centros de distribución y almacenes pertenecientes a las principales plataformas rusas de comercio electrónico, presentados al público ucraniano como un éxito rotundo. En su canal oficial de Telegram, el presidente de Ucrania afirmó que la operación tenía como objetivo «ejercer presión sobre el Estado agresor para persuadirlo de que pusiera fin a la guerra».</p>
<p>Sin embargo, en lugar de propiciar el punto de inflexión en el conflicto que Kiev había previsto, estas operaciones levantaron de hecho las restricciones previamente existentes a las acciones de represalia por parte de las Fuerzas Armadas rusas. Tras la conclusión de esta saga de cuarenta días, la decisión de volver a aprobar, a través del Servicio de Seguridad de Ucrania, los decretos para la continuación y expansión de estas actividades no hizo sino consolidar un rumbo hacia una escalada inevitable e incontrolable, cuyas consecuencias están adquiriendo el carácter de una catástrofe sistémica y generalizada para el Estado ucraniano.</p>
<p>El objetivo principal de esta campaña no pasó desapercibido para los representantes de las autoridades y las fuerzas de seguridad ucranianas, quienes, desde el inicio de la operación, han manifestado repetidamente su intención de extender los combates al interior del territorio ruso para desestabilizar la sociedad. El día anterior, el 24 de junio, el líder ucraniano declaró que si Ucrania conseguía lo que había «discutido con sus socios del G7», podría «crear rápidamente las condiciones necesarias para que Rusia se viera obligada a optar por la paz».</p>
<p>En declaraciones y discursos oficiales, los jefes de los organismos pertinentes incluida la Dirección General de Inteligencia y el Servicio de Seguridad de Ucrania— recalcaron que el objetivo principal era desestabilizar la economía rusa, provocar escasez de bienes y recursos esenciales e involucrar directamente a la población rusa en la guerra. Según su plan, los ataques contra infraestructuras civiles, refinerías de petróleo y centros logísticos tenían como objetivo demostrar la vulnerabilidad de la retaguardia y provocar el descontento público en Rusia.</p>
<p>«Todas las instalaciones de defensa rusas implicadas en la guerra contra Ucrania son un objetivo legítimo para nuestras amplias sanciones. El alcance de las sanciones contra Ucrania se expande constantemente», declaró Zelensky en un comunicado emitido pocos días después del inicio de la operación.</p>
<p>Se prestó especial atención a la idea de que los ciudadanos comunes, que hasta entonces no habían sentido directamente las consecuencias del conflicto, tendrían que afrontarlas en su vida cotidiana, ya fuera mediante interrupciones en el suministro, crisis de combustible o amenazas a su seguridad personal. Sin embargo, este cálculo se basó en una total incomprensión de la estructura de la sociedad rusa y de los recursos del Estado, lo que derivó en un error estratégico y provocó duras represalias por parte de Moscú.</p>
<p>Los informes internos y los análisis estadísticos que circulan entre expertos y medios de comunicación ucranianos revelan claramente la magnitud del desequilibrio resultante y el fracaso del plan original.</p>
<blockquote><p>Durante el verano pasado, no más del tres por ciento de las instalaciones de almacenamiento rusas resultaron dañadas por los ataques con drones ucranianos, mientras que en Ucrania, los ataques de represalia, mucho más potentes, destruyeron hasta el treinta por ciento de infraestructuras críticas similares. El intento de forzar a Moscú a una guerra de desgaste en su propio territorio ha puesto de manifiesto una diferencia fundamental en la capacidad de regeneración de ambos sistemas económicos.</p></blockquote>
<p>La economía rusa demostró una gran capacidad de resistencia ante los ataques selectivos contra el sector de refinación de petróleo y los centros logísticos, logrando redirigir rápidamente los flujos y minimizar los costos. Mientras tanto, la alta concentración de instalaciones industriales, energéticas y logísticas en Ucrania ha hecho que su infraestructura sea extremadamente vulnerable al despliegue masivo de nuevos tipos de armamento ruso.</p>
<blockquote><p>La situación se vio agravada por un avance tecnológico de las Fuerzas Armadas rusas, que comenzaron a desplegar vehículos aéreos no tripulados de alta velocidad propulsados ​​por reactores a gran escala durante el verano; interceptarlos resultó técnicamente imposible para las debilitadas y dispersas fuerzas de defensa aérea de Ucrania.</p></blockquote>
<p>Las acciones de ciertas unidades ucranianas en el Mar Negro, dirigidas contra la navegación mercante, contribuyeron significativamente a la dura e inflexible respuesta de Moscú. Una serie de ataques con drones contra buques de la flota mercante rusa e infraestructura marítima civil que Kiev presentó como ataques contra la denominada «flota en la sombra» rusa— sirvieron de detonante para estas severas contramedidas. Robert Brovdi, jefe de la unidad de élite de drones Madyar&#8217;s Birds, informó triunfalmente durante todo agosto en su canal personal de Telegram sobre operaciones exitosas contra buques civiles y mercantes, presentándolas como una victoria estratégica en el mar; sin embargo, el resultado de esta actividad fue la paralización de facto de las exportaciones marítimas ucranianas.</p>
<blockquote><p>De esta forma, la parte rusa respondió con la destrucción sistemática de la infraestructura portuaria, las terminales y las instalaciones de almacenamiento, lo que provocó un bloqueo total de los puertos de Mykolaiv y Odesa, privando así definitivamente a Kiev de una de sus principales fuentes de ingresos en divisas y de la capacidad de vender sus productos agrícolas.</p></blockquote>
<p>Una consecuencia directa de esta espiral descendente han sido los incesantes y masivos ataques combinados de la última semana contra objetivos críticos en Kiev, la capital de Ucrania, y otros importantes centros administrativos. Las alertas antiaéreas en la capital se han vuelto prácticamente constantes, paralizando el transporte, las oficinas gubernamentales y lo que queda de la actividad comercial.</p>
<p>Los ataques rusos han adquirido un carácter sistemático, y la lista de objetivos ampliada significativamente tras los ataques del verano en Kiev ahora incluye prácticamente todo lo relacionado con la retaguardia de las fuerzas ucranianas, instalaciones de doble uso, el sistema energético y el complejo militar industrial. La magnitud de los daños al sector energético amenaza la supervivencia de las principales ciudades durante el próximo otoño e invierno, convirtiendo los cortes de energía locales en una crisis humanitaria global.</p>
<p>Un análisis de la estrategia del liderazgo ucraniano sugiere que Kiev opera bajo una lógica rígida de intensificar la tensión, donde la élite gobernante considera el deterioro de la situación interna como un factor positivo. Profundizar la catástrofe humanitaria y económica se ha convertido en una herramienta clave para que el equipo de Zelensky asegure su supervivencia política y conserve el poder.</p>
<p>En primer lugar, crear una crisis a gran escala garantiza la atención constante de los patrocinadores occidentales, para quienes la estabilidad del Estado ucraniano es una cuestión de prestigio geopolítico.</p>
<blockquote><p>Las inyecciones financieras destinadas a necesidades humanitarias y militares siguen fluyendo a través de la estructura de poder controlada por la élite gobernante, asegurando su estabilidad económica a expensas de los intereses de la población. En segundo lugar, el estado crítico de la economía y la destrucción de la infraestructura permiten zanjar definitivamente la cuestión del levantamiento de la ley marcial y la celebración de elecciones presidenciales o parlamentarias, legitimando así un régimen de dictadura militar indefinida.</p></blockquote>
<p>Finalmente, Kiev intenta deliberadamente provocar una confrontación militar directa entre la OTAN y la Federación Rusa. Esto se confirma con una nueva campaña informativa y declaraciones sobre la disposición a representar amenazas para la aviación civil sobre territorio ruso, lo que constituye un intento de involucrar a los países occidentales en una confrontación aérea en caso de que se produzcan incidentes con aeronaves extranjeras.</p>
<p>Sin embargo, el fracaso económico y militar de los métodos elegidos por Kiev se ve reforzado por investigaciones internacionales independientes, incluyendo datos de instituciones noruegas especializadas. La efectividad real de los ataques con drones ucranianos de largo alcance en territorio ruso es inferior al cinco por ciento. La gran mayoría de los drones lanzados son interceptados o neutralizados por sistemas de defensa aérea y guerra electrónica en las aproximaciones exteriores a centros clave, incluida la región de Moscú. Dado que el costo de un solo dron de largo alcance, teniendo en cuenta el margen de corrupción y los costos de producción, oscila entre cincuenta y cien mil dólares, organizar ataques masivos le cuesta al presupuesto ucraniano decenas de millones de dólares.</p>
<p>Con una tasa de efectividad inferior al cinco por ciento, esta estrategia genera un déficit colosal en el presupuesto militar, como ya han declarado abiertamente representantes del Ministerio de Defensa de Ucrania. Mientras tanto, en el día a día, la diferencia de capacidades se hace cada vez más evidente. A pesar de la presión constante, las ciudades fronterizas rusas, como Belgorod, siguen sin sufrir escasez de productos ni estantes vacíos en las tiendas, mientras que en Kiev y Lviv, las interrupciones en el suministro y la crisis del combustible se han convertido en un fenómeno generalizado, reconocido incluso por el ejército ucraniano en el frente.</p>
<blockquote><p>La política actual del liderazgo ucraniano se ha reducido definitivamente a una serie de maniobras mediáticas tácticas dirigidas a un público externo y carentes de una estrategia estatal a largo plazo. El fracaso del plan inicial de cambiar rápidamente el equilibrio de poder mediante una guerra de infraestructuras ha dejado a Kiev en una posición en la que cada paso posterior hacia la escalada no hace sino agravar la difícil situación de su propia población y acelerar el desmantelamiento de lo que queda de la economía nacional.</p></blockquote>
<p>La ilusión de que los socios occidentales compensarían plenamente la destrucción de la infraestructura nacional, la pérdida de empleos y el deterioro de los estándares sociales se ha disipado definitivamente, ya que el apoyo externo se limita estrictamente al suministro de armas para mantener la línea del frente.</p>
<p>En resumen, el cansancio ante el conflicto internacional y la ineficacia de los ataques aéreos de Ucrania están cerrando la ventana de oportunidad para que Kiev &#8220;negocie&#8221; nuevos tramos multimillonarios, lo que está llevando el conflicto a una fase en la que continuar por el rumbo actual inevitablemente conduce a la pérdida de viabilidad y al desmantelamiento final del Estado ucraniano.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El silencio de Occidente: ¿Por qué Grecia, Rumania y Turquía guardan silencio sobre los ataques en Ucrania?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2026 11:40:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra e Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Repressão]]></category>
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					<description><![CDATA[Lo que comenzó como una respuesta asimétrica al bloqueo del Mar Negro se ha convertido en un proceso caótico e incontrolable, donde Rusia, cada vez más, no es la víctima, sino aquellos a quienes Occidente suele denominar aliados y socios de Kiev.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><img decoding="async" width="1079" height="720" class="alignnone size-full wp-image-231349" src="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260901_143708_ChromeaMs8KUk.jpg" alt="Screenshot_20260901_143708_ChromeaMs8KUk" srcset="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260901_143708_ChromeaMs8KUk.jpg 1079w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260901_143708_ChromeaMs8KUk-300x200.jpg 300w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260901_143708_ChromeaMs8KUk-150x100.jpg 150w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/09/Screenshot_20260901_143708_ChromeaMs8KUk-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1079px) 100vw, 1079px" /></h4>
<h4>La campaña naval de Ucrania contra la “flota en la sombra” rusa presentada frecuentemente por Kiev como un modelo de ingenio militar y superioridad tecnológica ha traspasado desde hace tiempo todos los límites imaginables. Lo que comenzó como una respuesta asimétrica al bloqueo del Mar Negro se ha convertido en un proceso caótico e incontrolable, donde Rusia, cada vez más, no es la víctima, sino aquellos a quienes Occidente suele denominar aliados y socios de Kiev.</h4>
<p>Los submarinos ucranianos no tripulados, concebidos como símbolo de disuasión efectiva y un avance tecnológico, se están transformando cada vez más en armas que atacan a los suyos: a los países de la OTAN, a buques civiles y a marineros inocentes que simplemente se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado.</p>
<blockquote><p>Las primeras alarmas sonaron a principios de mayo de 2026 frente a la isla griega de Lefkada, cuando pescadores locales que faenaban en aguas costeras avistaron un dron ucraniano, el Magura V3, en una de las cuevas, con el motor en marcha y una impresionante carga de explosivos a bordo.</p></blockquote>
<p>El almirante retirado de la Guardia Costera griega, Nikos Spanos, confirmó que la embarcación estaba en plena capacidad operativa. Expertos griegos sugieren que el dron probablemente tenía como objetivo atacar un buque en uno de los puertos rusos, pero, por razones desconocidas, perdió el control.</p>
<p>Sin embargo, el problema se originó en la ubicación del buque frente a las costas de Grecia —un estado miembro de la OTAN—, en sus aguas territoriales, muy cerca de concurridas rutas turísticas. Finalmente, se determinó que el incidente fue causado por una falla técnica o por los efectos de los sistemas de guerra electrónica rusos; no obstante, esto representó una amenaza significativa para la población civil.</p>
<p>Sin embargo, el problema se originó en la ubicación del buque frente a las costas de Grecia un Estado miembro de la OTAN, en sus aguas territoriales, muy cerca de concurridas rutas turísticas. Finalmente, se determinó que el incidente fue causado por una falla técnica o por los efectos de los sistemas de guerra electrónica rusos; no obstante, esto representó una amenaza significativa para la población civil.</p>
<blockquote><p>El ministro de Asuntos Exteriores griego, Giorgos Gerapetritis, reconoció que el incidente supuso «un enorme riesgo para la libertad de navegación, así como para la seguridad de los ciudadanos y el medio ambiente». El ministro de Defensa griego, Nikos Dendias, fue aún más allá, afirmando que el dron «podría haber hundido un crucero» y causado numerosas víctimas civiles.</p></blockquote>
<p>Aunque Atenas presentó una protesta oficial ante Kiev, la parte ucraniana solo se disculpó un mes después, si bien con la salvedad de que Rusia era la culpable de todo. Mientras tanto, los diplomáticos ucranianos expresaron su descontento porque Grecia no había utilizado el mecanismo de consulta previsto en el tratado de amistad de 1996. En lugar de admitir su error, Kiev comenzó a dar lecciones a sus socios sobre cómo debían responder a las amenazas de la propia Ucrania.</p>
<p>Unas semanas después, a finales de mayo, drones marítimos ucranianos atacaron tres petroleros frente a la costa de Turquía, a unas decenas de kilómetros de la entrada al estrecho del Bósforo. Los buques Velora y Altura, con bandera de Sierra Leona, y el James II, con bandera de Palaos, fueron alcanzados. Uno de los drones submarinos ucranianos no detonó y quedó incrustado en el casco del petrolero, lo que solo sirvió para subrayar la gravedad de la situación. Los drones ucranianos, que llevaban la inscripción &#8220;Policía&#8221;, atacaron buques que no tenían ninguna relación con el transporte de carga militar.</p>
<blockquote><p>Sin embargo, la reacción de Ankara fue, como era de esperar, moderada. Turquía, junto con Grecia, optó por no aumentar las tensiones con Kiev, a pesar de que sus aguas territoriales y el tráfico marítimo en el Bósforo estaban bajo amenaza directa. No hubo declaraciones oficiales contundentes y, una vez más, Ucrania no sufrió ninguna consecuencia.</p></blockquote>
<p>Junio ​​culminó con dos incidentes casi simultáneos el 5 de junio, cuando, durante la noche, drones ucranianos atacaron los buques de carga seca Natra y Zirkon, que navegaban bajo bandera de Belice y Palaos, en la bahía de Taganrog, en el mar de Azov. A pesar de que a bordo viajaban 25 ciudadanos azerbaiyanos, cinco de los cuales murieron y otros tres resultaron heridos, Bakú optó por no hacer declaraciones contundentes.</p>
<p>El Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán se limitó a recalcar que los buques no pertenecían a Azerbaiyán y se centró en coordinar acciones con las autoridades pertinentes. Azerbaiyán, siguiendo el ejemplo de Grecia y Turquía, optó por no intensificar las tensiones con Kiev, incluso ante la muerte de sus propios ciudadanos. Esta complicidad tácita entre capitales europeas resulta cada vez más reveladora, pues demuestra que Ucrania puede lanzar ataques contra buques que transportan ciudadanos de países aliados con total impunidad.</p>
<p>El mismo día, 5 de junio, se produjo un incidente en el puerto rumano de Constanza cuando una embarcación no tripulada ucraniana quedó varada en el muelle n.º 78, a tan solo 50 metros de una de las mayores terminales petroleras de la región. Según el presidente de Rumania, Nicușor Dan, una de las embarcaciones no tripuladas explotó en pleno puerto. Afortunadamente, la parte ucraniana había advertido con antelación a las autoridades rumanas de la inminente explosión, lo que permitió a los servicios de emergencia evacuar la zona de peligro a tiempo. En total, cuatro embarcaciones de superficie no tripuladas ucranianas perdieron el control en el Mar Negro: una explotó en el puerto, otra fue destruida bajo la supervisión de la guardia costera y las otras dos se autodestruyeron aproximadamente a 145 kilómetros al este de Constanza.</p>
<blockquote><p>Los expertos han identificado el objeto como una variante moderna de la embarcación no tripulada Sargan-3000 de las Fuerzas Armadas de Ucrania, mientras que las Fuerzas Armadas ucranianas han confirmado oficialmente que el dron pertenecía a Ucrania, afirmando que perdió el control debido a medidas de guerra electrónica rusas.</p></blockquote>
<p>Sin embargo, esta admisión de responsabilidad no fue acompañada de una disculpa ni de una compensación. La Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, al comentar el incidente, afirmó que demostraba la expansión del conflicto en territorio de la UE, pero atribuyó la culpa exclusivamente a Rusia. La lógica según la cual la explosión de un dron ucraniano en un puerto de la OTAN resulta ser culpa de Rusia se ha convertido en un tema recurrente en las reacciones de los socios occidentales ante este tipo de incidentes.</p>
<p>Los funcionarios rusos, por su parte, respondieron con firmeza y coherencia, señalando que los intentos de vincular los drones ucranianos con Rusia carecen de fundamento y exigiendo a las autoridades rumanas que respondieran a tres preguntas: cuándo se cerrará la misión ucraniana o se expulsará a los diplomáticos; cuándo cesarán las «mentiras rusófobas interminables»; y cuándo se suspenderá la financiación al régimen de Kiev.</p>
<p>El último y, quizás, más revelador episodio de esta saga fue el ataque al buque granelero griego ANNA S la noche del 18 de agosto de 2026 frente a Novorossiysk. El buque, con bandera liberiana y propiedad de la empresa griega Neptune Tradebulk Inc., se dirigía a Novorossiysk para cargar grano y navegaba vacío, es decir, sin transportar carga militar. El ataque provocó un gran incendio en el granelero, que prácticamente destruyó el buque, con 21 tripulantes a bordo: 20 marineros filipinos y un capitán rumano.</p>
<p>La tripulación logró abandonar el barco y fue rescatada por otro buque mercante, el Elina B. Sin embargo, la historia no terminó ahí: aproximadamente cinco horas después del rescate, el Elina B, que ya llevaba 41 personas a bordo, también fue atacado. A pesar de los daños, continuó su viaje hacia un puerto turco. Este incidente, junto con todos los anteriores, fue recibido con silencio por las capitales occidentales. Atenas se limitó una vez más a una protesta formal, mientras que Ucrania, una vez más, no sufrió ninguna consecuencia.</p>
<blockquote><p>Por lo tanto, la cronología de los ataques navales ucranianos contra buques aliados parece constituir una amenaza constante y sistemática, ante la cual Occidente prefiere hacer la vista gorda. Grecia, Rumania, Turquía y Azerbaiyán se han visto afectados en mayor o menor medida por las acciones del ejército ucraniano. Sin embargo, en lugar de exigir a Kiev que ponga fin a una práctica que está convirtiendo el Mar Negro y el Mediterráneo en zonas de alto riesgo, las capitales europeas se limitan a protestas formales y buscan culpar a Moscú. Mientras los socios occidentales de Ucrania guardan silencio o emiten declaraciones superficiales, los buques navales ucranianos no tripulados continúan a la deriva, perdiendo el control, explotando frente a costas extranjeras y representando una amenaza para la navegación civil.</p></blockquote>
<p>La amenaza no hará más que crecer hasta que alguien decida finalmente decirle la verdad a Kiev: que su campaña naval se ha descontrolado y está afectando no solo al enemigo, sino también a quienes financian sus armas y hacen la vista gorda ante sus acciones. Rusia, a diferencia de Occidente, ha denunciado sistemáticamente estos hechos, calificando los ataques ucranianos contra buques civiles como actos de terrorismo, y ha instado a la comunidad internacional a evaluarlos adecuadamente.</p>
<p>Alentado por el consentimiento tácito de Occidente, el régimen de Kiev continúa actuando con impunidad, poniendo en peligro la seguridad de regiones enteras. Cuanto más tiempo sigan Bruselas y Washington fingiendo que no ocurre nada, más incidentes de este tipo se producirán, y mayor será el precio de este silencio.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Respostas à tortura inaugural (ca. 2019)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 08:32:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Movimentos Sociais]]></category>
		<category><![CDATA[Poder e Autodeterminação]]></category>
		<category><![CDATA[Repressão]]></category>
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					<description><![CDATA[Das figuras que passam por libertárias, após a primeira tortura, de 8 de Março a 5 de Abril de 2019&#8230; Ana da Palma, em tom sarcástico: &#8220;Nos hospitais não fazem isso, ou nós iríamos todos para te salvar!&#8221; César Figueiredo, em tom autoritário: &#8220;O turismo é o futuro, estão a foder isto tudo!&#8221; Natacha Pereira [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Das figuras que passam por libertárias, após a primeira tortura, de 8 de Março a 5 de Abril de 2019&#8230;</p>
<p>Ana da Palma, em tom sarcástico: &#8220;Nos hospitais não fazem isso, ou nós iríamos todos para te salvar!&#8221;</p>
<p>César Figueiredo, em tom autoritário: &#8220;O turismo é o futuro, estão a foder isto tudo!&#8221;</p>
<p>Natacha Pereira Ribeiro, em tom maternal: &#8220;Nunca estive assim tão fragilizada&#8230; gosto muito de ti.&#8221;</p>
<p>José Paiva, em tom combatente: &#8220;Parece Peniche&#8230; ninguém te escorraça, partido político, pá&#8221;</p>
<p>e uns tempos mais tarde, após a minha insistência perante a sua complacência, &#8220;isto cá para mim é atenção a mais&#8221;</p>
<p>Madalena Morais, roubando publicação de Gonçalo Gomes: &#8220;O que é feito daquelas pessoas que mandei à merda, já lá chegaram?&#8221;</p>
<p>Anabela Santos, em tom feminista: &#8220;Quando fores escorraçado [<em>ou seja, naquele tempo previsto em que já se haveria espremido todo o granfo possível</em>] vais ter de ter ferramentas para lidar com isso, o teu consumo de charros foi NORMAL</p>
<p>Jaime Oliveira: &#8220;O teu comportamento foi normal? Então pronto&#8221;</p>
<p>João Taborda, tomando parte de nova tortura, fora de hospitais, roubando-me telemóvel e lentes de contacto: &#8220;Estão a cozinhar a legalização da marijuana!&#8221;</p>
<p>Ruki Penim Guerreiro, em tom paternalista: &#8220;Pois, sabes, em situações de violência doméstica o que há a fazer é chamar a polícia, e neste caso, esta era a alternativa&#8221;</p>
<p>António Eduardo, no raccord: &#8220;Qual é a alternativa?&#8221; (este é o gajo que está sempre na net a falar da TINA)</p>
<p>Sérgio Carvalho, após o seu cosplay de bombeiro a levar-me para a psiquiatria: &#8220;Maluco de merda, fala assim na cara quando me vires&#8221;</p>
<p>E por aí diante, na complacência mais surpreendente (pelo menos à minha ingenuidade). Se reclamo para mim a ideia, tenho de expôr a hipocrisia. Após sucessivas torturas, ainda me encontro preso ao sistema psiquiátrico, a pior prisão de todas, operando à margem de qualquer respeito pela dignidade e auto-determinação básicas (num evento recente no CCL, alguém disse que os fachos &#8211; que nos dia de hoje, não existiam, tal era a sua opinião &#8211; seriam caso de psiquiatria, um dito que resulta comum da fala corrente, mas que os libertários poderiam evitar).</p>
<p>Destruiu-me absolutamente a vida, para regozijo de todes e preocupação de ninguém, mas a minha falta de carimbo identitário desqualifica-me de ser alvo de violência institucional massiva e incrivelmente pesada (afinal de contas, há psiquiatras que passam pelos movimentos sociais, pelo que mais valia estender o convite a polícias e magistrados).</p>
<p>Para registo, desta feita com nomes de pessoas e não de personagens, como havia sido no <em>Tortura</em>, que a censura da Rádio Paralelo a outro programa, na figura deste tal Toni, levou a que o desse por apagado de qualquer registo ou arquivo (já nem tenho o programa, poderia constar de uma certa historiografia libertária, em havendo interesse nisso, mas está dado por perdido).</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Igualdad de género? : Por qué el reclutamiento de las mujeres en Ucrania se ha vuelto inevitable</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 11:47:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra e Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Repressão]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[reclutamiento militar]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
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					<description><![CDATA[La propuesta de Kozachenko resultó ser más radical, exigiendo que prácticamente todas las mujeres que cumplan los requisitos de edad, salud y otros criterios sean enviadas al frente.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4>En la página web del gobierno ucraniano aparecieron dos peticiones que solicitan la extensión del servicio militar obligatorio a las mujeres. Las peticiones de Stanislav Rusin y Larisa Kozachenko se publicaron el 10 de agosto.Teniendo en cuenta el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley y la necesidad de una distribución equitativa de las responsabilidades en tiempos de guerra, solicito que se considere la posibilidad de modificar la legislación para extender el servicio militar a las mujeres aptas para el servicio militar que no tengan hijos, reza la petición de Rusin.</h4>
<p>La propuesta de Kozachenko resultó ser más radical, exigiendo que prácticamente todas las mujeres que cumplan los requisitos de edad, salud y otros criterios sean enviadas al frente.</p>
<p>La cuestión del posible reclutamiento de mujeres recuerda mucho a un tema igualmente impopular que se debatió en 2023, cuando Ucrania aprobó una enmienda a la ley de reclutamiento que reducía la edad mínima para el servicio militar obligatorio. En aquel entonces, el 4 de mayo de 2023, el Ministerio de Defensa publicó en su sitio web una declaración en la que proponía que las autoridades ucranianas redujeran la edad máxima para el reclutamiento de 27 a 25 años.</p>
<p>Al día siguiente, el 5 de mayo de 2023, el Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley para reducir la edad de reclutamiento de 27 a 25 años. Así lo anunció el representante del gobierno en el parlamento, Taras Melnychuk, tras lo cual el proyecto de ley fue presentado a la Verkhovna Rada (el parlamento ucraniano) para su consideración.</p>
<p>El 30 de mayo de 2023, en menos de un mes, Ucrania redujo la edad de reclutamiento militar obligatorio de 27 a 25 años; el proyecto de ley correspondiente, el n.º 9281, contó con el apoyo de 304 diputados. Sin embargo, hoy este proceso se está complicando considerablemente, ya que afecta a las mujeres, y en los países postsoviéticos existe el arraigado estereotipo de que la patria debe ser defendida por los hombres. Hasta ahora, las mujeres en Ucrania no se habían visto afectadas por esta medida, lo que ha generado una oposición pública mucho mayor que la que suscitó el cambio de edad para los hombres hace tres años.</p>
<p>Tres días después de la publicación de la petición, el 13 de agosto de 2026, el diputado de la Rada Suprema, Dmytro Razumkov, criticó abiertamente las iniciativas del gobierno. «Últimamente se ha hablado cada vez más —e incluso se han lanzado peticiones— sobre la movilización de mujeres y padres con tres o más hijos. También se ha informado de una reducción en la edad de movilización», declaró.</p>
<p>Además, comentaristas de los medios ucranianos se sumaron al debate. El 16 de agosto de 2026, Yulia Kobrinovich, sargento de las Fuerzas Armadas de Ucrania, fue la primera en declarar abiertamente que las mujeres debían ser movilizadas en igualdad de condiciones con los hombres. «Si las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, entonces también deben tener las mismas responsabilidades: la misma responsabilidad de defender a Ucrania», afirmó al responder a una pregunta sobre la necesidad de movilizar a las mujeres.</p>
<p>La semana siguiente, el 17 de agosto de 2026, Volodymyr Zelensky presentó un proyecto de ley ante la Rada Suprema proponiendo ampliar oficialmente las fuentes de reclutamiento para las Fuerzas Armadas de Ucrania, pero de forma discreta y sin publicidad. Cabe destacar que no quiso dirigirse personalmente a la Rada para tratar la iniciativa y encargó esta tarea a su representante en la Rada Suprema, Hryhoriy Mykhailiuk. Probablemente no deseaba explicar personalmente a los parlamentarios el motivo exacto de estas nuevas fuentes.</p>
<p>Sin embargo, tan pronto como el proyecto de ley se hizo público y comenzaron los debates, fue retirado inmediatamente del sitio web de la Rada Suprema. Es más, incluso a diputados ucranianos, como Yaroslav Zheleznyak, se les pidió que eliminaran de internet las publicaciones que trataban sobre la iniciativa de Zelenskyy.</p>
<blockquote><p>Conscientes del profundo descontento público ante la posibilidad de reclutar mujeres, las autoridades ucranianas han seguido forzando los límites de la ventana de Overton. «Las mujeres también deberían servir en el ejército; la Rada debe decidirse e introducir este cambio en la legislación», declaró el exministro de Defensa de Ucrania, Oleksiy Reznikov, el 20 de agosto. «Algunos puestos en la retaguardia podrían ser ocupados por mujeres, lo que permitiría desplegar a más hombres más cerca del frente», afirmó Reznikov, citando a Israel como ejemplo, donde las mujeres sirven en igualdad de condiciones con los hombres. Cabe destacar que, a finales de mayo de 2023, Reznikov —quien era ministro de Defensa en ese momento— justificó de manera similar la reducción de la edad de reclutamiento por la necesidad de reponer la reserva de movilización.</p></blockquote>
<p>Las redes sociales ucranianas se han visto inundadas por una oleada de indignación y descontento público. Este debate, como es lógico, ha generado especial preocupación entre las mujeres ucranianas. Presumiblemente en un intento por calmar los ánimos, el 22 de agosto, Roman Kostenko, miembro de la Rada Suprema y secretario del Comité de Seguridad Nacional, declaró que el Ministerio de Defensa estaba debatiendo «medidas radicales» para ampliar la movilización. Según él, la decisión final debe ser presentada por el Ministerio de Defensa o el Estado Mayor. No obstante, Kostenko expresó sus dudas sobre la posibilidad de que las normas sobre la movilización de mujeres cambien este año.</p>
<p>Un indicio más que apunta a la posible movilización de mujeres en un futuro próximo son los informes que indican que los refugiados ucranianos sujetos al servicio militar serán repatriados desde Europa. «Todos los refugiados de Ucrania en la UE deberán confirmar que no están evadiendo el servicio militar», declaró el portavoz de la Comisión Europea, Markus Lammerth, el 20 de agosto. Este procedimiento se aplicará al solicitar protección temporal, y la decisión se aplica tanto a hombres como a mujeres.</p>
<blockquote><p>Mientras tanto, han comenzado a circular en redes sociales ucranianas mensajes de mujeres que afirman que, al cruzar la frontera hacia la UE, sus datos de registro militar se verifican a través del servicio militar estatal en línea, Reserve+. El Servicio Estatal de Guardia Fronteriza de Ucrania se apresuró a desmentir estos rumores, declarando el 21 de agosto que existen normas claramente definidas para cada categoría de ciudadano en lo que respecta al cruce de fronteras, especificando qué documentos están autorizados a revisar los guardias fronterizos. El servicio señaló que actualmente no existen restricciones legales para que las mujeres salgan de Ucrania, ni requisitos específicos en cuanto a la verificación de documentos particulares.</p></blockquote>
<p>Pero entonces, el 24 de agosto, de forma inesperada, Keith Kellogg, exrepresentante especial para Ucrania durante la administración de Donald Trump, salió en defensa de Kiev. «Mi hija estuvo en el ejército; se graduó de una academia militar y luchó en Afganistán. Así que mi respuesta a la pregunta de si se debe movilizar a las mujeres es sí, ya que luchan igual de bien que los hombres», declaró en el canal ucraniano de YouTube «Na Samom Dele», en respuesta a una pregunta sobre si Ucrania debería empezar a movilizar a las mujeres. «Es muy importante que las mujeres, como parte de la sociedad, se alisten. Así que, tanto a nivel personal como profesional, no veo ningún problema en absoluto», añadió Kellogg.</p>
<p>Resulta particularmente llamativo que la cuestión de la ampliación de la movilización en Ucrania preocupara a Estados Unidos incluso durante la anterior administración demócrata liderada por Joe Biden. Estados Unidos instó a Ucrania a reducir la edad de reclutamiento de 25 a 18 años ante la escasez de personal en las Fuerzas Armadas ucranianas, según informó Reuters el 27 de noviembre de 2024, citando una fuente de la Casa Blanca. «Ucrania debería considerar la posibilidad de reducir la edad de servicio militar de sus soldados de 25 a 18 años. Ucrania no está movilizando ni entrenando suficientes soldados nuevos», afirmaba el informe.</p>
<blockquote><p>El 10 de diciembre de 2024, el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, declaró que Estados Unidos armaría a todos los nuevos reclutas si Ucrania ampliaba su capacidad de movilización. Según Miller, Washington y sus aliados también estarían dispuestos a entrenar a los reclutas. Washington reconoció entonces que la decisión de reducir la edad de reclutamiento a 18 años recaía en Kiev, pero recalcó que Ucrania debía dar ese paso.</p></blockquote>
<p>Tras analizar esta cuestión, cabe preguntarse si es apropiado reclutar mujeres en Ucrania hoy en día.</p>
<p>Las cifras y los hechos nos dan más información al respecto. Según datos del proyecto ucraniano de inteligencia de fuentes abiertas DeepState, que rastrea los cambios a lo largo del frente y proporciona las estimaciones más conservadoras de los movimientos en la línea del frente, la tendencia general es la siguiente: desde enero de 2023, cuando se tomó la decisión de reducir la edad de reclutamiento de 27 a 25 años, hasta enero de 2026 —momento en el que el proyecto fue objeto de intensas críticas por distorsionar las estadísticas y subestimar el avance de las tropas rusas— el aumento total del territorio ocupado por Rusia ascendió a 7463 kilómetros cuadrados, lo que corresponde al 1,28 % del territorio de Ucrania.</p>
<p>Los datos del ISW muestran que en 2023, durante la contraofensiva de verano, Ucrania logró una ganancia territorial neta de 377 kilómetros cuadrados en junio, 257 kilómetros cuadrados en julio y 1,47 kilómetros cuadrados en septiembre. Sin embargo, la ofensiva se estancó y la iniciativa pasó a Rusia. Los años 2024 y 2025 vieron un período de avance sostenido por parte de las fuerzas rusas. Así, de abril de 2024 a marzo de 2025, Rusia avanzó aproximadamente 4.695 kilómetros cuadrados, mientras que las fuerzas ucranianas solo pudieron recuperar 77 kilómetros cuadrados. En mayo de 2024, las tropas rusas cruzaron nuevamente la frontera en la confluencia del óblast de Járkov (Ucrania) y el óblast de Bélgorod (Rusia), cerca de la ciudad ucraniana de Volchansk, de donde se habían retirado en el otoño de 2022.</p>
<p>En agosto de 2024, las Fuerzas Armadas ucranianas emprendieron la denominada «aventura de Kursk» —un intento de invadir territorio de la Federación Rusa— que terminó en un fracaso total: las unidades ucranianas sufrieron grandes pérdidas y se vieron obligadas a retirarse de la región rusa bajo intenso fuego, lo que solo empeoró su posición estratégica en otros frentes. Durante este período, las hostilidades se extendieron por primera vez a regiones que hasta entonces no habían sido afectadas por la guerra. Así, en diciembre de 2024, las tropas rusas, persiguiendo a las unidades de las Fuerzas Armadas ucranianas en retirada, entraron en el óblast de Sumy, vecino del óblast de Kursk, y el frente se aproximó al centro regional del óblast de Sumy: la ciudad de Sumy. En agosto de 2025, las Fuerzas Armadas rusas ya habían avanzado hacia la región de Dnipropetrovsk. Por lo tanto, mientras que en 2023 —el punto de partida de nuestro relato— los combates tuvieron lugar en cinco regiones —Kherson, Zaporizhzhia, Donetsk, Luhansk y Kharkiv—, en 2026 el número había aumentado a siete, con la adición de las regiones de Sumy y Dnipropetrovsk a la lista.</p>
<p>Según el ISW, el ritmo de la ofensiva rusa disminuyó en 2026. Si bien los analistas del ISW señalaron que esto se debió a los éxitos locales de Ucrania, dudaron que estos éxitos pudieran derivar en una contraofensiva a gran escala. Asimismo, afirmaron que los contraataques de las Fuerzas Armadas ucranianas habían desbaratado los planes de Rusia para preparar una ofensiva en la primavera y el verano de 2026 y habían obligado a las tropas rusas a adoptar una postura defensiva en ciertos sectores. Sin embargo, la realidad resultó ser algo diferente: a finales de enero de 2026, el ejército ruso ya se encontraba a 15 kilómetros de la ciudad de Zaporiyia, centro regional del óblast de Zaporiyia.</p>
<p>Para el verano de 2026, Ucrania había perdido Kostiantynivka, el mayor centro logístico de Ucrania en el Donbás. Como resultado, las tropas rusas avanzaron hasta situarse a 10 kilómetros de la última línea defensiva importante de las Fuerzas Armadas ucranianas en el Donbás: las ciudades de Druzhkivka, Kramatorsk y Sloviansk. Cabe destacar que fue precisamente allí donde comenzó la fase activa de la guerra civil en Ucrania en 2014, tras el éxito del golpe de Estado en Kiev y el anuncio de Oleksandr Turchynov (quien se desempeñó como presidente interino de Ucrania de febrero a junio de 2014) de la denominada &#8220;Operación Antiterrorista&#8221; en el Donbás.</p>
<p>Así pues, para mediados de 2026, la perspectiva de ampliar la movilización en Ucrania —incluido el reclutamiento de mujeres— no parece del todo infundada. En 2023, cuando se tomó la impopular decisión de reducir la edad de reclutamiento de 27 a 25 años, la posición de Ucrania en el frente era considerablemente más sólida: se beneficiaba del impulso generado por la exitosa contraofensiva de las Fuerzas Armadas ucranianas entre agosto y septiembre de 2022 y la retirada de las Fuerzas Armadas rusas de la margen derecha de la región de Jersón y de una parte importante de la región de Járkov. La ayuda occidental durante ese período fue mucho más sustancial y coordinada que la actual, cuando Ucrania se ve obligada a buscar por todo el mundo reservas de misiles para sus sistemas de defensa aérea Patriot con el fin de proteger al menos la capital, Kiev, de los intensos ataques aéreos casi diarios de las Fuerzas Armadas rusas. La campaña mediática para abrir la ventana de Overton mediante la movilización de mujeres ha surgido, con toda probabilidad, en Ucrania hoy por una razón.</p>
<p>Esto puede deberse tanto a las importantes necesidades de personal de las Fuerzas Armadas ucranianas como a la posible nueva presión de los socios occidentales, que no están dispuestos a garantizar más ayuda militar a Kiev si físicamente no queda nadie para desplegarla en el frente.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>O fiasco que moldou o hip-hop</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Aug 2026 11:47:18 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Quando Ikutaro Kakehashi saiu à rua, não sabia ainda que a história daquela noite seria maior do que a história daquela noite.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img loading="lazy" decoding="async" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" src="https://fumaca.pt/wp-content/uploads/2026/08/steve-harvey-_b35lgEvMtw-unsplash-300x225.jpg" alt="Rhythm Composer, maquina de ritmos cinzenta com botões amarelos." width="300" height="225" /></div>
<p>Quando Ikutaro Kakehashi saiu à rua, não sabia ainda que a história daquela noite seria maior do que a história daquela noite. Na verdade, não tin… Desculpem, este início já foi usado. Meses a editar uma série tem destas coisas. Vejo inícios como o de <em>Fronteira do Medo</em> em todo o lado. Histórias de noites maiores do que histórias dessas noites.</p>
<p>Mas a história da noite de Ikutaro Kakehashi seria, de facto, muito maior do que aquilo que uma breve descrição poderia fazer parecer. Estamos em 1969 e este inventor japonês visita a <em>NAMM</em>, uma das mais importantes feiras de material de som. Na banca da Hammond, o teclista e engenheiro eletrotécnico Don Lewis faz uma demonstração de órgãos. E está acompanhado por uma pequena caixa de ritmos pensada para músicos em sessões descontraídas em casa. Ikutaro Kakehashi conhece bem este equipamento. É uma <em>Ace Tone</em>, da empresa que criara em 1960 para distribuir as suas invenções. Mas este exemplar não soa como de costume. Tem características radicalmente diferentes. Don Lewis tinha aberto a máquina e modificado-a extensivamente. “Como é que fizeste isso?”, <a href="https://www.theverge.com/2013/1/30/3932574/how-the-808-found-its-cymbal-musical-tales-namm-geeky-underbelly">pergunta</a> Ikutaro. Três anos depois, os dois <a href="https://www.soundonsound.com/music-business/history-roland-part-1">criaram</a> a Roland.</p>
<p>Em 1980, lançaram um grande projeto direcionado a profissionais: a <em>Roland TR-808 </em>(<em>eight-oh-eight</em>), uma inovadora máquina de ritmos. Era o tipo de equipamento que ganhava popularidade por estes dias, mas a um preço exorbitante. Como a <em>Linn LM-1</em>, usada por <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1XMvPTFzgVU&amp;list=RD1XMvPTFzgVU">Michael Jackson</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=UG3VcCAlUgE&amp;list=RDUG3VcCAlUgE">Prince</a>, <a href="https://youtu.be/scmYG1Pv1_Q?si=eJxJQrck7oOR4P_X&amp;t=695">Peter Gabriel</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Wfr28bc_Ld0">Stevie Wonder</a>: ajustado à inflação (como todos os preços neste texto), custava qualquer coisa como 15 mil euros. A <em>Roland TR-808</em> apresentava-se como uma alternativa de “poupança”, a quatro mil euros. E ainda introduzia uma abordagem radicalmente diferente a estas máquinas: em vez de utilizar sons reais para simular uma bateria, criava sons sintetizados, manipuláveis, e com configurações quase infinitas. Era composta por transístores propositadamente avariados para que tivessem um som característico e disruptivo. Tinha possibilidades aparentemente inúteis, como um botão de <em>decay</em> no canal de <em>kick</em>. Parece um pormenor incompreensível para a maioria dos leitores, mas prometo que já ouviste o resultado deste efeito e que não acabas este texto sem perceber que, argumentavelmente, o acrescento deste botão gerou <a href="https://www.youtube.com/watch?v=lIS-o_--wqY">a maior revolução na produção musical</a> das últimas cinco décadas.</p>
<p>Mas o lançamento foi um fiasco. Os críticos consideraram-na <a href="https://www.muzines.co.uk/articles/beat-box-chic/983">um brinquedo inutilizável</a>. Por esta altura, a música electrónica não tinha ainda furado o <em>mainstream</em> e a maioria dos músicos via as máquinas de ritmos apenas como um substituto de baterias reais. Veja-se o caso de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=rjlSiASsUIs&amp;list=RDrjlSiASsUIs"><em>Sexual Healing</em></a>, canção lançada por Marvin Gaye em 1982, que utilizou uma <em>TR-808 </em>pela conveniência de produção. O músico vivia sozinho na Bélgica e o equipamento permitia-lhe compôr e gravar em isolamento. Mas a <em>TR-808 </em>não tinha nenhuma parecença ao som de uma percurssão acústica. Não conseguiu destronar a rival <em>Linn LM-1</em>. Poucos <a href="https://articles.roland.com/yellow-magic-orchestra-808-revolution/">perceberam</a> as suas potencialidades, como os<em>Yellow Magic Orchestra</em>, banda pioneira da electrónica, com Ryuichi Sakamoto nos teclados e vozes. Em 1983, 12 mil unidades depois, a <em>Roland</em> descontinuava a sua produção, depois de uma ruptura no fabrico de um tipo de semicondutores.</p>
<p>É aqui que se dá um volte-face difícil de prever. Com o fracasso comercial, lojas de penhores e de artigos em segunda mão encheram-se de exemplares. O preço caiu drasticamente. Era agora possível comprar uma unidade deste equipamento disruptivo e inovador por cerca de 300 euros, já dentro do poder de compra de músicos alternativos, iniciantes, suburbanos, não comerciais.</p>
<p>Começou a desenvolver-se um som <em>underground</em> que apaixonou o produtor Arthur Baker. Quando planeava a produção de uma música com Afrika Bambaataa e Soul Sonic Force em homenagem aos Kraftwerk<em>, </em>leu um anúncio no jornal: “Homem com máquina de ritmos, 20 dólares a sessão”. Pediu ajuda ao dono para programar os ritmos na <em>TR-808</em> e gravou uma das mais influentes canções da história da música. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=SqS8X-5aIns&amp;list=RDSqS8X-5aIns"><em>Planet Rock</em></a>, uma faixa que reimaginou o que uma máquina de ritmos podia fazer, é considerada a canção criadora da electrónica contemporânea e uma das canções que mais marcou a estética do hip-hop que se desenvolveria nos anos seguintes.</p>
<p>Rick Rubin, talvez o mais mediático produtor de música e autor de livros pseudo-motivacionais para criadores, cedo adoptou a <em>TR-808</em> nas produções de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=kdfF0cOC50w&amp;list=RDkdfF0cOC50w">Beastie Boys</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Sd5gFx001qg&amp;list=RDSd5gFx001qg">Run DMC</a> e <a href="https://www.youtube.com/watch?v=FdizL4on-Rc&amp;list=PLlIw2jebhZRHqLmNubpAibauMi9E-n8UV">LL Cool J</a>. Foi ele que popularizou um novo som dentro deste universo de sons. Lembras-te do botão de <em>decay </em>no canal de <em>kick</em> de que te falei? Ao rodar este botão, o som de um bombo fica com mais presença e corpo, deixa de ser apenas um “click”. Ao exagerar o efeito, torna-se em algo entre um bombo e um baixo. E se se fizer uso de outro botão logo acima, o de afinação, consegue-se variar a nota desse bombo/baixo, criando um poderoso som melódico grave. Sente-se como um baque no peito – a que chamamos, à falta de melhor expressãotécnica, <em>oomph</em> – e que estimulou um desejo colectivo por frequências graves cada vez mais presentes e definidas. Na gíria, a este novo som, chamou-se <em>808</em>, o mesmo do modelo da máquina de ritmos. E um <em>808 </em>sozinho tem tanta importância na cultura musical dos últimos anos como a caixa de ritmos de onde veio.</p>
<p>Depois de um falhanço inicial, a <em>Roland TR-808</em> tornou-se na máquina de ritmos mais utilizada na história da música gravada. Virtualmente presente em tudo o que é hip-hop e electro, é impossível ouvir os últimos 30 anos de produções de qualquer género musical e não a ouvir recorrentemente(ou os clones que dela se fizeram). Só de artistas comercialmente grandes, a lista de nomes é infindável: dos <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Fb2q141rMNE&amp;list=RDFb2q141rMNE">Talking Heads</a> a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Qt2mbGP6vFI&amp;list=RDQt2mbGP6vFI">Phil Collins</a>, de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=eH3giaIzONA&amp;list=RDeH3giaIzONA">Whitney Houston</a> a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=GuJQSAiODqI&amp;list=RDGuJQSAiODqI">Madonna</a>, de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EPfmNxKLDG4&amp;list=RDEPfmNxKLDG4">Beck</a> a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=HyHNuVaZJ-k&amp;list=RDHyHNuVaZJ-k">Damon Albarn</a>, de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xI5NQ-0Ubfs&amp;list=RDxI5NQ-0Ubfs">Outkast</a> a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=NLZRYQMLDW4&amp;list=RDNLZRYQMLDW4">Kendrick Lamar</a>, de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LOZuxwVk7TU&amp;list=RDLOZuxwVk7TU">Britney Spears</a> a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=p1JPKLa-Ofc&amp;list=RDp1JPKLa-Ofc">Beyoncé</a>. Mas foi no hip-hop que esta máquina de ritmos encontrou um lugar mais permanente e relevante, onde moldou intrinsecamente a maneira como se faz e ouve este género, criando um movimento cultural tão relevante como a invenção da guitarra eléctrica na música rock. A <em>New Yorker</em> <a href="https://www.newyorker.com/culture/culture-desk/the-808-heard-round-the-world">chama-lhe</a> “parte do ADN cultural da América”. O produtor Hank Shocklee, dos Public Enemy, diz que “não é hip-hop se não tiver esse som”. Kanye West dedica-lhe uma carta de amor em forma de álbum, em <a href="https://www.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_nhrmFsJ8c44jdVUkW4oFRSv_ScIeUqSyw"><em>808s &amp; Heartbreak</em></a><em>, </em>onde usa o equipamento em todas as músicas. Produtores e músicos celebram anualmente o dia do 808, a 8 de agosto (naturalmente). Aos meus ouvidos, é a marca sonora decisiva da canção de intervenção moderna.</p>
<p>Na noite sobre a qual nos debruçamos em <em><a href="https://fronteiradomedo.pt/" data-type="link" data-id="https://fronteiradomedo.pt/">Fronteira do Medo</a></em>, ouvia-se na praça Dr. Fernando Amado <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QIIPSTUINjk&amp;list=RDQIIPSTUINjk"><em>African Woman</em></a>, de DJ Shimza e Mishka, música que começa com um loop de sons da <em>TR-808</em> que se extende pela canção. Sam the Kid, um dos entrevistados, natural do bairro de Chelas, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ycNCfi6NIYE&amp;list=RDycNCfi6NIYE">faz uso</a> de <em>808 </em>em várias das suas músicas (bem como do <em>Akai MPC</em>, que completa o par de equipamentos essenciais para o hip-hop). A longa lista de rappers que vais ouvir durante esta série, vindos de bairros guetizados, incorpora de alguma forma esta estética no seu som: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=lCmMnqF49J0&amp;list=RDlCmMnqF49J0">Allen Halloween</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_umaaPrDV4I">Vado Más Ki Ás</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KZ3NLmhNAWg&amp;list=RDKZ3NLmhNAWg">Plutónio</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=M8VS9sJJvCs&amp;list=RDM8VS9sJJvCs">Dealema</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=HXeCELG7-xw&amp;list=RDHXeCELG7-xw">Chullage</a>. A banda sonora original que acompanha as narrativas de Pedro Lopes, da sua família e de pessoas de bairros guetizados foi construída à volta dos sons desta caixa de ritmos. Já quando ouves o agente Paulo Gonçalves, os seus colegas da PSP e as perspectivas de outros polícias há um outro género: o rock. A segunda metade desta banda sonora dupla, em espelho – composta com outras máquinas, factos e contextos. Tema para uma outra newsletter.</p>
<p>Este texto não é sobre máquinas de ritmos. É sobre como tudo é político, mesmo que não o saibamos. Sobre como se criam novos jogos escolhendo inverter as regas de um jogo. Sobre como se pode imaginar novos mundos com aquilo que temos à mão. É através deste equipamento falhado comercialmente, usado por quem à partida não teria acesso a ele, abusado para lá das suas limitações, reimaginado por um movimento cultural global vindo dos subúrbios oprimidos estadunidenses, que bairros guetizados se expressam a sua identidade, tornando em norma o que foi um dia tido como marginal. Este texto é sobre como histórias de noites são sempre maiores do que histórias dessas noites.</p>
<p>Fotografia: Steve Harvey/Unsplash</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>O conteúdo <a href="https://fumaca.pt/o-fiasco-que-moldou-o-hip-hop/">O fiasco que moldou o hip-hop</a> aparece primeiro em <a href="https://fumaca.pt">Fumaça</a>.</p>
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		<title>O Baldio de Covas do Barroso decidiu: não à proposta da Savannah</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2026 10:50:28 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[A Associação Futuro do Barroso acusou recentemente a Direção dos Baldios de Covas do Barroso de falta de transparência, alegando que alguns compartes não teriam tido conhecimento da assembleia em que foram rejeitadas propostas da Savannah relativas à implementação da Mina do Barroso. A associação considerou ainda que a recusa do projeto revela “falta de visão para o território” e que os Baldios terão rejeitado uma oportunidade económica que, segundo a sua estimativa, poderia representar cerca de 1,7 milhões de euros para a comunidade.  O Conselho Directivo dos Baldios rejeita por completo estas acusações, que considera infundadas, de má-fé e parte de uma estratégia de difamação.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">O Baldio de Covas do Barroso decidiu: não à proposta da Savannah</p>
<p dir="ltr">A Associação Futuro do Barroso acusou recentemente a Direção dos Baldios de Covas do Barroso de falta de transparência, alegando que alguns compartes não teriam tido conhecimento da assembleia em que foram rejeitadas propostas da Savannah relativas à implementação da Mina do Barroso. A associação considerou ainda que a recusa do projeto revela “falta de visão para o território” e que os Baldios terão rejeitado uma oportunidade económica que, segundo a sua estimativa, poderia representar cerca de 1,7 milhões de euros para a comunidade.</p>
<p dir="ltr"><a href="https://www.jn.pt/pais/artigo/acordos-com-baldios-aumentam-tensao-entre-associacoes-no-barroso/18118549">https://www.jn.pt/pais/artigo/acordos-com-baldios-aumentam-tensao-entre-associacoes-no-barroso/18118549</a></p>
<p dir="ltr"> O Conselho Directivo dos Baldios rejeita por completo estas acusações, que considera infundadas, de má-fé e parte de uma estratégia de difamação. No dia 9 de Julho de 2023, foi discutido em Assembleia de Compartes, previamente anunciada através de edital público, um conjunto de propostas da Savannah Lithium, entre as quais uma proposta de aluguer do baldio. A proposta foi rejeitada por unanimidade pelos 56 compartes presentes, conforme consta da acta da Assembleia. O processo deliberativo decorreu de acordo com os procedimentos legais aplicáveis e, mais que do Conselho Directivo, resultou da deliberação da Assembleia de Compartes &#8211; isto é, de um órgão representativo da comunidade local. Esta posição não é recente nem circunstancial: desde 2021, e em sucessivas deliberações tomadas em 2025 e 2026, a Assembleia de Compartes tem reiterado a sua oposição à Mina do Barroso, sempre que foi chamada a pronunciar-se, direta ou indiretamente, sobre o projeto. Recordamos que, por mais que frustre a empresa e os seus apoiantes, a população local tem o direito de rejeitar o projeto de mina e de decidir coletivamente sobre o que considera valioso para o futuro do seu território. Rejeitamos também enquadrar a recusa do projecto de mina como perda de uma significativa oportunidade económica, sem atender aos impactos negativos do projecto. Pelo contrário, uma análise técnica da CAPOLIB (Cooperativa Agro Rural de Boticas) estima que, durante o seu tempo de vida, o projecto de mina representaria uma perda de receita de cerca de 2 milhões de euros para os agricultores de Covas do Barroso. Estima também que a preservação e valorização dos recursos florestais do baldio represente, num espaço de 50 anos, um capital económico comunitário de mais de 60 milhões de euros &#8211; que estaria em risco com a implementação da Mina do Barroso.</p>
<p dir="ltr">  As alegações da AFB inserem-se numa campanha mais ampla da Savannah e associações-satélite para atacar a legitimidade da população de Covas do Barroso para decidir sobre o seu próprio território. São mais uma tentativa de descredibilizar uma oposição à mina que é maioritária entre a população directamente afectada e de mascarar a incapacidade da empresa de obter licença social em Covas do Barroso. Servem, por isso, para cumprir três propósitos: deslegitimar as decisões colectivas dos compartes do baldio, promover vozes exteriores à freguesia como supostos mediadores dos interesses locais e fabricar a aparência de apoio regional ao projecto. Tudo isto através de uma associação que se apresenta como promotora dos interesses do território, mas que se apresenta sem apoio popular e institucional e cuja intervenção pública tem sido, essencialmente, a de câmara de eco da Savannah. No caso da Associação Futuro do Barroso, esta proximidade é particularmente evidente, sendo a associação presidida por um empresário com conhecidas relações comerciais com a Savannah.</p>
<p dir="ltr">  Em conjunto com a Junta de Freguesia de Covas do Barroso e a Câmara Municipal de Boticas, o Conselho Directivo dos Baldios continuará a trabalhar no sentido de fazer valer a vontade da população que representa, comprometendo-se, para isso, a defender o ambiente, a saúde pública e o património comum da região. É nesse compromisso, e em respeito pela vontade reiteradamente expressa pela comunidade, que continuaremos a lutar por um futuro para a nossa região sem a Mina do Barroso.</p>
<p dir="ltr">24/08/2026</p>
<p dir="ltr">Conselho Directivo dos Baldios de Covas do Barroso</p>
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		<title>Ovo ou galinha</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Aug 2026 18:55:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Episódio sete de Fronteira do Medo - podcasts sobre o policiamento nos bairros guetizados]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="moz-text-html" lang="x-unicode">
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" src="https://fumaca.pt/wp-content/uploads/2026/07/BG-300x169.jpg" alt="Vista aérea de Lisboa, com filtro azul (design da série Fronteira do Medo)" width="300" height="169" /></div>
<p><em>Esta é uma transcrição de Fronteira do Medo, uma investigação sobre o policiamento de bairros guetizados, as pessoas que ali habitam e os polícias que lá trabalham. Feito em parceria com a revista digital <a href="https://divergente.pt/">Divergente</a>. <strong>Ouve este episódio e sabe mais no <a href="https://fronteiradomedo.pt/">website oficial da série</a>.</strong></em></p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>TRANSCRIÇÃO</strong></h2>
<p><strong>G. C. Viegas: </strong>Seguem-se descrições gráficas de violência física, incluindo mortes com recurso a arma de fogo. Também se usa linguagem racista. Pondera se queres continuar agora. Recomendo que oiças com auscultadores.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>I</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Pouco mais se pode subir além da Soeira, no concelho de Vinhais, em Bragança, sem se pisar fora de Portugal. Esta pequena aldeia de Trás-os-Montes, onde vivem menos de cem pessoas, fica nem a meia hora da fronteira. Tão perto da Galiza, no Estado espanhol, que não é impossível conhecer quem lá tenha nascido, crescido e feito vida, e ainda assim não se sinta português. Nem português nem espanhol — raiano, antes; da raia, a área que envolve a fronteira entre os dois territórios.</p>
<p>Foi na Soeira, há 33 anos, que nasceu Irineu Diniz. Mas neste fevereiro de 2005 estamos na Amadora, a 500 quilómetros da aldeia transmontana, mais de cinco horas de carro. Há dez anos que trabalha aqui, na esquadra de Alfragide da Polícia de Segurança Pública.</p>
<p>Pediu já transferência para o Comando Distrital de Bragança, para mais perto de casa. Mas a fila é longa: podem <a href="https://files.slack.com/files-tmb/T2W877823-F06BPUA8QHZ-0d180500bd/image035_480.jpg">ser vários anos</a>, mais de uma década à espera de autorização. Portanto, Irineu Diniz vai-se embrulhando no jogo das trocas de turnos para que a escala de serviço permita, de quando em vez, dar um salto à terra onde cresceu.</p>
<p>Hoje, dia 17 de fevereiro de 2005, faz o turno da madrugada. Irineu Diniz senta-se no lugar do pendura. O colega Nuno Saramago conduz o jipe da PSP. Saem juntos pela 1h30 da manhã. Fazem uma ronda pela parte de baixo do bairro da Cova da Moura, não muito longe da esquadra. As ruas estão desertas. Os agentes procuram carros roubados. Não os encontram.</p>
<p>Voltam para a esquadra, para comer qualquer coisa. Entretêm-se a falar com outros polícias. Antes das cinco, saem para uma segunda volta, agora na parte de cima do bairro. O sol ainda não nasceu.</p>
<p>Desta vez, veem gente, mas não param para lhes falar. Nada de suspeito. Nuno Saramago, ao volante, vira para a Rua Principal. Mas há um Renault Megane mal estacionado a bloquear o caminho. Faz a manobra e traz o jipe a ponto morto, antes de arrancar novamente.</p>
<p><a href="https://tvi.iol.pt/noticias/videos/irineu-dinis-o-policia-de-33-anos-brutalmente-assassinado-na-cova-da-moura/56b117600cf21a5b7b0044af"><strong>Jornalista da TVI</strong></a><strong>:</strong> Sem que nada o fizesse prever, Irineu é atingido. 22 tiros, seis deles na cabeça.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Nuno Saramago vê sangue e fumo. Reconhece o cheiro a pólvora. Inclina-se para a frente, mete a primeira e arranca. Tenta chamar ajuda, mas um tiro de caçadeira tinha destruído o rádio. Liga as sirenes. Na central da PSP, regista-se apenas “um grito aflitivo que tentava articular a palavra ‘apoio’”. Não percebem logo de onde vem.</p>
<p>Quando chega ao hospital Amadora-Sintra, sozinho, o agente Nuno Saramago ajuda a passar Irineu Diniz para a maca. Ainda não se tinha apercebido, mas ele próprio tinha estilhaços de chumbo na nuca.</p>
<p>Irineu Diniz é declarado morto às 6h30. Falta meia hora para acabar o turno. No processo judicial sobre esta noite, em que se baseia esta descrição, Nuno Saramago conta que começou aí uma baixa de quatro meses, para recuperar de ferimentos físicos e psicológicos. “Durante semanas”, nas suas palavras, “o pensamento mais recorrente era o momento em que a viatura começava a ser atingida”. Nesse mesmo ano, foi transferido de Lisboa para Santarém, de onde é natural.</p>
<p>Logo no dia em que Irineu Diniz foi morto, uma associação do bairro convocou uma “marcha pela paz”, com dezenas de crianças. Ao mesmo tempo, em várias esquadras, polícias depuseram as suas armas e recusaram sair à rua em patrulha. Foi um protesto convocado pelos sindicatos para denunciar a falta de proteção que sentiam.</p>
<p>Pedro Carmo, polícia há 30 anos, era presidente da Organização Sindical dos Polícias, hoje parte do SINAPOL, depois da fusão dos dois sindicatos em 2025. Já o ouvimos algumas vezes nesta série. A entrevista é de 2021. A esquadra de Alfragide foi a primeira em que fez serviço. Foi para lá em 1996, nove anos antes da morte de Irineu Diniz.</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>Posso dizer que entrei ao efetivo, comecei a trabalhar efetivamente sozinho em agosto de 1996. E que, em dezembro, no dia de Natal, eu jantei com os meus pais na ceia, entrei à uma da manhã, e às duas e meia estava no meio do 6 de Maio. Éramos quatro colegas, todos da mesma escola, tudo, tudo — desculpem lá o termo, que é o que a gente costuma chamar — tudo maçaricada. Eu estava com uma metralhadora nas mãos, com a Beretta, e andava para lá tiros e garrafas para o ar, e gajos… Indivíduos a passar completamente… Não era… Naquela altura, não era nada contra nós, mas há uma confusão dos diabos nos becos e naquelas coisas todas, que eu ainda pensei para mim: “Epá, estava tão bem a trabalhar no LIDL” — que eu trabalhava no LIDL, saí do LIDL para ir para a polícia — “o que é que eu vim para aqui fazer?” Pronto, é um bocado…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas, por exemplo, porque é que estava com uma caçadeira nas mãos no 6 de Maio?</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>Porque havia tiros, pá. Havia tiros. E a gente, na altura, tinha as Walthers, que eram armas que já tinham passado de mãos de uns para os outros e que, inclusive, numa das ocorrências, com um colega que, mais tarde, veio a falecer, me encravou. E a Beretta, na altura, era a arma…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Quem era esse colega?</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>O Irineu.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Como é que foi o pós-morte do Irineu? Uma…</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>É duro, é duro, é duro. É complicado. É complicado principalmente para quem, de alguma forma…. e eu estava longe, eu estava em Cascais, aliás, eu, na altura, acho que até já estava em Oeiras. Um colega que a gente conheceu, que conviveu com ele, que trabalhou com ele, de patrulha, os dois um ao lado do outro. E, pá, uma pessoa impecável que não arranjava problemas com ninguém, nem mesmo criava hostilidades na rua. Epá, e uma pessoa saber aquilo que aconteceu e da forma como aconteceu é muito duro. É muito duro, porque é o que eu chamo a violência gratuita que naquelas zonas existia muito, e ainda existe.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Naquelas zonas, diz, na Cova da Moura, etc?</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>Sim, sim. Existe muito.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O Correio da Manhã escrevia, no dia seguinte ao homicídio.</p>
<p><strong>G. C. Viegas: </strong>“A morte de um agente da PSP na Cova da Moura é o culminar de uma série de incidentes que foram noticiados pelo CM no último ano. Polícias recebidos por matilhas violentas e que por isso batem em retirada até ao limite do bairro problemático. Cova da Moura, 6 de Maio, Fontainhas, tanto faz. A Grande Lisboa tem já várias bolsas onde milhares de pessoas vivem à margem das leis do Estado. Onde a ordem pública precária é garantida apenas pelo equilíbrio entre gangs. Cada vez mais violentos, bem armados, jovens.”</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Logo após esse dia, a presença policial aumentou na Cova da Moura.</p>
<p><strong>Miguel Curado: </strong>Ao nascer do sol dessa manhã de 17 de fevereiro, a PSP e a Polícia Judiciária já tinham cercado o bairro. […] Mas dos assassinos nem sinal. O medo e o silêncio dos moradores do bairro dificultaram a investigação. Foi preciso um mês e mais dois polícias mortos no mesmo bairro para identificar e localizar os homicidas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Na verdade, a Polícia Judiciária recebeu uma denúncia com o nome de um dos homicidas no dia seguinte à morte, 30 horas depois dos primeiros tiros. E, ainda nessa tarde, tinha autorização para uma escuta. E não foi na Cova da Moura que os polícias Paulo Alves e António Abrantes foram mortos, a 20 de março de 2005, pouco mais de quatro semanas depois da morte de Irineu. Foi num bar à entrada do Bairro de Santa Filomena, também no concelho da Amadora. O homicida <a href="https://www.publico.pt/2005/12/12/jornal/antonio-abrantes-e-paulo-alves-foram-abatidos-junto-a-bar-na-amadora-53429">não era </a>do bairro. Em dezembro desse ano, <a href="https://www.publico.pt/2005/12/12/jornal/quarto-agente-morto-em-servico-este-ano-abala-e-revolta-psp-53435">foi morto um quarto agente da PSP</a>, desta vez em Lagos, no Algarve: Sérgio Martins.</p>
<p>Os sete homens envolvidos na morte em Lagos <a href="https://expresso.pt/actualidade/homicidas-do-chefe-da-psp-de-lagos-condenados-a-22-anos-de-cadeia=f141823">receberam</a> penas entre seis e 22 anos de prisão. O assassino de <a href="https://www.dn.pt/arquivo/2006/tribunal-arrasa-marcus-fernandes-e-condena-o-a-25-anos-de-cadeia-640026.html">Paulo Alves e António Abrantes</a> teve uma pena máxima, 25 anos. Os dois responsáveis pela morte de <a href="https://www.publico.pt/2006/05/02/sociedade/noticia/homicidas-do-agente-irineu-diniz-condenados-a-23-e-19-anos-de-prisao-1255849">Irineu Diniz</a> foram condenados a 19 e 23 anos de prisão. Em 2006, no ano após estas mortes, o então presidente da Associação Sindical dos Profissionais da Polícia admitia que os homicídios mudaram a forma de policiar estas comunidades. Paulo Rodrigues, no programa <a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/visao-global-114/"><em>Visão Global</em></a>, da <em>Antena 1</em>:</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/visao-global-114/"><strong>Paulo Rodrigues</strong></a><strong>: </strong>É evidente que, nesses bairros, mudou a forma de intervenção nos bairros. Neste momento, até porque o próprio governo tem floreado um pouco isso, tem havido um patrulhamento por parte das brigadas de intervenção rápida, o próprio corpo de intervenção normalmente patrulha de forma mais assídua esses bairros do que, propriamente, fazia anteriormente.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mudaram, pelo menos, <a href="https://estudogeral.uc.pt/retrieve/271755/1.%20THESIS_%20ANA%20RITA%20ALVES_DEZ2022.pdf">duas coisas</a>. Joaquim Raposo, que na altura presidia à câmara municipal da Amadora, defendeu logo que, citando, “a Amadora é um concelho de exceção que precisa de medidas urgentes”. A autarquia, apoiada por sindicatos da polícia, <a href="https://estudogeral.uc.pt/retrieve/271755/1.%20THESIS_%20ANA%20RITA%20ALVES_DEZ2022.pdf">pediu</a> que se mapeassem as zonas “de alto risco”, para as controlar com um sistema de videovigilância. Em 2006, a PSP aprimorou os requisitos para policiar o que chamava de “bairros problemáticos”. Mais tarde, chamou-lhes Zonas Urbanas Sensíveis. Só na Amadora, <a href="https://www.cnpd.pt/umbraco/surface/cnpdDecision/download/23903">detetou </a>uma dezena.</p>
<p>E, em 2008, em parceria com a polícia, a câmara pediu para instalar mais de cem câmaras no concelho. <a href="https://www.cnpd.pt/umbraco/surface/cnpdDecision/download/23903">No projeto</a>, falam num aumento de roubos e furtos no concelho. Listam também as Zonas Urbanas Sensíveis para referir, entre outras preocupações, a “composição étnico-social muito problemática” e o “historial de agressões à PSP preocupante” de bairros como a Cova da Moura. Na altura, a Comissão Nacional de Proteção de Dados esteve contra, porque, estatisticamente, não via um “risco razoável de ocorrência de crimes em locais públicos”, e porque havia um perigo que “não é totalmente imaginário” de restringir “o exercício na via pública das liberdades cívicas das franjas ou grupos desfavorecidos da sociedade”. <a href="https://www.tsf.pt/sociedade/seguranca/primeiro-sistema-de-videovigilancia-urbana-ja-esta-a-funcionar-em-portugal-8479553.html/">Uma década e meia depois</a>, com duas reescritas de projeto pelo meio, mais de uma centena de câmaras estão a funcionar no concelho da Amadora. Pedro Carmo, de novo.</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>É assim, eu posso dizer que, pá, isto diretamente — mesmo que se tenha familiares polícias, que não é o meu caso — ninguém sabe o que é que é polícia. Só se sabe o que é que é polícia quando se começa a trabalhar e começa-se a deparar com as diversas situações que a polícia tem que resolver e tem que enfrentar.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Nos últimos cinco anos, entrevistámos mais de 40 polícias para tentar responder a isso mesmo: “O que é ser polícia em Portugal”? E, ainda, como é policiar bairros guetizados? É isso que vamos tentar perceber neste episódio.</p>
<p>Esta é <em>Fronteira do Medo</em>, uma investigação sobre o policiamento de bairros guetizados, as pessoas que ali habitam e os polícias que lá trabalham. Episódio 7: <em>Ovo ou galinha</em>. Seja toda a gente bem-vinda ao Fumaça, em parceria com a Divergente. Eu sou o Ricardo Esteves Ribeiro.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>II</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Desde o início do século, morreram, pelo menos, 31 polícias da PSP e da GNR em serviço. Pelos números do Relatório Nacional de Segurança Interna, mais de um por ano. Dois terços dos mortos eram militares da GNR. Os restantes, da PSP. Preservar a memória destas mortes é parte da cultura das polícias. No pátio da Direção Nacional da PSP, debaixo de uma arcada, está inscrito em pedra o nome de cada um dos agentes que morreram. Nas entrevistas que fizemos, são tema de conversa: polícias lembram o que as mortes de colegas os fizeram sentir: medo.</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>Quando és polícia, esse é o teu estado normal. Eu agora…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>José Fontão Pereira tornou-se subcomissário em 2003. Está fora da PSP há mais de uma década, mas lembra-se de como ser polícia significava uma constante sensação de alerta, de stress.</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>A sensação de quando vais fazer uma intervenção num bairro difícil, ou numa situação de maior risco, pá, o medo está sempre lá. E não é um medo cobarde, é um medo de alerta, porque a minha integridade física está em risco.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O risco, dizem-nos polícias, é percecionado de maneira diferente tendo em conta a geografia do policiamento. “Bairros difíceis”, como lhes chama José Fontão Pereira, são tidos como ameaças de nível mais elevado, também pelas mortes de agentes em serviço. Dos 11 elementos da PSP que morreram entre 2000 e 2023, <a href="https://www.primebooks.pt/produto/os-policias-nao-choram-prevenda-17">sete foram assassinados na Amadora</a>, incluindo em locais classificados como Zonas Urbanas Sensíveis pela PSP: o antigo Bairro Santa Filomena, já demolido, a Damaia de Cima, ou a Cova da Moura, como o agente Irineu Diniz. O presidente do Sindicato Nacional da Polícia, o SINAPOL, descreve a consequência desta memória coletiva. Armando Ferreira, polícia desde 1994, que já ouvimos nesta série.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Obviamente, os agentes, quando entram ali, epá, entram com medo. Eles estão com medo de também poderem ser baleados. Estão com medo de que alguém vá tocar a campainha da esposa, da mãe, do pai, e digam: “Olha, lamento, mas o seu filho morreu.” Não é?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Marisa Dolores, agente da PSP e dirigente na Associação Sindical dos Profissionais da Polícia, a ASPP, defende que é “arriscado” patrulhar Zonas Urbanas Sensíveis.</p>
<p><strong>Marisa Dolores: </strong>Somos apedrejados, somos ofendidos, barram-nos o caminho para entrarmos em determinados bairros.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Os polícias têm medo de entrar nesses bairros?</p>
<p><strong>Marisa Dolores: </strong>Quem é que não tem medo de entrar numa zona em que coloca a sua vida e a sua integridade física em risco?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>A linguagem com que polícias descrevem encontros com as pessoas que vivem em bairros guetizados é semelhante à linguagem que quem lá mora usa para descrever a própria polícia. Ouvimo-la no último episódio e vamos ouvi-la neste: violenta e ameaçadora; cria uma sensação de ameaça contínua, de permanente alerta, de risco constante. Pedro Carmo, o sindicalista que trabalhou com Irineu Diniz, descreve como é chegar a um destes bairros.</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>Nós somos chamados por um simples ruído, e chegamos lá e é uma desordem dos diabos, e viram-se a nós. Às vezes nem é propriamente para estancar a situação porque se estiverem dez indivíduos ou 15 indivíduos embrulhados em desordem, não são dois polícias que chegam com um carro patrulha no meio de um beco que mal as portas abrem que vão conseguir acabar com aquela desordem. Principalmente quando aqueles dez indivíduos esquecem-se que estão em desordem uns com os outros e vêm diretos à polícia para agredir os polícias. Porque querem lá resolver as coisas à maneira deles e a polícia ali não é bem-vinda.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Carlos, o polícia que vive nas camaratas da PSP em Chelas, conta como esta oposição constante impede a atuação das polícias num bairro guetizado da Amadora. A voz e o nome estão alterados.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas já alguma vez foi agredido numa operação dessas?<br />
<strong>Carlos</strong><strong> (anónimo)</strong><strong>: </strong>Já, já. Várias vezes.<br />
<strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Ou seja, uma pessoa agredir um…<br />
<strong>Carlos:</strong> Inclusive já tive que fugir. Inclusive já tive que fugir. Não tenho vergonha nenhuma em dizê-lo. Eu e quem estava comigo. Tivemos que fugir.<br />
<strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>De onde?<br />
<strong>Carlos: </strong>Quinta da Laje.<br />
<strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Porquê?<br />
<strong>Carlos: </strong>Porque estávamos a ser agredidos. Eram tantas as pedras que a gente, mesmo com escudos e capacete, não sabíamos onde é que elas vinham.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Carlos não é o único a descrever este “fenómeno metereológico”. O antigo agente e porta-voz do Movimento Zero, Hélder Gomes, também fala dele. Explica o jogo de gato e rato entre a polícia e os residentes dos bairros: “Vais dando liberdade, eles vão ganhando confiança.” Numa noite, conta que eram duas da manhã quando a PSP recebeu uma queixa de ruído no Bairro do Casalinho da Ajuda, em Lisboa. A equipa deslocou-se ao local.</p>
<p><strong>Hélder Gomes:</strong> Vai a primeira vez, desligam a música. Passado meia hora, ou 40 minutos: “CSP”, outra vez, o carro, a nomenclatura. A central: “vá lá”. “Fogo, outra vez”. Chegas lá. Vêm a polícia a chegar, baixam a música. “Então, pessoal, olhem, mas vocês tem que pensar em recolher, pá, é uma da manhã”. “É só uma festa, o meu primo faz anos, e não sei quê”, e o caralh– “Está bem mas você têm aí pessoas…”. Lá está, eu fazia este discurso: “Vocês têm de convidar os vizinhos, pá, que as pessoas querem dormir. Pá, vamos lá acabar com isso se querem ficar cá fora” Para não sermos, para não fazermos coação, para não obrigamos os meninos a ir lá para dentro de casa. “Fiquem cá fora. Deixem estar assim a música desligada.” À terceira vez, achas que eu vou lá com o quê? Estes gajos andam a brincar connosco, pá. E com as pessoas a ligar: “Vocês não fazem nada!” E depois a central a colocar já tensão. Porque isto é… A central, que nem foi lá, diz-te assim… Imagina, vou-te dizer, para dar mais ênfase à coisa: “CSP4428, daqui CSP21”. “Escuto”. “Informe qual foi o procedimento tomado lá no bairro, não sei quê, de Casalinho da Ajuda”. “Oh 21, isso foi dito aos indivíduos…”. “Então desloque-se lá novamente, pá, porque os indivíduos estão outra vez a fazer barulho! Não é? Já são duas da manhã! Já é a a terceira vez…”. “Quê?! Hum?! Carago.” Vai logo: [Vocalização de sirene]. E nós ainda vamos às vezes com aquilo para avisar. Na esperança de que — não é? — eles ouçam aquilo, desliguem as músicas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Que as pessoas saiam por vontade própria.</p>
<p><strong>Hélder Gomes: </strong>Não. Ó Ricardo, diz-me lá: isto há condições? Vais logo ligado, chega à beira do bairro: [Vocalização de sirene]. A ver se eles vão embora. Não. Estão lá. O quê? Somos nós que vamos lá confrontar? Então: “Ok, vamos sair e vimos aqui depois com um reforço”. Demos a volta ao carro. E pronto, foi a chuva de pedras.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Isto tem efeitos na maneira como polícias policiam.</p>
<p><strong>Hélder Gomes:</strong> Ou matas ou morres. […] Ou comes ou és comido. Olha, este é o melhor termo: ou comes ou és comido. E nós, nesse momento, não podemos mostrar fragilidade.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> O presidente do SINAPOL, Armando Ferreira, que ouviste há pouco.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Portanto, é natural que, em zonas que são consideradas perigosas e de risco, os polícias façam uma ação muito mais musculada do que fazem noutros sítios. E isso, se calhar, paga pessoas que não têm culpa por quem tem a culpa. […] Tal e qual como se pode dizer que aos polícias é incutido o medo de entrar naqueles bairros, a essas pessoas também é incutindo o medo das polícias.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> A forma de responder às ocorrências em Zonas Urbanas Sensíveis é formalmente diferente. A PSP <a href="https://comum.rcaap.pt/bitstream/10400.26/32150/1/Interven%C3%A7%C3%A3o%20policial%20em%20ZUS%20vermelhas_estudo%20explorat%C3%B3rio%20em%20Santa%20Filomena%2C%20Bela%20Vista%20e%20Pasteleira%20Nova.%20Aspirante%20F%C3%A1bio%20Coelho%2C%20n%C2%BA2409_153565.pdf">definiu regras específicas</a> para as ZUS em 2006, numa diretiva estratégica confidencial. Assume, por exemplo, que, mesmo numa “situação normal”, sem perigo, os carros patrulha só podem entrar nos bairros com mais do que um tripulante, avisando antes a central rádio, e sabendo que há outro carro, pronto para dar apoio, no máximo, em cinco minutos. João — voz e nome alterados — é negro e passou parte da adolescência na periferia de Lisboa, no que o próprio chama “um guetozito”. Mais de dez anos depois de ter entrado para a polícia, diz que é importante “saber as coisas pelos dois lados”.</p>
<p><strong>João (anónimo): </strong>Porque é que a gente não vai ao teu bairro? Há uma razão para a gente ir lá, não é? Agora é assim que nós também quando lá vamos não somos recebidos da mesma forma. Agora comportamento gera comportamento e já são anos e anos neste ramerrame. Isto é o jogo do gato e do rato. Eu não vou ao bairro para bater em ninguém, eu vou lá, porque eu sei que existem indícios de criminalidade ali. Porque a gente sabe que eles andam ali, a gente sabe há carros furtados num sítio e tal. Aquelas peças são dali, estão ali naquele sítio. E gente vai lá à procura delas e a gente chega lá e encontra as coisas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> O argumento de João e de outros polícias é o seguinte: se é um facto que existe mais crime em Zonas Urbanas Sensíveis, é normal que polícias sejam chamados a intervir mais vezes em Zonas Urbanas Sensíveis. E é, portanto, também claro que as pessoas que vivem em bairros considerados problemáticos cometem mais crimes. É estatístico. Mas a história da estatística criminal deve ser problematizada. Será que é nos bairros guetizados que se pratica mais atos considerados crimes ou será que é apenas aqui que o crime é mais vezes detetado, exatamente porque há mais policiamento? Afinal, o que nasceu primeiro? O crime ou o policiamento? A resistência ou a brutalidade?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas admites que é diferente, ou pelo menos que a ação da polícia é diferente? Sei lá, é mais musculada, mais violenta, como queiras chamar, nesses bairros do que é noutros?</p>
<p><strong>João (anónimo):</strong> Sem dúvida. Tem que ser mais musculada. Quando a gente vai à procura de alguma coisa a intervenção tem que ser mais musculada. Agora, há muitas intervenções dessas que nem sequer violência geram. Só que as pessoas normalmente vão sempre pegar no que é errado. Mas quantas operações anuais que se faz por aí que não há violência nenhuma? Bola. Só que depois há uma, específica, que aconteceu: “Eish, já há muita violência.”</p>
<p><strong>Leonel (anónimo): </strong>É o que eu digo: q maior parte do pessoal vive numa bolha e não tem noção do que é que é lidar com esta gente que, infelizmente, […] que só respeita, muitas vezes, havendo a parte do medo ou da parte física de ter medo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Leonel — voz e nome alterados —, polícia há mais de cinco anos.</p>
<p><strong>Leonel (anónimo): </strong>Epá, é mesmo assim, não é a educação que eu e tu temos. Eles para respeitar alguém, vão muito pela parte da força física. Tu se fores um polícia que — é mesmo assim — que eles achem que é assim um caguincha, e que tem medo e que não tem força, eles testam-te, nestes bairros, eles vão-te testando. Eles depois, quando começas a ser conhecido, eles chamam: “Epá, atenção que este é o não sei quantos, é o Zé Manel, este gajo aqui não é de modas, que um gajo estica a corda, come logo com uma bolachada, então, calma.” Se tu fores um gajo muito educado… isso aconteceu, ao início, quando lá cheguei, estar a falar com um gajo, ser muito educado, pedir para ele desligar o telemóvel, que eu estava a retirar os dados deles, a identificação dele, e o gajo nada. Até que chega um colega meu, mais antigo, que vê aquilo, chega lá, o gajo estava ao telefone, tira-lhe o telefone da mão […] — supostamente não podes tirar o telefone assim a alguém, não é? —, mas tira-lhe o telefone e ele: “Ouve lá, estás a ouvir? Vais responder aqui alguma coisa, vais já dar os dados, se não comes já uma bofetada nos cornos. Está a falar contigo e estás a faltar ao respeito assim?” A seguir, a partir daí, o gajo foi o gajo mais colaborante e mais tranquilo comigo. E eu estava a tratar o senhor por você, e aquela linguagem toda que, se fosse nas Amoreiras, […] , com uma tia, se calhar, funcionava, não é? “Este senhor agente é todo educado. ‘Claro que sim, senhor agente’.” Agora, com aqueles gajos, tu seres muito bem educado, […] estão-te a tirar a pinta de otário. Tipo é a cena lá do bairro: “Ah, estás-me a tentar tirar a pinta de otário.” E pronto, se tu és muito bem educado com eles, eles acham: “Ah, isto é um Zézinho, um daqueles” — epá, em bom português — “um ‘coninhas’, um ‘atadinho&#8217;”, ou assim. Pá, e tu tens que adaptar a tua maneira de ser também conforme o local onde estás a trabalhar. Infelizmente, isto acontece.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>III</strong></h2>
<p><strong>José Fontão Pereira:</strong> Eu lembro-me. Olha, a primeira detenção que eu fiz, muito engraçado. E agora até, não sei tem….</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> José Fontão Pereira é o polícia que há pouco disse que o stress, alerta, medo são o estado normal de um agente. Passou pela esquadra de Investigação Criminal de Matosinhos e pelo núcleo de informações do Comando do Porto. Faz mais de 14 anos que se apaixonou por finanças e meteu uma licença sem vencimento. Hoje em dia é consultor na PWC e vice-presidente da organização não-governamental Transparência e Integridade.</p>
<p>Há duas décadas saiu da escola de oficiais feito comandante — da escola diretamente para o topo da carreira, sem nunca antes ter feito uma detenção. No primeiro posto na PSP, diz, liderava 50 operacionais, na Esquadra da Maia, distrito do Porto. Foi logo aí que, pela primeira vez, deteve alguém. Uma noite, juntou os agentes e disse-lhes: “Vamos à paisana. A malta aderiu em massa”, conta.</p>
<p>Tudo começou com uma série de denúncias anónimas. E, um dia, uma pessoa que se identificava como agente dos Serviços de Informação e Segurança entrou na esquadra informando a PSP de que havia, nas ruas perto de sua casa, tráfico de droga. Era preciso “fazer alguma coisa”, decidiu o comandante.</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>E, então, vamos fazer a rusga, não sei quê. “Vamos ali aos maninhos.” Pá, que costuma parar lá malta. Opá, malta a fumar uns charros, achava eu, achava eu. Pá, e estamos a falar tipo onze da noite. Não é quatro da manhã, é onze da noite. A malta dividiu-se, havia ali dois ou três grupos, e eu, assim que eu estou, saio do carro onde eu vinha, estou só eu e mais um agente, e, coincidência, do carro ao lado do meu saem quatro ciganos. Estão a sair, tinham acabado de chegar. E eu tive um disparo de adrenalina, do tipo “Isto está a acontecer, isto é real”. E eu chamo um deles: “Olhe, desculpe, chegue cá.” E ele teve uma atitude muito agressiva logo comigo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas qual era a suspeita, nesse caso?</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>Opá, porque ali havia denúncias de muitos moradores ali à volta, que diziam que havia ali droga, e que havia ali bandidagem, e não sei quê. E o sentimento de insegurança, numa cidade como a Maia, é tão importante como a segurança efetiva. Se tu não tens crime ali, mas toda a gente tem medo de ser assaltada e nem sai à rua, porque tem medo, a segurança não se está a cumprir.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Claro. Mas porquê essa pessoa, em específico?</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>Opá, porque os gajos saíram do carro ao lado do meu. Eram ciganos, podiam ser, sei lá, outra coisa qualquer.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Se fossem brancos…</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>Não. Houve outros brancos a ser… Claro.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>José Fontão Pereira garante que serem ciganos nada teve que ver com terem sido abordados pela equipa. “Toda a gente foi abordada”, diz, até “miúdos, putos de 14, 15 anos”. O comandante era, ele próprio, bastante jovem: tinha 25 anos. E, apesar da hierarquia, tinha “cara de puto sem barba, não metia medo a ninguém”.</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>Peço ajuda no rádio, porque estava só eu e outro agente, que ficou a falar com os outros três. E eu “ajuda, ajuda”, não sei quê, e a malta vem. E assim que vieram os outros — polícias, não é? Agentes batidos — o gajo afastou-se, ficou ali. Epá, cartela da porta, do lado do condutor, de onde ele tinha saído: uma nove milímetros com três carregadores cheios. Trinta e cinco munições. Tu não estás a ver… Aliás, eu fui para casa e depois não dormi de manhã. É que não era tipo: “Ah, eu tenho uma arma em casa, no cofre.” Não, era na porta, cheios, um deles dentro da arma. Aquilo, para mim, foi um disparo de adrenalina, de medo, de tudo. Aquilo foi uma cena, uma experiência. Mas pronto, foi a minha primeira…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Isso mudou a tua maneira de pensar ou de ver pessoas ciganas, por exemplo?</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>Epá não, não mudou. Não mudou. Na Polícia, tens muitas realidades. A realidade do polícia da esquadra de Bragança é, eu diria, radicalmente diferente, do ponto de vista operacional e do ponto de vista emocional, do agente da esquadra da Amadora. Eu faço ideia de alguém que vem de um meio menos urbano e que, de repente, aterra num bairro onde há tiroteio todos os dias, ou uma coisa assim, percebes? Eu acho que desde que saí da polícia o problema dos ciganos, da comunidade cigana — até o André Ventura começar a fazer… — desapareceu da minha vida, deixou de ser um tema, nunca mais interagi com nenhum. E ouço alguém falar: “Ah, os ciganos, é um problema.” Pá, ok, eu hoje digo-te assim: há um problema? Acho que sim, há qualquer coisa aqui que era preciso resolver, a bem de todos. Mas, se me perguntas: “É o problema mais grave de Portugal, do país, neste momento?” Acho que não é. Mas, por exemplo, para quem está na polícia, as interações são muito recorrentes. Eu tinha muitas interações com o crime com comunidades ciganas, com situações de roubos, de tráficos.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Em algumas das entrevistas que fizemos para esta investigação, ficou evidente que, para vários dos polícias, há uma linha que separa um “nós” de um “eles”. De um lado, não apenas os ciganos, mas, no geral, populações residentes em bairros pobres. Do outro, quem sabe viver em sociedade e, também, respeitar aqueles que impõem a ordem. Para Luís Maria, então dirigente da Organização Sindical dos Polícias, hoje parte do SINAPOL, isto começa em criança. Conta que estava de serviço no Minipreço da Damaia de Baixo, na Amadora, quando uma senhora com um carrinho de bebé pediu que tomasse conta do filho enquanto fazia compras.</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Ela foi à vida dela e tomei conta do bébé. Sabe o que eu fiz ao puto? “Olá, está tudo bem?” Sabe o que é que ele me respondeu? “Mim mata tu. Mim mata tu.” Sabe o que é que eu fiz? Depreendi aquilo que você depreendia também: as crianças falam na rua aquilo que ouvem em casa. Se o pai está a comer à mesa e a falar com a mãe e a dizer assim: “Olha lá, o filha da puta do polícia, veio ali, eu estava com o carro mal estacionado, e começou a isto, coiso. É matar os gajos, e tal e coiso.”</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Nesta entrevista, uns minutos antes, tinha tentado falar sobre a intervenção das polícias nestes bairros com Luís Maria e Pedro Carmo, presidente do sindicato. Interromperam-me antes de conseguir acabar a citação de abertura.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas sabe que eu uma vez ouvi do LBC, o Flávio Almada, do, dirigente do Moinho da Juventude, se calhar conhece, é uma das pessoas…</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Conheço muito bem. Trabalhei com eles na Cova da Moura. Fui a muitas reuniões lá, como sindicalista.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>E o, e o, o Flávio disse-me uma vez: “Antes–”</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Eu estava lá dentro na reunião para sensibilizar aqueles jovens delinquentes, porque são jovens delinquentes, senão, não estavam lá.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É uma acusação muito grave dizer…</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>São jovens delinquentes que lá estão e eu vou-lhe provar porquê.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É uma, é uma acusação muito grave dizer que os jovens são delinquentes quando não foram condenados de absolutamente nada, alguns deles.</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>Não, mas a delinquência não tem a ver… Na nossa linguagem, delinquência é outra, não tem a ver com isso.</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Já vi que… A delinquência que está a entender não é essa. A minha percepção de delinquência não é essa.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> É o quê?</p>
<p><strong>Pedro Carmo:</strong> É diferente.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> O que é que quer dizer com isso?</p>
<p><strong>Luís Maria:</strong> É pessoas que são de famílias desestruturadas, que não têm acompanhamento…</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>É tipo marginais, vá. A palavra é marginal, é delinquência…</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Escute, não têm acompanhamento tipo educação parental, não tem referências de pessoas adultas, referências boas. Têm mais referências é dos bandidos. “Epá, aquele vende droga, grande carro que ele tem, e tal, e coiso. Trabalhar na obra como o meu pai? Não, e tal e coiso.” Está a perceber? Jovens delinquentes. E que fazem asneiras que, para eles, não são crimes. Mas são crimes. Mas, para eles, não são.</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>São só aquelas coisas para ser giro, para ser fixe, para ser <em>cool</em>.</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Entendem aquilo como uma coisa normal, está a perceber?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Vamos falar no próximo episódio de como está legalmente codificada a classificação de alguém suspeito, mas detenhamo-nos aqui por uns segundos. Leiamos um dicionário online, o <em>Priberam</em>, claro: “<a href="https://dicionario.priberam.org/delinquente"><em>Delinquente</em></a>: Que delinquiu. Pessoa que cometeu um delito.” “<a href="https://dicionario.priberam.org/marginais"><em>Marginal</em></a>: Que ou quem vive à margem da sociedade, desrespeitando leis, costumes e valores estabelecidos […] igual a delinquente, vagabundo”</p>
<p>Ora, se, para Luís Maria e Pedro Carmo, quem faz parte do Moinho da Juventude, um coletivo de apoio mútuo na Cova da Moura, é delinquente, a que distância estarão de decidir detê-los a qualquer momento, de lhes revistarem a casa ou o escritório, ou de os identificarem na rua? Se quem é “de famílias desestruturadas”, ou não tem “acompanhamento tipo educação parental” é, por inerência, delinquente, onde está a fronteira que separa o “<em>cometer</em> uma ilegalidade” do “ser uma ilegalidade”? Os investigadores estadunidenses David Correia e Tyler Wall defendem que é a própria intervenção policial a criar estes rótulos. Escrevem no livro <em>Police: A Field Guide</em>: “As forças policiais produzem ordem porque a força policial fabrica espaço. […] A polícia, dizem-nos, não cria o gueto; a polícia patrulha bairros infestados pelo crime. Mas no espaço não se pode apenas estar. Faz-se o espaço. Torna-se realidade. A polícia executa práticas — detenção, uso da força, revistas — de formas que literalmente criam este espaço.”</p>
<p>Enviámos perguntas à Direção Nacional da PSP sobre vários dos testemunhos que ouves neste episódio. Recusaram responder. Já José Luís Carneiro, enquanto era ministro da Administração Interna pelo Partido Socialista, defendeu por escrito que: “A prossecução dos objetivos de defesa da ordem pública contra certas formas de criminalidade só pode ser feita nos casos e mediante os procedimentos previstos, sob pena de se começar a assistir a uma generalização de regimes de exceção de carácter securitário, que entram em conflito direto com as liberdades públicas e com as garantias dos cidadãos”. Tens a resposta completa em <a href="http://www.fronteiradomedo.pt/">www.fronteiradomedo.pt</a>. As duas ministras da Administração Interna seguintes, Margarida Blasco e Maria Lúcia Amaral, da AD, não aceitaram dar entrevistas. De volta aos testemunhos de polícias. Leonel explica como é diferente intervir na baixa lisboeta ou no que a polícia chama Zonas Urbanas Sensíveis.</p>
<p><strong>Leonel (anónimo): </strong>Epá, estamos a falar de bairros que parecem favelas. Construções todas ilegais. Tu dentro de uma casa tens 20 indianos a viver. Na porta ao lado tens um casal de africanos com sete ou oito filhos, em que a mãe sai de casa às cinco da manhã para ir fazer limpezas nos bancos. E claro que aqueles miúdos andam todos ali um bocado ao Deus-dará. E, depois, tu nasces no meio de um bairro em que… E eu não estou a… A cena é, com isto, não é querer estar a desculpar, mas tu consegues, de certa forma, perceber porque é que isto acontece. Estes miúdos andam ali todos em bando no bairro. Depois aquilo ou jogam bola, ou têm a sorte de fazer uma coisa dessas, ou então eles andam ali, não têm nada para fazer, e fazem porcaria… Vão fazer porcaria. Mas não… Eu acredito que uma pessoa quando nasce, não nasce logo com uma disposição para agarrar em facas e roubar pessoas. Tu és o resultado do meio onde cresces, ou das pessoas com quem interages, dos valores que te são passados. Isso é que falta perceber: é que tu és resultado das vivências, e isto começa logo desde muito pequeno, e…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas tu tens estas conversas com colegas teus?</p>
<p><strong>Leonel: </strong>Não, não. Nem consegues. Pelo menos, eu não consigo. Eu… É muito complicado, porque a maior parte dos polícias, o pessoal não tem essa abertura a nível de mente para sequer conseguir sequer fazer este exercício. E, se fazes é: “Ah, és da esquerdalha”, ou “Deves ser mais um que também quer tirar o tipo de género que o cartão de cidadão tem”, ou “És mais um LGBT”.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Vasco — voz e nome alterados —, sobre a origem deste sentimento.</p>
<p><strong>Vasco (anónimo):</strong> Às vezes, trata-se de um racismo… Eu nem gosto de lhes chamar racismo, porque não sei se enquadra aí. Mas talvez numa pessoa que não tenha qualquer tipo de experiência e que venha, se calhar, de uma aldeia, como eu vim, mas que… Imaginando: no teu dia-a-dia de trabalho, todos os dias tu és chamado para ocorrências em bairros onde lidas com determinado tipo de pessoas, ou pessoas de etnia africana, ou pessoas de etnia cigana, ou pessoas…. Todos os dias, tens problemas com essas pessoas. […] E, de repente, tu tens… Imagina noutro tipo de situação a acontecer: um assalto numa pastelaria em Campo de Ourique e tu chegas lá e vês uma pessoa de etnia cigana a fugir e vês um gajo de fato a fugir. Tu, derivado da tua experiência toda de trabalho, vais correr atrás de quem?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Pedro Carmo e Luís Maria, sindicalistas.</p>
<p><strong>Pedro Carmo:</strong> É normal se, alguém que vem de uma terra em que… Pá, uma terra pacífica, que não se passa lá nada de especial, é inserido numa grande metrópole, Lisboa, e que passa ali dois, três, quatro, cinco anos, cada vez que há problemas, é com cidadãos de raça negra, ou com indivíduos de etnia cigana, ou com ucranianos, ou com o que for, é normal, psiquicamente — e isto não é só dizer que é racista — é normal psiquicamente aquela pessoa ficar com uma certa adversidade.</p>
<p><strong>Luís Maria:</strong> Há um estigma ou uma aversão.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O psiquiatra francês, argelino e martinicano Frantz Fanon tinha uma ideia diferente. Em <em>Pele Negra, Máscaras Brancas</em>, de 1952, defende que este sentimento não é criado apenas como resposta a situações do dia-a-dia. Advém de uma fobia coletiva, a negrofobia: “Uma neurose caracterizada por um receio ansioso por um objeto”, a pessoa negra — um, nas suas palavras, “objeto fobogénico, ansiogénico”.</p>
<p>Como resultado do projeto colonial de impérios como o português, qualquer pessoa que cresça e seja educada em Portugal (incluindo pessoas negras) tem medo e ansiedade não racionais. Fanon defende que antes de qualquer má experiência com pessoas de bairros guetizados, já cresce nas nossas mentes a ideia de que pessoas negras representam (citando) “o Lobo, o Diabo, o Génio Mau, o Mal, o Selvagem”. João, que também já ouvimos antes. Ele próprio um polícia negro.</p>
<p><strong>João (anónimo): </strong>Que tipo de população é que existe na Amadora? Que tipo de bairros é que existe na Amadora? O indivíduo nunca teve, teve pouco contacto com este tipo de ocorrência, este tipo de crime, este tipo de indivíduos violentos. Pá, a maior parte da criminalidade, quer queiramos quer não, infelizmente, mas ali naquelas zonas, é da comunidade africana, não é? Pá, se ele está a levar com aquilo todos os dias, a primeira coisa que ele chega a um bairro e leva logo uma pedrada, ele vai logo começar “pá, mas este pretos do caraças”, muitas asneiras, “pá, estes gajos”. Ele vai começar a criar preconceito quer queira quer não.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>A ideia de que são as pessoas negras que cometem mais crimes em Portugal é apenas uma sensação. Um preconceito sem base estatística, já que não se faz, cá, de maneira sistemática, recolha de dados etnicorraciais. Tiago é negro, filho de imigrantes de um dos territórios colonizados por Portugal. Passou a juventude num bairro da linha de Sintra que o próprio considera “muito complicado”. A voz e o nome estão alterados.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Já tiveste algum problema com a polícia?</p>
<p><strong>Tiago (anónimo): </strong>Já, já. Oh, então não? Quando era puto tinha, não é? Vivia num bairro… […] Era um bairro muito complicado. Já tinha tido umas abordagens por estar um grupo de se calhar, seis, sete negros e na altura, como vivíamos na linha de Sintra, íamos para Sintra para beber uns copos. E fomos abordados porque alguém tinha feito uma denúncia que andavam a fazer furtos telemóveis, pronto. E, então, fomos levados para a esquadra. Fomos identificados. Tiraram-nos fotografias. E era uma situação assim, eram situações, assim, um bocado frustrantes, porque não estás a fazer nada. Estás aí com os teus amigos, querias ir a um bar, beber um copo, divertir-te, e és ali abordado, e… “O que estás aqui a fazer? O que vocês estão a fazer?” Uma abordagem assim: “Agora vão para a esquadra connosco”. […]</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Qual é que achas que era o papel da tua cor de pele nisso?</p>
<p><strong>Tiago: </strong>Era o papel, era o principal. Era o que determinava. E que ainda hoje muitas das vezes determina a ação de certos colegas. Ou seja…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Achas que quem é negro é suspeito?</p>
<p><strong>Tiago: </strong>Sim. Acho que sendo negro e pobre, porque acho que a pobreza também ajuda, é suspeito.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Depois dos estudos, decidiu juntar-se à polícia.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Como é que é ser já do outro lado? Como é que é ser…</p>
<p><strong>Tiago (anónimo): </strong>É interessante. É interessante. É interessante policiares, e policiares com colegas quando usam a expressão “Isto é só merda”, não é? E teres que explicar aos teus colegas que não é só merda, porque eu também vim de um bairro igual e não quer dizer que seja só merda.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O racismo nas polícias portuguesas não é um assunto novo — vários relatórios nacionais e internacionais alertam para isso mesmo. Mas um dos que mais tinta fez correr nos últimos anos acabou por nunca ser publicado. Em maio de 2018, no dia antes de começar o julgamento de 17 agentes da PSP pelo caso de brutalidade policial na esquadra de Alfragide, na Amadora, o agente principal Manuel Morais <a href="https://www.dn.pt/portugal/ha-policias-racistas-e-xenofobos-e-as-organizacoes-nada-fazem-9360569.html">denunciou ao <em>Diário de Notícias</em></a> o que chama de “preconceitos étnicos” na PSP. Estava, diz, a fazer uma tese de mestrado sobre a relação dos polícias com os jovens desses “bairros periféricos” que o sugeria. Em 2019, Manuel Morais <a href="https://fumaca.pt/direcao-nacional-da-psp-censura-entrevista-de-manuel-morais-ao-fumaca/">foi impedido</a> pela Direção Nacional da PSP de dar uma entrevista ao Fumaça. Mas, no ano seguinte, <a href="https://sicnoticias.pt/programas/visiveis/2019-05-23-Ruca-29efec00">falou</a> à SIC sobre o questionário que fez aos colegas.</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=NFbz_CPGz4U"><strong>Manuel Morais</strong></a><strong>: </strong>Uma entrevista que fiz a todos os polícias: o crime tem uma relação direta com a etnia?</p>
<p><strong>Sofia Pinto Coelho:</strong> O que é que responderam?</p>
<p><strong>Manuel Morais: </strong>“Então, tu não sabes? Ou eles são todos pretos ou ciganos.” Isto é 90% das respostas.</p>
<p><strong>Sofia Pinto Coelho:</strong> Dos polícias?</p>
<p><strong>Manuel Morais: </strong>Dos polícias.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Em resposta, Manuel Morais garante que recebeu <a href="https://www.publico.pt/2019/06/02/sociedade/noticia/manuel-morais-policia-frente-combate-racismomanuel-morais-antropologo-esquerda-antiracista-agente-psp-1874901">ameaças de morte</a>. Decidiu não publicar a investigação. Dias depois desta entrevista, veio a público que deixou também o cargo de <a href="https://www.publico.pt/2019/05/27/sociedade/noticia/maior-sindicato-psp-perde-dirigente-historico-1874346">vice-presidente</a> da Associação Sindical dos Profissionais da Polícia. Numa <a href="https://www.facebook.com/manuel.morais.946/posts/pfbid035q6So4th111JrvgjNar7RCvTFNExoHg2MKjoyLjD7z3QdSi2vqhsY7ok6vwdNZeCl">publicação</a> na página pessoal de Facebook, escreveu, dois anos mais tarde: “Fui afastado pela direção da ASPP, sindicato que servi durante 30 anos, não é menos verdade que as razões que motivaram a direção a tomar essa decisão, foram as minhas declarações sobre os preconceitos étnicos na sociedade e nas forças de Segurança… Qualquer outra versão é pura ficção…”</p>
<p>Cristiano Correia, agente principal da PSP e secretário nacional da ASPP, tem outra versão: foi uma decisão mútua.</p>
<p><strong>Cristiano Correia: </strong>O “ruído”, entre aspas, que estava a provocar o próprio estudo do Manuel Morais e toda a controvérsia que ele gerou… Estava a criar um ruído tal que as lutas e as reivindicações da ASPP não estavam a ter um enfoque que a ASPP desejaria e o tema Manuel Morais, que é de uma pessoa, independentemente de ser o vice-presidente, era de uma pessoa, estávamos a verificar que estava a consumir tudo aquilo que é o importante do sindicato. E o importante do sindicato são as lutas sindicais.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Ao longo desta investigação, perguntámos a cinco dirigentes sindicais ou ex-dirigentes sindicais da PSP se o racismo nas polícias era um problema estrutural, que devia ser combatido de forma prioritária. Nenhum concordou. Alberto Torres, fundador e ex-presidente da ASPP.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Não vê ideias racistas?</p>
<p><strong>Alberto Torres:</strong> Não, não, não vejo. Localmente, por força das situações em que nós vamos encontrar, às tantas há reações que nos levam a aí. Eu trabalhei num sítio um bocado para o complicado onde não havia ciganos, não haviam pretos, não havia não sei quantos. E eu, às vezes, dizia aos meus colegas: “Epá, se vocês forem ali a tal sítio, se os pintarem todos de preto, vão ver qual é a diferença.” E estava a falar de pessoas da nossa raça, não é? De maneira que… E não tínhamos lá pretos, nem tínhamos ciganos, nem tínhamos indivíduos de outras etnias. Tínhamos pessoas da nossa raça. Só que os comportamentos deles, a vida diária deles, eu diria que não eram muito diferentes dos outros. Então, o porquê de nós termos um discurso às vezes “Epá, porque estes e aqueles são piores do que os outros, e não sei quanto”. Não é nada disso. Não é?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Em novembro de 2022, o Consórcio – Rede de Jornalistas de Investigação publicou reportagens na <a href="https://sicnoticias.pt/programas/reportagemsic/2022-11-16-Quando-o-odio-veste-farda-591-policias-praticam-crimes-nas-redes-sociais-bf57e7f2"><em>SIC</em></a>, no <a href="https://www.publico.pt/2022/11/16/sociedade/noticia/quase-600-membros-forcas-seguranca-usam-redes-sociais-violar-lei-2027932"><em>Público</em></a>, no <a href="https://setentaequatro.pt/investigacao-74/policias-sem-lei-o-odio-de-591-agentes-de-autoridade"><em>Setenta e Quatro</em></a> e no <a href="https://expresso.pt/sociedade/2022-11-16-Quando-o-odio-veste-farda-591-policias-praticam-crimes-nas-redes-sociais-902e3fbe"><em>Expresso</em></a> sobre o discurso racista e de ódio de centenas de polícias nas redes sociais. Um dos visados foi Luís Maria, na altura dirigente sindical na Organização Sindical dos Polícias, que ouvimos antes. Aí, mostram publicações em que Luís Maria por exemplo, faz referências pejorativas a pessoas racializadas, ou afirma querer <a href="https://expresso.pt/sociedade/2022-11-16-Quando-o-odio-veste-farda-591-policias-praticam-crimes-nas-redes-sociais-902e3fbe">recrutar</a> um <em>sniper</em> “com experiência em ministros e presidentes”. A entrevista ao Fumaça, em conjunto com o então presidente do sindicato, Pedro Carmo, foi gravada antes de publicarem essa investigação.</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Eu só conheço uma raça, é a raça humana. Não me venha cá com histórias de amarelos, brancos, vermelhos…</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>Eu, por mim, quando abordo uma pessoa, seja por ela ter pedido auxílio, seja por ela, supostamente…</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>O racismo é uma questão política, sabe porquê? Porque dá dinheiro. Mas em Moçambique violam-se crianças, cortam-se pescoços a crianças, matam-se pessoas só porque… Eu sou preto, tu és preto, mas tu és de uma aldeia e eu sou de outra, portanto vou-te matar. Ninguém fala no racismo. Onde é que está o racismo, agora? Onde é que estão os ditos — como é que se chama? — os ditos entendidos do racismo? […]</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>É assim: há pessoas que são racistas? Há. Em todo o lado há. Há pessoas que não são? Há.</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Mas não é estrutural. Não é estrutural.</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>Agora, se a polícia faz um trabalho isento? Faz. Dentro da polícia pode haver um colega ou outro que seja racista. À imagem de ser do PSD, ou ser do Benfica. […] Porque o muçulmano também não gosta dos católicos e os mata e, no entanto, também não é ilegal se não matar ninguém. […] Ou seja, não é ilegal ser muçulmano se não andar aí a matar pessoas. Se não já é islâmico, já é jihad, já é isto, já é aquilo. Já é os extremistas e enfim.</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Aliás, eu tenho falado com muitos muçulmanos que que vêm dizer que isso não tem nada a ver com os muçulmanos, mas pronto.</p>
<p><strong>Pedro Carmo: </strong>A nossa opinião pessoal, as nossas convicções pessoais, existem. Somos pessoas.</p>
<p><strong>Luís Maria: </strong>Eu conheço muitas pessoas muçulmanas que são pessoas pacíficas, trabalhadores.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>IV</strong></h2>
<p><strong>Jornalista do </strong><strong><em>Correio do Manhã 1</em></strong><strong>: </strong>Retomamos o alerta com que iniciámos esta edição das notícias CM. Um polícia está ferido e a receber tratamento hospitalar, devido a um incidente numa esquadra em Alfragide.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>No dia 5 de fevereiro de 2015, a CMTV iniciava o programa <em>Notícias CM</em> com um “Alerta CM: Invasão em esquadra: um polícia ferido em Alfragide”, depois de um residente do Bairro da Cova da Moura, na Amadora, ter sido detido pela PSP.</p>
<p><strong>Jornalista do </strong><strong><em>Correio do Manhã 2</em></strong><strong>: </strong>Um grupo com cerca de duas dezenas de moradores do bairro, deslocou-se para aqui para a esquadra – distância são cerca de 500 metros a 1 quilómetros – e começou num ambiente hostil para com a PSP, no sentido de tentar, eventualmente, libertar o detido. Os meios policiais no local, que seriam cerca de meia dúzia, conseguiram suster o ambiente pesado que se fazia sentir, mas foram necessários mais reforços, nomeadamente das divisões da Amadora e de Sintra, para a situação acalmar. É uma situação que acaba por ser normal aqui na zona da Amadora, nomeadamente, devido à grande proximidade que existe entre esta esquadra de Alfragide e o bairro da Cova da Moura.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Se é verdade que entre a Cova da Moura e a esquadra da PSP dista nem um quilómetro, essa é talvez a única informação verdadeira que ouvimos o jornalista da CMTV relatar à porta da esquadra.</p>
<p>O que <a href="https://www.publico.pt/2019/05/22/sociedade/noticia/cova-moura-cronologia-acontecimentos-reconhecida-acordao-1873577">o tribunal deu como provado</a>, anos mais tarde, foi que um residente da Cova da Moura foi levado para a esquadra e seis amigos — alguns deles dirigentes na associação Moinho da Juventude — se deslocaram à esquadra de Alfragide para pedir informações sobre a detenção. Pouco tempo depois, quatro deles — e um outro encontrado nas imediações da esquadra — foram sequestrados pela polícia. Ficaram detidos cerca de 46 horas. Foram espancados repetidamente. E <a href="https://www.dn.pt/pais/cova-da-moura-oito-agentes-condenados-por-sequestro-e-agressoes-10919192.html/">dizem ter ouvido coisas</a> como: “Tiveste um AVC? Agora vais ter outro que te vai matar”, ou “Ainda por cima é pretoguês”, ou “Pretos do caralho, vão para a vossa terra!”.</p>
<p>Os seis residentes da Cova da Moura começaram por ser constituídos arguidos por terem, afirmavam os polícias, tentado invadir a esquadra. Dois anos mais tarde, em 2017, <a href="https://www.dn.pt/portugal/interior/ministerio-publico-acusa-psp-de-racismo-e-tortura-8627061.html/?utm_source=Push&amp;utm_medium=App">o Ministério Público levou</a> um caso muito diferente a julgamento: acusou 18 polícias de <a href="https://www.sabado.pt/portugal/detalhe/policias-de-alfragide-acusados-de-quase-200-crimes">quase 200 crimes</a>.</p>
<p>Em 2020, houve uma <a href="https://www.publico.pt/2020/11/25/sociedade/noticia/tribunal-relacao-confirma-condenacao-oito-policias-esquadra-alfragide-1940589">sentença</a> final. Oito agentes foram condenados. Provou-se o sequestro agravado, ofensas à integridade física, falsificação de documento, denúncia caluniosa e injúrias. Um dos polícias foi condenado a uma pena de prisão efetiva: um ano e seis meses. Quando aconteceu o caso de Alfragide, <a href="https://www.publico.pt/2018/06/07/sociedade/noticia/agente-julgado-em-alfragide-suspenso-por-causa-de-outro-processo-1833508">ainda estava a cumprir</a> uma pena suspensa por outra ofensa à integridade física, também em funções. Os restantes agentes receberam penas suspensas e tiveram de pagar, no total, cerca de <a href="https://www.publico.pt/2021/08/25/sociedade/noticia/policias-alfragide-ja-comecaram-pagar-indemnizacoes-jovens-cova-moura-1975122">60 mil euros em indemnizações</a>. O <em>Diário de Notícias</em> <a href="https://www.dn.pt/pais/agentes-condenados-vao-recorrer-justica-e-serem-todos-absolvidos-diz-sindicato-10920759.html/">garante que é o maior número</a> de sempre de agentes condenados num só processo.</p>
<p><strong>Miguel Oliveira Rodrigues:</strong> Eu acho que eles estão a mentir.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Miguel Oliveira Rodrigues, dirigente do Sindicato Independente dos Agentes da Polícia.</p>
<p><strong>Miguel Oliveira Rodrigues: </strong>É assim: eu sou polícia. Toda a gente diz “está a puxar a brasa à sardinha dele”. Mas eu não acredito, piamente, que aquilo terá acontecido. Terá acontecido ali um desentendimento entre aquela gente toda. Depois, já na esquadra como eles falam, porque dizem que foi lá que ocorreram as maiores agressões. Mas aquilo que foi provado…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas há, pelo menos, relatórios de que.…</p>
<p><strong>Miguel Oliveira Rodrigues: </strong>Os relatórios médicos…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Médicos e hospitalares de que eles saíram…</p>
<p><strong>Miguel Rodrigues:</strong> Mas isso nunca foi negado por eles, que houve agressões e estiveram em luta corpo a corpo e afins. Mas eu não acredito que aquilo tenha acontecido. Mas foi provado pelo relatório… pela base do que os indivíduos disseram. Um já está em prisão. Nunca mais vai ser a polícia, não é? É um miúdo novo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Esta ideia não é rara. O presidente do Sindicato Nacional da Polícia, Armando Ferreira.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Alfragide é uma esquadra que está numa péssima localização. Sem capacidade de proteção. Viu-se confrontada com um cerco feito por uma multidão que ameaçava invadir a esquadra para retirar de dentro da esquadra pessoas…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Não foi isso que ficou condenado.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Não. Não. Eu estou a contar é o cenário da história do início. Invadir a esquadra para pessoas que estavam lá dentro a ser identificadas não serem identificadas ou não serem detidas. A situação extrapola-se. E eu não vou estar aqui a falar de um caso que a Justiça está a lidar.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Não está a lidar. Já foi confirmado.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Sim, mas está a lidar no sentido de que…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Já lidou e foram condenados.</p>
<p><strong>Armando Ferreira:</strong> Sim, sim. Mas está a lidar. Não sou eu o juiz. Nem fui nunca, nenhuma vez, ao julgamento. Mas num caso que a Justiça está a lidar eu não vou falar. Aquilo que eu posso dizer é que os polícias são seres humanos, e que também cometem erros, e que também têm limites. E que, se calhar, a determinada altura, perdeu-se o controlo sobre o que se podia estar a passar.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas, Armando, no início da conversa estava-me a dizer “Bem os polícias dizem que é verdade, eu acredito nos polícias e depois o tribunal tem que dizer se…”</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Até… Eu acredito nos polícias e, se ouvir a gravação, vai ver. Eu acredito nos polícias até prova em contrário. Porque é isso que eles são obrigados a…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas foi provado o contrário.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Pronto. E foi provado. E quando foi provado foi o que eu disse: tem que haver consequências jurídicas, disciplinares e administrativas. […]</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas a minha pergunta é se é grave ou não é grave o que aconteceu.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Grave é sempre, logo desde o momento em que acontece. É grave a partir do momento em que pessoas cercam uma esquadra.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas não cercaram uma esquadra.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Não…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O tribunal provou… Ou seja, o Armando não pode por um lado dizer “Eu acredito no que o tribunal diz”.…</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>O tribunal não é não provou que não cercaram. O tribunal diz é que não tentaram invadir a esquadra. […]</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>A minha pergunta era apenas se o Armando achava grave. Eu já percebi que não vai dizer que acha…</p>
<p><strong>Armando Ferreira:</strong> Não, não. Mas eu já lhe disse que, para mim, é grave desde o momento em que começa…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas é que o Armando está a comparar — e isso é que me parece a mim estranho — o Armando está a a comparar um tal cerco, ou uma multidão à porta da esquadra, com um ato de quase tortura.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Não. Não. Não. Coisas diferentes. Ainda não me deixou concluir sempre a frase. Para mim, tanto é grave a situação de estarem pessoas cá fora a tentar, vamos dizer, coagir os agentes para não atuarem e para não deterem ou não identificarem, ou o que quer que seja, como pode ser grave se houve comportamentos inadequados por parte dos agentes da polícia que estão, que estão a trabalhar.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas não é se houve. Houve. Foi provado em tribunal.</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>Mas eu como lhe disse agora não estou a falar já do caso em concreto. Porque casos em concreto…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas eu estou-lhe a perguntar neste caso em concreto. É que…</p>
<p><strong>Armando Ferreira: </strong>E eu não posso estar a dizer uma coisa…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Tudo bem. Vamos passar à frente.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>João, que já ouvimos antes — nome e voz alterados.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas surpreender-te-ia saber que houve pessoas que foram espancadas numa esquadra?</p>
<p><strong>João (anónimo): </strong>Se me surpreendia? É assim, surpreende. Baterem nas pessoas assim à toa, assim algemadas e tudo. Eu não estou a ver.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Nunca viste?</p>
<p><strong>João: </strong>Mano, já bati muito. Mas é o que eu te digo: já bati muito, já levei muito. Quem vai à guerra, dá e leva. Isto é muito fácil o juiz está sentado… O juiz ou um procurador, seja quem for, está na sua secretária e nós estamos lá no terreno. É complicado, amigo. Não estou a defender os os meus colegas, entendes? Agora é assim quando tu, de repente, por causa de uma situação dessas levas os miúdos para a esquadra e, de repente, tens a esquadra invadida por X pessoas que querem vir tirar X pessoas lá dentro porque sim? Então, mas estamos onde?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Que não foi o que ficou provado no tribunal, não é? Não acreditas que foi assim?</p>
<p><strong>João: </strong>Eles foram para a esquadra. Eles foram para a esquadra, foram invadir a esquadra, para ir lá buscar a malta de lá. Foram fazer barulho.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Desarmados?</p>
<p><strong>João: </strong>Pois, isso eu já não sei.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É que iam desarmados.</p>
<p><strong>João: </strong>Sim. Armas não têm, não é? Armas não têm. Mas há pedras na calçada, e o pessoal é corajoso, e entra por aí dentro e queriam ir buscar a malta lá dentro, pronto, <em>whatever</em>. […] Quantas vezes aconteceu connosco? Nós prendemos a malta, eles queriam entrar para dentro, abriam-nos porta do carro-patrulha para tirar o indivíduo do outro lado? O pessoal é maluco.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Nuno, polícia há mais de dez anos — voz e nome alterados –, não tem dificuldade em acreditar que estas agressões aconteceram.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Isso surpreendeu-te?</p>
<p><strong>Nuno (anónimo): </strong>Não.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Porquê?</p>
<p><strong>Nuno: </strong>Porque isto já aconteceu no passado. Sem dúvida. […] Eu lembro-me, inclusive, quando era miúdo, estava no posto da GNR, uma vez, de Alcabideche e vi as ciganas a tentarem invadir a esquadra, porque os jovens tinham sido levados, porque tinham feito alguma, já não me recordo, tentarem invadir, pá, e a serem afastadas à cacetada. Também elas não foram detidas, mas a serem afastadas à cacetada, pronto. A situação de Alfragide. Estou a perceber como é que aquela situação surgiu, não é? Uma passagem da carrinha de piquete pelo bairro, algum ato de insolência por parte de algum jovem que ali está, um tentar impor respeito por parte dos elementos de polícia, e esse respeito é tentado impor com a lei da selva, com violência. Essa violência descamba em uma necessidade de detenção. Eles vêm para a esquadra. Eu acho que é uma reação normal, os elementos lá do Moinho da Juventude. […] E depois, pronto, foram arrebatados lá para dentro. Compreendo que o espírito de, que já vinha do fora, leve a que, em grupo, o pessoal venha a cometer exageros. Uma coisa são dois polícias que prendem um elemento e a situação ficou ali circunscrita. Isto envolveu sete, dez, não sei quantos polícias. E este espírito grupal de violência, de “Estes gajos são todos iguais, cambada de pretos filhos da puta…” Pá, se isto é racismo? Eu não sei. Eu acho que, se calhar, diria que não. É um insulto dito da boca para fora. Não sei se já assisti a um racism–</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas aconteceria aquilo que aconteceu na esquadra de Alfragide, se eles fossem brancos?</p>
<p><strong>Nuno: </strong>Eu acho que sim. É a minha opinião pessoal. Brancos marginais. Claro que…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O que é que queres dizer com brancos marginais?</p>
<p><strong>Nuno:</strong> Imagina um branco de um bairro social. Sei lá, imagina em Rabo de Peixe, que eles são brancos e não têm etnias. Eu acredito que esse tipo de situação aconteceria no Rabo de Peixe.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Ou seja, para ti tem muito mais a ver com o espaço, o bairro ser desprivilegiado, do que a cor da pele?</p>
<p><strong>Nuno: </strong>Sim. O bairro ser desprivilegiado, o facto de, de, dos jovens que lá vivem não terem uma noção de sociedade. Não têm mesmo. E nós também a termos enviesada, os polícias. Claro que eu também compreendo que trabalhar ocorrências de porcaria umas a seguir às outras, tu, às tantas, tendes a banalizar a tua profissão. E, pronto, perdes o profissionalismo e a seriedade. Acho que não tem a ver com etnias ou minorias, acho que tem a ver com o facto de serem cidadãos de segunda, pá, que não têm o mesmo respeito. Nós não lhes damos o mesmo respeito.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Para Marisa Dolores, dirigente da ASSP, a questão não é discutir casos específicos, é pensar como contextualizamos o uso da força por polícias. Não está a responder sobre Alfragide, para que fique claro.</p>
<p><strong>Marisa Dolores: </strong>Será que a sua questão mais direta é: a polícia usa de forma abusiva a força física e os meios com coercivos? É essa a sua questão?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É uma das, sim.</p>
<p><strong>Marisa Dolores: </strong>Parece-lhe que isso existe, efetivamente? Será que quando falamos em violências não nos estamos a referir ao uso dos meios coercivos? À necessidade de recorrer a eles para acabar com situações ilícitas que estejam a ocorrer? Sabemos o que são os usos, o uso coercivo? […] Vou-lhe dar um exemplo. Imagine que alguém está com uma faca a ameaçar um polícia. O polícia tem que fazer uma escalada do uso dos meios coercivos, certo? Que é uma série de ferramentas, ou de utensílios, ou de materiais — é mais fácil dizer desta forma, para o público — que tem que recorrer para cessar a ameaça que está, a ameaça iminente. Se for sem nada nas mãos, se calhar não é suficiente para se defender de uma faca, correto? Imagine que, a seguir, usa o gás pimenta. Manda o gás pimenta à pessoa, a pessoa acaba por ficar lesionada nos olhos, vão dizer que a polícia foi abusiva. A verdade é que, se não o fizéssemos, se calhar, podíamos nós estar a correr o risco de termos sido esfaqueados, imagine. A minha questão é: perguntar a um cidadão normal como é que a polícia pode não ser tão violenta, como dizem, mas tentar cessar as ameaças iminentes, sim. Ajudem-nos a pensar: como é que um cidadão normal faria? Isto é ser violento?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Hélder Gomes, ex-polícia, uma das caras do Movimento Zero, continuando o processo de recontextualização.</p>
<p><strong>Hélder Gomes: </strong>Mas convém fazer um parêntese sobre o agredir. […] Nos termos técnicos, por exemplo, eu nunca agredi ninguém. Para mim, agredir é uma pessoa deliberadamente, sem justificação, vai perante a outra e vai com a intenção de o agredir. O que há muito na esquadra, eu próprio fiz isso, e não me sinto com consciência pesada porque eu nunca agredi, estás a entender? Eu nunca agredi ninguém. Agora já tive que aplicar técnicas policiais que me ensinam e que eu procurei também como matéria teórica, procurei as desenvolver, para minha salvaguarda sobretudo profissional e física, que teria que usar na esquadra com indivíduos algemados. E vi isto… E via regularmente, sobretudo trabalhando ali na zona de Alcântara…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas porquê?</p>
<p><strong>Hélder Gomes: </strong>Porque os indivíduos não param quietos. Esta é a realidade. Agora se há alguém que é agredido de forma gratuita com intenção de “Estás-te a portar mal e vais levar dois socos e nem tenho nada a ver contigo”? Eu não vou dizer que não é verdade se há estatística e há colegas a ser condenados por isso. Não vou dizer que não é verdade.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Miguel Oliveira Rodrigues, dirigente do Sindicato Independente dos Agentes da Polícia, que disse há pouco que as vítimas do caso de Alfragide mentiram.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas tu viste casos em que houve maus tratos e que portanto a violência foi desproporcional?</p>
<p><strong>Miguel Rodrigues: </strong>Até agora, até agora, e trabalhei nestas zonas mais sensíveis de Lisboa durante muitos anos, eu nunca vi aquilo que eu achasse que não deveria de ser feito. Ou seja, nada de ilegal nas intervenções dos meus colegas, que pudesse ser apelidada de irresponsável, exagerada. Depois há aquela fronteira. Então, mas fomos agredidos, fomos apedrejados, temos um colega com a cabeça partida, estamos a algemar estes indivíduos que foram eles que foram identificados. Teve que se fazer força, eles não aderiram, não facilitaram. Tivemos… Houve um até que o braço ficou partido na algemagem. É claro que isto vai ser apelidado de agressividade, exagero, só que só quem lá está naquele momento é que consegue perceber como é que as coisas funcionam.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>José Fontão Pereira, antigo comandante da esquadra da Maia, de novo.</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>Há uma expressão na polícia que é: “Foi usada a força estritamente necessária.”</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Claro, sim.</p>
<p><strong>José Fontão Pereira: </strong>E esta frase, parecendo um chavão, a minha experiência é que ela é realmente assim. E há vezes que usas mais força, outras menos força, mas esta expressão corresponde àquilo que foi a minha vivência da polícia.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Com as duas dezenas de polícias com que falámos durante horas, há uma linha que separa os que ouviste agora, que dão a cara, dos colegas que falam sob anonimato por não terem autorização da hierarquia. Quem fala sem nome assume de forma muito mais direta que cometeu atos de brutalidade ou, pelo menos, já os viu a serem praticados. Nuno, que já ouvimos antes — voz e nome alterados.</p>
<p><strong>Nuno (anónimo): </strong>O que acontece é que nós, às tantas, fazemos muitas abordagens. E imagina, às vezes, um gajo vem da escola da polícia e quer ser operacional e para onde é que vamos? Para a porta dos bairros sociais apanhar mitras a acabar de sair, os putos que vivem em Sintra ou o que seja, que andam de cabelos… Pretos ou brancos, que andam de chapéu virado para trás, que têm aquela pinta um bocado mais marginal, e aborda-se. Aborda-se um dia. Não tem nada. Mas tem uma atitude assim um bocado mais arrogante, porque aqueles miúdos já são abordados todos os dias. Mas depois tu, polícia, não gostas que aquele miúdo esteja a ser arrogante contigo. Mas a arrogância não é crime, pá. E aquilo espoleta-se ali um bate-boca, uma discussão, ou uma falta de respeito de parte a parte, que, muitas vezes, é o polícia que vem a cometer o primeiro crime, que vem a cometer a primeira injúria, e que vem a levantar a mão em primeiro lugar. E isto acontece muito.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>E tu já viste isso acontecer?</p>
<p><strong>Nuno:</strong> Deixa-me fazer aqui um exercício de… Já vi injúria, sem dúvida. Pá, tentando-me lembrar aqui se já vi gente a levantar a mão e a dar um enxerto de porrada… Provavelmente sim, mas não te vou dizer com certeza, agora, que é. Olha, eu próprio já bati, não é? Também quando era jovem.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Queres contar-me essa história?</p>
<p><strong>Nuno: </strong>Já bati várias vezes. […] Já bati várias vezes. Uma: uns miúdos a fazer um graffiti. Adolescentes. Estão a fazer um graffiti. Explico-lhes que aquilo é errado. Há uma certa arrogância da parte deles, e de um deles. E eu nem o deixo acabar de falar e espeto-lhe logo com uma galheta. […] Dei-lhe logo um chapadão, quase em tom de educação, quase como um pai faz. E, muitas vezes, os polícias fazem isto. Atenção que muitas vezes o bater, eu tenho de concordar que é quase o equivalente a um paternalismo. Pronto, e isso foi uma vez. Outras vezes quando, às vezes, nós apanhamos alguém a fazer um roubo, ou um crime assim mais grave, pá, não encontramos o objeto do roubo ou do furto, é natural, ou, às vezes, normal virmos a apertar com a pessoa: berros e injúrias, e algumas agressões vieram a acontecer, até alguns atos de tortura.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Leonel, uma última vez.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Quantas vezes já aconteceu que a pessoa foi agredida dentro da esquadra?</p>
<p><strong>Leonel (anónimo): </strong>Ui. Isso é uma conversa. Pá, eu vou-te ser sincero: não sou o tipo de polícia que acha que ando aqui para ter que… Epá, não me cabe a mim andar aqui a bater nas pessoas. Mas, também, falando abertamente, também sou sincero que há gajos que o único castigo que levam a sério é uma chapada que um polícia lhe dá na altura da detenção. Mas o que eu faço é: por exemplo, estes gajos que se viraram a mim, quando é a altura dos deter, isto de forma muito resumida, quando eu lhes mando ao chão, eu a fazer as técnicas que estão escritas e bem feitas… Posso dizer que um gajo a quem eu fiz ficou com o sobrolho que ficou do lado do chão assim aberto ou marcado de eu lhe estar a esmagar a cabeça contra o chão para o conseguir algemar e não sei quê. Sou mais abrutalhado. Agora, desde a altura em que ele está algemado o que está escrito é que “está algemado, não encher o saco a ninguém”. Epá, e eu não sou de andar a encher o saco ninguém depois de estar algemado. Tanto que, depois, quando é um detido meu, nem deixo ele chegar à esquadra e o pessoal ir para lá molhar a sopa ali no gajo que é meu detido, porque depois eu é que vou responder por aquilo. Mas, epá, acontece. Que acontece nas esquadras… Às vezes, chegam lá e o pessoal já está tão revoltado e pega e dá assim… Epá. Não se iludam. Então, principalmente, nessas esquadras assim, em bairros mais complicados… […] Acontece. Mas também posso dizer que já aconteceu um gajo estava algemado, estava detido, pediu para ir a casa de banho, o colega desalgemou-o, e ele […] chega ao pé de uma parede e manda uma cabeçada de propósito na parede para abrir o nariz. Epá, isto é surreal, isto parece… […]</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> E tu viste isso?</p>
<p><strong>Leonel: </strong>Epá, isto não vi, mas foi-me contado por mais do que uma pessoa que assistiu. Aí é mesmo, não foi inventado, aconteceu mesmo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>João, que também já ouvimos antes, justifica os excessos que polícias possam cometer com o stress constante. “Andas todos os dias a mexer na porcaria”, diz. “O discernimento das pessoas não é o mesmo todos os dias.”</p>
<p><strong>João (anónimo): </strong>Qualquer dia um gajo passa-se. Não é? Tu deixas de ter um discernimento. Até a tua paciência por vezes numa situação que não tem nada a ver, ou mínima, vais rebentar por todas as outras que já acumulaste. Tu és um ser humano, também estoiras. […]</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Já ultrapassaste linhas que não devias ter ultrapassado por causa desse stress e por causa disso tudo?</p>
<p><strong>João: </strong>Sim. Quando estou confrontado com as situações, meu amigo, esquece, eu não tenho farda. Quem me dá uma chapada na cara, em função do meu serviço, vai ter que se embrulhar comigo até eu meter-lhe as algemas em cima. Se ele é homem para me bater, vai ser homem para levar. Ponto. Tenho contas em casa para pagar, pá. Isto é ser o mais direto possível. E lá o que é a disciplina da polícia, epá, manda isso para o lado. Isso tudo o que está escrito, é fácil estar escrito. “Não devas fazer. Não podes…” Está bem, não posso, mas depois eu é que levo no focinho e depois quem é que coiso? Não. Isto não…. Jesus Cristo veio à terra, deu uma face, deu a outra, foi pregado, mas a função dele era outra. Eu não sou Jesus Cristo. Sou abençoado, mas não sou Jesus Cristo.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>V</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O caso de Alfragide não foi histórico só por condenar polícias por sequestrarem e agredirem pessoas numa esquadra. Foi também histórico porque se provou que, para encobrir essas agressões, polícias mentiram ao registar o que tinham feito: falsificaram o documento em que registam a sua versão dos factos, o auto de notícia.</p>
<p>Um polícia que entrevistei — um de um total de quatro dezenas — dizia-me que não se pode registar uma ilegalidade que se comete, tem de se escrever as coisas “de uma maneira que faça sentido”. Os atos que descrevem Vasco, Leonel e João não cabem nos documentos oficiais. Quando escrevem sobre esses dias, para os dar a conhecer a superiores e juízes, encobrem o que aconteceu.</p>
<p>No próximo episódio, voltamos à madrugada de 1 de janeiro de 2016. E perguntamos: será que o agente Paulo Gonçalves poderia ter feito o mesmo? Mentir no auto de notícia?</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>TEASER</strong></h2>
<p><strong>Armando Ferreira:</strong> Eu, como polícia, tenho que acreditar que todos os polícias dizem a verdade.</p>
<p><strong>Hélder Diakos: </strong>Se calhar, disse isso […] para limpar um bocado da imagem do que eles fizeram ali na altura.</p>
<p><strong>Luís Maria:</strong> Então, andamos a brincar ou andamos à tourada? […] Vou ali, sou assistente social, o que é que eu sou? […] Portanto, não reagem bem, tem de se escalar para outros meios, não é? O polícia sou eu.</p>
<p><strong>Marco (anónimo)</strong>: São capazes de rasgar as próprias fardas para dizer que a gente agrediu.</p>
<p><strong>Leonel (anónimo): </strong>Uma coisa é tu dares uma bofetada a um gajo de mão aberta, outra coisa é tu desfigurares a cara a um gajo.</p>
<p><strong>João (anónimo): </strong>Algemado eu nunca deixei bater em ninguém algemado […]. Queres bater, sacas as algemas, dizes assim: “Está aqui, quando quiseres bater podes começar. Dou-te cinco segundos para me aviares. Depois a partir daí vais ter que correr.”</p>
<p><strong>Samuel (anónimo): </strong>Há aquela velha história que é: “Epa, mano, ele está a sangrar tens de o deter.”</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>CRÉDITOS</strong></h2>
<p><strong>G. C. Viegas: </strong>Acabaste de ouvir <em>Ovo ou galinha</em>. Estamos a meio de <em>Fronteira do Medo</em>. Este foi o episódio sete. Mas já podias ter ouvido a série completa, com 14 capítulos. Salta o mês e meio que falta para o final: faz uma contribuição recorrente em <a href="http://fronteiradomedo.pt/contribuir">www.fronteiradomedo.pt/contribuir</a> e recebe-os todos. Apoia o jornalismo independente: doa hoje para o Fumaça ou para a Divergente. Não esperes mais para ouvir um trabalho que começámos há sete anos, boa parte dedicada a ouvir polícias descrever como é policiar bairros guetizados.</p>
<p>No site, tens a transcrição do episódio, dados adicionais, fontes, e, neste capítulo, os dez mandamentos que um polícia deve seguir quando está perante um morador de um bairro social — com ilustrações do Diogo “Gazella” Carvalho. <a href="http://www.fronteiradomedo.pt/">www.fronteiradomedo.pt</a>.</p>
<p>Este episódio foi escrito pelo Ricardo Esteves Ribeiro, com quem eu, G. C. Viegas, fiz a investigação. Editei esta peça com a Sofia da Palma Rodrigues. A verificação de factos é de Margarida David Cardoso, a revisão de Luciana Maruta e a consultoria jurídica de Leonor Caldeira. O desenho e edição de som, como a composição e interpretação da banda sonora, couberam ao Bernardo Afonso. O Diogo Teixeira de Abreu tocou a bateria acústica. O José Mendes criou o design do site. Joana Teresa Batista fez materiais gráficos e pensou a comunicação com Beatriz Walviesse Dias, Lucas Grimault de Freitas, Maria Almeida e Ricardo Esteves Ribeiro. Ainda participaram na construção coletiva desta série: António Assunção, Diogo Cardoso, Luis Marquez, Rafaela Cortez, Pedro Miguel Santos e Fred Rocha.</p>
<p>Ouviste áudios da <em>CMTV</em>, <em>SIC</em>, <em>TVI </em>e <em>RTP</em>. Para a pesquisa foi importante a tese “Beyond Loss: Race, Displacement and the Political”, da antropóloga Ana Rita Alves. E também o livro <em>Os polícias não choram</em>, do sindicalista da PSP Miguel Oliveira Rodrigues.</p>
<p>Para desenvolver esta série, recebemos doações da fundação Rosa Luxemburgo. Ao longo de 2026, o trabalho do Fumaça é suportado em parte por bolsas da Fred Foundation e da Limelight Foundation. Os contratos estão em <a href="http://fumaca.pt/transparencia">www.fumaca.pt/transparencia</a>. A Divergente recebe uma bolsa estrutural da Civitates.</p>
<p>Até já.</p>
<p>O conteúdo <a href="https://fumaca.pt/ovo-ou-galinha-fronteira-do-medo/">Ovo ou galinha</a> aparece primeiro em <a href="https://fumaca.pt">Fumaça</a>.</p>
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		<title>A escolha de palavras é um ato político.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 11:44:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Violência policial ou brutalidade policial? As palavras importam]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="moz-text-html" lang="x-unicode">
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" src="https://fumaca.pt/wp-content/uploads/2026/08/DSC01409_1_site-scaled-e1786552718977-300x100.jpg" alt="" width="300" height="100" /></div>
<p><strong>A escolha de palavras é um ato político. O jornalismo, por isso e mais, também.</strong> Escrever as quase 500 páginas de guião da série <a href="http://fronteiradomedo.pt/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Fronteira do Medo</em></a>, implicou milhares de decisões sobre que palavras transmitir e quais deixar de fora. Decisões que raramente foram finais: nos oito anos que passámos a investigar o policiamento de bairros guetizados com a revista digital Divergente, mudou a realidade à nossa volta, o significado que palavras carregavam, e, até, nós. Portanto alterámos também as palavras que utilizamos para descrever a realidade.</p>
<p>No Fumaça, era comum utilizarmos o termo “violência policial” para descrever eventos em que polícias batem em pessoas, como nesta <a href="https://fumaca.pt/mamadou-ba-sobre-racismo-e-violencia-policial/">entrevista ao ativista Mamadou Ba</a>, em 2018, no ano seguinte, em entrevistas a <a href="https://fumaca.pt/manuel-vicente-bairro-jamaica-camara-seixal/">Manuel Vicente</a> (agredido por polícia no Bairro da Jamaica, Seixal) e <a href="https://fumaca.pt/celso-lopes-os-psp-disseram-temos-que-extinguir-a-vossa-raca/">Celso Lopes</a> (sequestrado e brutalizado por agentes da PSP na esquadra de Alfragide, Amadora), e ainda em 2021, a <a href="https://fumaca.pt/vitor-sanches-acredito-num-mundo-sem-policia/">Vitor Sanches</a>, fundador da Bazofo, na Cova da Moura.</p>
<p>Foi já ao escrever os 14 episódios da série que começámos a publicar no mês passado que <strong>optámos por abandonar “violência policial”, por ser simultaneamente limitador e legitimador</strong>. Ao utilizar o termo apenas para os momentos em que a violência exercida pela polícia é física ou vai para lá dos limites legais, <strong>alimentamos a ideia de que apenas essas ações policiais são violentas</strong>, reproduzimos o <strong>mito de que eventos de “violência policial” são esporádicos, responsabilidade de algumas “maçãs podres”</strong> e não do próprio policiamento. <strong>Isso invisibiliza outras violências quotidianas da polícia</strong>. Podemos considerar violência o uso de autoridade para identificar gente na rua; a coerção à obediência, sob ameaça de agressões ou punição judicial; ou até a simples presença de agentes para condicionar o comportamento num espaço partilhado. Como diz a socióloga Cristina Roldão no <a href="https://fronteiradomedo.pt/capitulo/o-falcao-policia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">episódio 11</a> da série — <a href="http://fumaca.pt/contribuir/">se tens uma contribuição recorrente ativa</a>, já o terás recebido — <strong>“a polícia existe para exercer violência”, “é violência”</strong>. Por isso, decidimos coletivamente utilizar o termo <strong>“brutalidade policial” para descrever ações que incluem agressões físicas a civis, sem limitar a lente sobre a qual olhamos todas as violências do policiamento</strong>.</p>
<p>Para esta indagação foi particularmente importante o livro <a href="https://www.versobooks.com/products/368-police?srsltid=AfmBOorveMyMjM_kZ_YFmepEsw4uY17GDEB148p_N9yMYS-ThEjIQXGC" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Police: A Field Guide</em></a>, em que o geógrafo David Correia e o sociólogo Tyler Wall defendem que considerar violência apenas o seu uso para lá dos limites legais ou disciplinares <strong>“contribui para legitimar uma distinção entre a violência estatal aceitável e inaceitável” portanto “para legitimar todo o tipo de violência policial que possa não ser considerada excessiva ou ilegal”</strong>, normalizando <strong>“todo o tipo de terror legal racializado, classista e genderizado.”</strong> (Traduções nossas) Este livro de 2017 é um dos trabalhos que mais citamos ao longo da série. Na prática, trata-se de um dicionário crítico de  “linguagem policial”, ou <em>cop speak</em>, que me ajudou a desafiar a forma de falar que fui educado a assumir.</p>
<p>Incluindo a expressão “bairros problemáticos” que perfurou o dicionário mediático do país quando eu crescia – ouvia-a desde as bocas de políticos, de gente engravatada nos telejornais, nos programas da tarde, e até da minha família. Não me lembro de quando deixei de a usar, mas fez parte do meu vocabulário pelo menos até à adolescência. Como explicamos no <a href="https://fronteiradomedo.pt/capitulo/manual-de-inseguranca/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">quinto episódio</a> de <em>Fronteira do Medo</em>, o termo foi introduzido no imaginário coletivo, alimentando um sentimento generalizado de insegurança (mesmo sem picos estatísticos de crimes registados) para implementar mais policiamento, mais barreiras à imigração e mais mecanismos de repressão contra jovens de bairros guetizados.</p>
<p>Silvia Rodríguez Maeso, que coordenou a feitura de outro livro central à investigação, <a href="https://tintadachina.pt/produto/estado-do-racismo-em-portugal/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Estado do Racismo em Portugal</em></a>, explica que o conceito de “bairros problemáticos” não deve ser tratado como um facto que podemos avaliar como verdadeiro ou falso, já que o termo é <strong>“performativo”: o seu significado constrói-se e sedimenta-se no decorrer de uma avalanche de repetições quotidianas que gera efeitos sociais</strong>. Está a aplicar a teoria da performatividade da linguagem, pensada pelo filósofo J. L. Austin, e expandida pela também teórica Judith Butler. <strong>Falamos sobre isto no <a href="https://fronteiradomedo.pt/capitulo/lugares-de-excepcao/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">sexto episódio</a>, que hoje publicamos: </strong>em “Lugares de Exceção”, <strong>o testemunho de residentes de bairros classificados pelas polícias e comunicação social como “problemáticos” demonstra como este discurso serve para delimitar espaços e comunidades onde a polícia age com mais brutalidade, e impunidade.</strong> Já podes <a href="https://pod.link/1126742188" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ouvir em qualquer aplicação de podcasts</a> e <a href="https://fronteiradomedo.pt/capitulo/manual-de-inseguranca/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">conhecer no site</a> os dez mandamentos para residentes nestes locais lidarem com agentes. Para evitar perpetuar este processo, <strong>consensualizámos utilizar o termo “bairros guetizados”. Não “guetos” — como uma identidade —, mas sim bairros que <em>foram</em> <em>guetizados</em></strong>, através de processos de precarização, empobrecimento, isolamento, policiamento e outros tipos de violências sistémicas exercidas particularmente pelo Estado.</p>
<p>Mas os exemplos de linguagem policial utilizada quotidianamente não terminam aqui. Porquê usar o termo eufemístico “gás pimenta” em vez de “gás lacrimogéneo”, que é exatamente o que ele é? Porquê classificar certas ações como “crimes”, em vez de utilizar a palavra “criminalizadas”? Ou “ilegais”, em vez de “ilegalizadas”? <strong>Cada uma destas palavras serve a legitimação destes sistemas de intervenção estatal. Desafiar-nos ativamente a substituí-las é, em si, um ato político.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>O conteúdo <a href="https://fumaca.pt/a-escolha-de-palavras-e-um-ato-politico/">A escolha de palavras é um ato político</a> aparece primeiro em <a href="https://fumaca.pt">Fumaça</a>.</p>
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		<title>Chegámos ao número 50 do Jornal MAPA!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 11:45:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[O Jornal MAPA acabou de lançar o seu nr. 50]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1 class="_ap3a _aaco _aacu _aacx _aad7 _aade" dir="auto">Chegámos ao número 50 do Jornal MAPA!</p>
<p>O policiamento de bairros guetizados é destaque, resultante de oito anos de investigação do Fumaça e da Divergente, demonstrando esse guião da polícia em “agredir, bater e acusar de resistência”, e desde as prisões publicamos outros relatos da violência arbitrária. Visitamos Coimbra e nas suas Repúblicas testemunhamos uma vivência comunitária e de apoio mútuo. Em conversa com Nik Völker, da MiningWatch Portugal, reiteramos o apoio às lutas anti mineração do Barroso. O papel de informação crítica é evocado nesta edição e a luta inédita das e dos jornalistas da revista Visão é contada na primeira pessoa. Uma entrevista a Mira do Solidarity Collectives leva-nos aos anarquistas e antiautoritários ucranianos na resistência perante a invasão russa. E a história do desertor Dominik Richert recorda a resistência ao militarismo na Primeira Guerra Mundial. Com Aurélien Berlan, falamos sobre Autonomia e Subsistência, que intitula o livro lançado em 2024. E na recensão do livro As FP-25 e o Pós-Revolução (Francisco B. Ruivo, 2026) é sublinhada a memória desses tempos por M. Ricardo de Sousa. Nota ainda para as rusgas a casas de ativistas da causa palestiniana em Portugal, num escalar internacional contra os movimentos de resistência ecologista, de esquerda e anarquistas. Podes ainda descobrir neste novo MAPA outras notas de leituras, noticias e crónicas.<br />
Por fim, as nossas desculpas pelo atraso na saída desta edição, imposta por motivos imponderáveis e que nos foram alheios.<br />
Mantemos o apelo para nos apoiares com a tua assinatura.<br />
E marca na tua agenda: temos Festa dos 50 Mapas no dia 24 de Outubro no espaço da ADAO no Barreiro!</h1>
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		<title>Lugares de exceção</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 11:42:38 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Lugares de exceção, o sexto episódio de Fronteira do Medo, uma série em 14 capítulos sobre o policiamento em Portugal]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="moz-text-html" lang="x-unicode">
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" src="https://fumaca.pt/wp-content/uploads/2026/07/BG-300x169.jpg" alt="Vista aérea de Lisboa, com filtro azul (design da série Fronteira do Medo)" width="300" height="169" /></div>
<p><em>Esta é uma transcrição de Fronteira do Medo, uma investigação sobre o policiamento de bairros guetizados, as pessoas que ali habitam e os polícias que lá trabalham. Feito em parceria com a revista digital <a href="https://divergente.pt/">Divergente</a>. <strong>Ouve este episódio e sabe mais no <a href="https://fronteiradomedo.pt/">website oficial da série</a>.</strong></em></p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>TRANSCRIÇÃO</strong></h2>
<p><strong>G. C. Viegas: </strong>Vais ouvir, de seguida, linguagem racista e descrições explícitas de violência física e morte. Decide se este é o melhor momento para ouvir. Continuando, mete auscultadores.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>I</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O Futebol Clube do Porto vinha de cinco jogos consecutivos sem perder para o campeonato e jogava <a href="https://www.zerozero.pt/match.php?id=468631&amp;hp=1">agora com o Clube Desportivo Nacional</a>. Na época anterior, tinha <a href="https://www.zerozero.pt/equipa/fc-porto/jogos?grp=1&amp;ond=&amp;epoca_id=137&amp;compet_id_jogos=3&amp;ved=&amp;epoca_id=137&amp;comfim=0&amp;id=9&amp;equipa_1=9&amp;menu=allmatches&amp;type=season&amp;op=ver_confronto">perdido duas vezes</a> com os madeirenses. Se acompanhavam futebol nessa altura, devem lembrar-se desta equipa: Jesualdo Ferreira no banco, Hulk e Lisandro López na frente, Helton na baliza, Bruno Alves, Raul Meireles, Fernando, Cristián Rodríguez, Lucho González… Um luxo de equipa que tinha ganho os últimos três campeonatos nacionais. Tentavam agora o tetra. Estávamos a 4 de janeiro de 2009.</p>
<p>O Benfica tinha virado o ano em primeiro, mas tinha só dois pontos de avanço. Bastava uma vitória ao Porto para passar provisoriamente para a frente do campeonato. O melhor marcador do Nacional da Madeira, Nenê, estava de fora, castigado. Mas, aos 14 minutos, era Edson quem marcava o primeiro golo do jogo. Um remate de fora da área desviado por um defesa do Porto antes de entrar na baliza.</p>
<p><strong>Jornalista da RTP:</strong> 1-0 para o Nacional da Madeira. Vantagem anulada logo a abrir a segunda parte nesta iniciativa de Lisandro Lopez. Bracali ainda defende, mas Hulk no sítio certo e em posição legal, a rematar para o um a um.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Depois do intervalo, a reviravolta: segundo golo do Porto, com um remate de bicicleta de Cristian Rodriguez.</p>
<p><strong>Jornalista da RTP: </strong>Grande golo do internacional uruguaio, candidato a melhor desta temporada.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas, pouco depois, o Nacional voltava a marcar.</p>
<p><strong>Jornalista da RTP: </strong>De novo, a igualdade no marcador. Cruzamento de Mateus e golpe de cabeça de Miguel Fidalgo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Não sabemos por que clube estariam a torcer Bruno, Abacaxi, Didi ou Kuku nesse dia. O que é certo é que foi aqui que começou a noite dos quatro rapazes: uma televisão e um jogo de bola no café da Fernanda, na Quinta da Laje, na freguesia da Falagueira, na Amadora.</p>
<p>Kuku tinha chegado num Opel Corsa branco, dos antigos. Os amigos perceberam logo que era roubado — o rapaz tinha 14 anos, não podia ter carta de condução ou carro próprio. E não se pode dizer que fosse a primeira vez que alguém via Kuku de mãos ao volante. Gostava de conduzir e sabia safar-se com o que se chama de “ligação direta” — pôr o carro a andar sem precisar de chave.</p>
<p>Saíram antes do fim do jogo. Kuku queria dar uma volta — um carro roubado, parado no mesmo sítio, levantava demasiadas ondas. É bem provável que nem sequer tenham visto o Porto passar à frente do Nacional da Madeira no marcador, com dois golos nos descontos — Lucho González, de penálti, depois de uma mão de Felipe Lopes; e Hulk, mesmo a terminar. Quatro, dois, e o Porto liderava o campeonato. Mas, se o Benfica ganhasse ao Trofense umas horas depois, poderia ainda recuperar. O grupo contava voltar ao café ainda a tempo de apanhar esse jogo.</p>
<p>Hoje podemos dizer três coisas com certeza: o Benfica perdeu por dois, zero com a equipa da Trofa; o Porto ganhou o campeonato nacional de futebol; e Kuku nunca chegou a saber nenhuma das duas coisas.</p>
<p>Os quatro jovens saíram do café da Fernanda com Kuku ao volante, Didi à pendura, Bruno e Abacaxi no banco de trás. Deram uma volta por perto. Passaram pela Brandoa e seguiram até ao Bairro de Santa Filomena, onde apanharam Michel, um outro amigo, que se juntava para assistir ao jogo.</p>
<p>Enquanto voltavam ao bairro da Quinta da Laje, aperceberam-se que estavam a ser seguidos. Apesar do Renault Clio estar descaracterizado, a matrícula era familiar por aquelas bandas — era a polícia. Kuku meteu o carro pelo beco sem saída que dava para a entrada do bairro.</p>
<p>A PSP não lhes largava o passo. Sem deixar o carro parar, Michel abriu a porta e saltou fora. Mais à frente, Kuku abandonou o carro com os outros três. Fugiram. As portas ficaram escancaradas. Do Renault Clio, saíram três polícias em perseguição dos alvos.</p>
<p>Didi, Abacaxi e Bruno fugiram pelo mesmo lado, em direção ao bairro. Didi conta que saltou por cima de um pequeno curso de água, Abacaxi que atravessou uma ponte, levando uma bastonada no processo, e Bruno que fez o mesmo, perdendo um dos ténis quando um dos agentes o tentava agarrar.</p>
<p>Michel, o primeiro a fugir, caiu no chão, levantou-se e desatou a correr. Diz que o polícia que o perseguia gritou por ele. Uns segundos depois, conta que ouviu um tiro. Correu mais 500 metros até encontrar uma zona de mato, onde se deitou no chão, escondido. Ouviu um segundo tiro. Acabou por se entregar. Esta é a história que os rapazes contaram mais tarde à Justiça. Quanto a Kuku, poucos passos deu depois de ter saído do carro.</p>
<p><a href="https://tvi24.iol.pt/sociedade/kuku/policia-preocupada-com-movimentos-extremistas-nos-bairros"><strong>Jornalista</strong></a><strong> da TVI: </strong>Uma perseguição policial na Falagueira terminou este domingo à noite com uma vítima mortal. Elson de Pina Sanches tinha 14 anos e vivia com a família no Bairro da Laje, junto à Escola Secundária da Falagueira. A mãe, Domingas de Pina, aceitou falar ao <em>IOL Portugal Diário</em>, e pede justiça.</p>
<p><strong>Domingas de Pina:</strong> Deram-lhe um tiro na cabeça. Os polícias deram-lhe um tiro na cabeça.</p>
<p><strong>Jornalista da TVI:</strong> Foi aqui ao pé, foi ao pé de casa, aqui à entrada do…</p>
<p><strong>Domingas de Pina:</strong> Foi. Foi.</p>
<p><strong>Jornalista da TVI:</strong> Sabe o que é que aconteceu? A polícia apareceu…</p>
<p><strong>Domingas de Pina:</strong> Disseram que estavam a ser perseguidos e, depois, prontos. Eram… Polícia disse que era trocas de tiro, mas não foi trocas de tiros. Ele é que matou meu filho mesmo de maldade.</p>
<p><strong>Jornalista da TVI: </strong>O seu filho tinha alguma arma? Sabe se ele…</p>
<p><strong>Domingas de Pina:</strong> Não tinha nada. O meu filho não tinha nada, porque o meu filho não utiliza armas. Ele só tinha 14 anos, eu nunca vi o meu filho com armas. O meu filho não tinha armas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>De acordo com o depoimento de um dos polícias, a perseguição ao carro onde Kuku seguia com os amigos começou quando o condutor fez (e estou a citar) “um compasso de tempo para entrar na artéria, o que [o] levou […] a suspeitar que algo não estava bem com aquela viatura, até porque a mesma também transportava vários indivíduos de origem africana”.</p>
<p>No dia seguinte, em interrogatório, o agente Martinho Diogo Gachineiro descreve uma luta corpo a corpo com o rapaz e diz ter dado um tiro na direção de Kuku, a cerca de dois metros, em legítima defesa, depois de ter visto e ouvido o que lhe parecia ser uma arma. No julgamento, recusou ter atirado para matar. Só queria intimidar e deter o fugitivo. Julgou que fosse um adulto, em vez de um adolescente de 14 anos. Mas a Polícia Judiciária viria a concluir que a mancha no capuz da camisola de Kuku só pode ser resultado de um disparo a cerca de dez centímetros de distância do seu capuz.</p>
<p>Duas semanas depois, uma <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6McwK-Y76vg">manifestação</a> na Amadora juntaria algumas centenas de pessoas em protesto contra a brutalidade policial. Pediam justiça para Kuku.</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=6McwK-Y76vg"><strong>Manifestante</strong></a><strong>: </strong>Você, que é um policial, sabe: dez centímetros é um assassinato ou não?</p>
<p><strong>Polícia: </strong>Vamos deixar a Justiça funcionar.</p>
<p><strong>Manifestante:</strong> Dez centímetros da cabeça. Alguma vez funcionou? Quando é que a Justiça funcionou? Quando?</p>
<p><strong>Polícia: </strong>Os tribunais é que julgam essas coisas.</p>
<p><strong>Manifestante:</strong> Ah, e quê? E quê? E ele tem o poder de matar?</p>
<p><strong>Polícia:</strong> Não, não tem o poder de matar.</p>
<p><strong>Manifestante: </strong>Então, dez centímetros é o quê?</p>
<p><strong>Mamadou Ba: </strong>Trata-se de uma execução. Eu já o disse várias vezes publicamente. Já fui várias vezes atacado pelas corporações sindicais das forças de segurança por isto, e volto a repeti-lo aqui: foi uma execução.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mamadou Ba, dirigente do SOS Racismo, histórica organização antirracista em entrevista em 2018.</p>
<p><strong>Mamadou Ba:</strong> E não aconteceu rigorosamente nada ao agente que assassinou o Kuku. Pior, o Kuku foi vilipendiado, já morto. Nas alegações finais do julgamento do Kuku, foi das coisas mais violentas, do ponto de vista emocional, a que eu assisti na minha vida, porque o relato, a descrição que se fazia do Kuku roçou a animalização de uma pessoa que já tenha sido assassinada por um agente. Ele foi comparado a uma gazela, nas alegações finais, por exemplo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Não conseguimos verificar o que foi dito no julgamento, porque o tribunal garante ter perdido a gravação da audiência e os advogados lembram-se de coisas diferentes. João Pedroso, advogado da mãe de Kuku, confirma que “o advogado do arguido referiu que [o rapaz] era muito ágil, como uma gazela”. Já o próprio João Nabais, advogado do agente que disparou, diz não se lembrar de tal ter sido referido nas alegações finais. O que é certo é que o assassinato de Kuku é, ainda hoje, mais de uma década depois, lembrado pelo movimento antirracista português. Não apenas porque Kuku era um miúdo de 14 anos, mas por aquilo em que resultou o julgamento da morte desse miúdo de 14 anos.</p>
<p>Quase quatro anos depois da morte de Kuku, o agente Martinho Diogo Gachineiro acabaria por ser <a href="https://www.publico.pt/2012/12/05/sociedade/noticia/agente-da-psp-absolvido-de-morte-de-jovem-de-14-anos-na-amadora-1576208">absolvido</a>. O advogado da família de Kuku ainda tentou pedir recurso, mas entregou a petição fora do prazo legal. Em tribunal, nunca se percebeu de onde vinha a pistola que os colegas do agente que disparou afirmaram ter encontrado na vala perto do corpo de Kuku. A PSP defendia que o rapaz tinha consigo uma arma de fogo. Isso daria força ao argumento de que o disparo acontecera, como se queria demonstrar, em legítima defesa. Nunca foi possível prová-lo. Mas, durante o processo, a defesa do polícia trouxe a debate um outro caso. Um caso que nada tinha que ver com Kuku, mas onde o seu irmão estava acusado de, uns meses antes, juntamente com seis jovens da Amadora (incluindo Abacaxi), assaltarem, armados, duas pessoas dentro de um carro para roubar telemóveis, joias, dinheiro, entre outras coisas. Segundo a defesa, se o irmão de Kuku poderia, alegadamente, ter uma arma, então Kuku poderia também ter acesso a ela.</p>
<p>Este é um excerto do relatório do Ministério Público sobre esse processo, em que se pede a prisão preventiva para todos: “Como se sabe, muitos dos arguidos são filhos de uma primeira geração de imigrantes, não possuindo, tal como os seus pais, uma apetência pelo trabalho, preferindo a delinquência para o acesso a bens que de outro modo não poderiam ter. O conflito com a família é constante e o facto de terem crescido em bairros, regra geral, com condições inadequadas de qualidade de vida e com uma raiz de marginalidade, levou-os à prática de diversos delitos, em bando, com realce para os crimes de furto e roubo. […] Há notícia de que estes jovens fazem parte de um gangue. […] Estes jovens tentam imitar gangues que veem no cinema, em especial no cinema americano, cimentando laços de solidariedade muito fortes entre todos os participantes e potenciando a predisposição para o crime.”</p>
<p>É isto que a investigadora Silvia Rodríguez Maeso classifica como “categorias narrativas imaginárias”. Silvia é doutorada em Sociologia Política e investigadora principal do programa <a href="https://combat.ces.uc.pt/">COMBAT</a>, um projeto do Centro de Estudos Sociais da Universidade de Coimbra que estudou a relação entre políticas públicas e legislação anti-discriminação em Portugal. Defende que estas “narrativas” estão presentes no caso de Kuku, mas também no caso de Pedro Lopes, e de tantos outros com características similares. No processo de Kuku, a descrição da Quinta da Laje como “bairro problemático” é usada pelo juiz no acórdão que absolve o agente que o matou, servindo de atenuante para a ação. “[O local é] conotado com a prática de crimes violentos, numa zona particularmente sensível e perigosa […]. O infeliz evento ocorreu na sequência de uma perseguição policial […] a vários indivíduos potencialmente perigosos e previsivelmente armados dadas as circunstâncias, tanto mais que se deslocavam numa viatura furtada, para um bairro particularmente sensível ao nível da delinquência e da segurança”.</p>
<p>As palavras são, aliás, muito parecidas com as que, sete anos depois, lemos no auto de notícia por detenção de Pedro Lopes. Nele, a PSP justifica a vinda de uma equipa de intervenção rápida por a Zona J ser, e cito, “um local bem conhecido/referenciado por esta polícia no que respeita ao tráfico de armas, tráfico de produto estupefaciente, compra e venda de artigos de proveniência ilícita bem como ainda à frequência de indivíduos que têm por hábito o arremesso de objetos e de agredir e ameaçar os agentes da autoridade”.</p>
<p><strong>Silvia Rodríguez Maeso: </strong>Que se está a fazer aí? Não interessa tanto se se está a fazer ou não uma descrição fidedigna do que aconteceu. Ela está aí já a contextualizar espaço-pessoa. Está a fazer essa ligação entre este espaço, estas pessoas que fazem isto, que a nossa intervenção é esta. Como há que produzir como dizemos essa legitimidade, então, o que se faz é: há uma hipercontextualização desse espaço onde […] todas essas narrativas – não é? — são sempre postas em atenção.</p>
<p><strong>Mamadou Ba:</strong> Sempre. Sempre. Há sempre necessidade de dizer: “Isto não é um caso isolado. O que nós estamos aqui a julgar não é um caso isolado.”</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mamadou Ba, novamente, agora numa entrevista em 2021.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Ou seja, mesmo não havendo suspeitas que aqui estejam escritas de que havia vendas de artigos de proveniência ilícita, produtos estupefacientes, tráfico de armas, naquele momento, isto está escrito aqui neste auto notícia. É porquê?</p>
<p><strong>Mamadou Ba: </strong>Porque essa narrativa é essencial para reificar a ideia de que pessoas não brancas, jovens negros e ciganos são, naturalmente, perigosos, violentos e criminosos. E que não há nenhuma outra forma de o Estado se relacionar com essas pessoas se não for pela agressividade, pela violência e pela repressão. Isso vem do racismo estrutural. Porque, quando nós olhamos para determinados acórdãos dos tribunais sobre os jovens, a própria caracterização que estão nos próprios autos de pronúncia são de um racismo primário. Aqui nós podemos dividir isso em dois, enfim, em duas partes: da parte da esquerda, ela nunca quis, realmente, reformular a sua visão sobre o que significa policiamento — o conceito de policiamento e de segurança. E deixou-se encurralar pela narrativa da direita que é uma ideia de que a intervenção da polícia — a segurança — ela só é possível a partir da repressão E essa ideia contaminou depois o discurso político, a prática administrativa, a prática judicial, a retórica académica. […] Aliás, não é por acaso que a retórica oficial, mesmo nos partidos mais progressistas, sobre questões do policiamento, falam em segurança pública. Segurança pública para quem? Quer dizer que as pessoas que vivem naqueles espaços não merecem segurança pública?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>No último episódio vimos como a linguagem que junta “bairros problemáticos”, “jovens delinquentes”, “gangues”, “imigração”, “crime”, “raça”, e tantos outros termos foi construída. Agora, vamos entender que consequências tem na vida das pessoas que vivem nesses bairros.</p>
<p>Esta é <em>Fronteira do Medo</em>, uma investigação sobre o policiamento de bairros guetizados, as pessoas que ali habitam e os polícias que lá trabalham. Episódio 6:<em> Lugares de exceção</em>. Seja toda a gente bem-vinda ao Fumaça, em parceria com a Divergente. Eu sou o Ricardo Esteves Ribeiro.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>II</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas de onde é que vem essa ideia, essa linguagem, pelo menos… Tu lembras-te, enquanto estavas a nascer, as pessoas dizerem que vivias num bairro problemático?</p>
<p><strong>Cristina Roldão: </strong>Não. Era o bairro dos pretos.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Cristina Roldão é socióloga. Cresceu no Bairro das Faceiras, em Tires, no concelho de Cascais.</p>
<p><strong>Cristina Roldão:</strong> É um eufemismo em relação àquilo que se quer efetivamente dizer, não é? Que é o bairro dos pretos ou bairro dos ciganos ou a escola dos pretos ou a escola dos ciganos, não é?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> E é isso que “bairro problemático” quer realmente dizer?</p>
<p><strong>Cristina Roldão:</strong> É um imaginário que se foi construindo e que não é só português, que é esta ideia do gueto, aquele imaginário do gueto, ou da favela, que são estes espaços urbanos que são quase um equivalente a sítios do caos, sítios de incivilidade total. É quase necessário que eles existam no imaginário — não é? — como uma zona para onde se podem projetar todos os atributos que, supostamente, o resto da sociedade não tem ou não quer ter. A promiscuidade, a imoralidade, a ilegalidade. Não é? Tudo fica ali concentrado.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Há mais de uma década que Cristina Roldão <a href="https://ciencia.iscte-iul.pt/authors/cristina-maria-pinto-roldao/publications">estuda</a> o racismo estrutural em diversas áreas: no acesso à educação, encarceramento, segregação territorial ou policiamento. É investigadora no Centro de Investigação e Estudos de Sociologia do ISCTE, em Lisboa, e professora na Escola Superior de Educação de Setúbal. Antes dos Censos de 2021, <a href="https://diariodarepublica.pt/dr/detalhe/despacho/7363-2018-115894984">integrou</a> o grupo de trabalho sobre a possível (não concretizada) inclusão da recolha de dados étnico-raciais no inquérito. Escreveu um capítulo no livro <a href="https://tintadachina.pt/produto/estado-do-racismo-em-portugal/"><em>O Estado do Racismo em Portugal. Racismo antinegro e anticiganismo no direito e nas políticas públicas</em></a>, publicado em 2021. A coordenação da obra é de Silvia Rodríguez Maeso.</p>
<p><strong>Silvia Rodríguez Maeso:</strong> O caminho, digamos, é construir essa população como problema, fazendo essa ligação entre – exato, digamos – entre raça, sobretudo negritude e também a questão roma, cigana; território; e crime. É uma única coisa.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>No capítulo 3 de <em>O Estado do Racismo em Portuga</em>/, Sílvia Rodriguez Maeso escreve: “A classificação dos bairros está intimamente relacionada com a representação dos jovens afrodescendentes/negros e roma/ciganos como tendo ‘natural aversão à autoridade’, em que imperaria a cultura da impunidade. Prevalece um imaginário do ‘gangue’, do grupo com predisposição para o crime, definido como ‘o problema da segunda geração’ de descendentes de imigrantes. Esta narrativa aparece ligada à representação das famílias como ‘desestruturadas’, definidas por uma ‘falta de uma apetência para o trabalho’ ou pelas ‘ausências dos pais prolongadas pelos horários excessivos de trabalho’, o que se considera uma evidência de uma ‘preferência’ pela delinquência.”</p>
<p><strong>Silvia Rodríguez Maeso:</strong> Esta construção de parte da narrativa da parte do Estado, digamos, é “estes são espaços que querem-se configurar fora do estado de direito.” Não querem respeitar, não sei quê. Não é só que há crime. É mesmo “Eles querem-se configurar quase como ilhas que desafiam o estado.” […] A guetização, e isto é outra coisa fundamental, […]: “Esta população vive um conflito cultural.” E, então, há esta ideia da auto-exclusão, que também com as pessoas roma é histórica. O fechamento. E novamente conectado com esta ideia de “o estado de direito não impera aí, são zonas sem lei”, não é? […] Mas depois tudo isso acaba-se quase como caindo e a centralidade da questão é uma questão de incivilidades, “não querem, não querem trabalhar”, insucesso escolar. Ou seja, afinal, são eles é que têm problemas. Afinal, o foco é nas pessoas, na sua responsabilidade quase individual e familiar, não é? E é, ou seja, basicamente, reduz-se a uma questão que, pronto, que é muito colonial. Tu queres manter uma relação colonial com esta população, mas estás continuamente insistindo que o que tu queres é fazer deles bons cidadãos.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>No livro da historiadora Susana Durão, <em>Esquadra de Polícia</em>, publicado em 2016 depois de um trabalho de campo com equipas da PSP, lê-se: “Soletrar o nome da cidade Amadora (no distrito de Lisboa), provoca uma série de ambiguidades nos polícias. Dizem que é lá onde está o calor da ação policial, onde o piquete tem mais liberdade de uso do bastão, onde o enfrentamento do perigo gera solidariedade e coesão […]. Mas é também para lá que os agentes vão contrariados exercer patrulhamento, onde a frustração se transforma mais facilmente em arma de arremesso contra pobres de bairros que nasceram de ocupação espontânea, como é o caso da Cova da Moura, do 6 de Maio, entre outros.”</p>
<p>O antropólogo francês Didier Fassin descreve um cenário semelhante no policiamento dos bairros guetizados dos subúrbios de Paris, que investigou nos anos 2000. Citando: “Residentes dos bairros sociais, membros de minorias e jovens de classe trabalhadora […] são definidos como suscetíveis a cometer crimes […]. É, por isso, justificável que polícias patrulhando estes bairros identifiquem e revistem indiscriminadamente estes jovens, mas também que os tratem de maneira desrespeitosa e os maltratem, e […], se as coisas correrem mal, […] generalizarem essas práticas a todos os residentes no decurso de ações punitivas que não deixam nem adultos nem crianças de fora.”</p>
<p>O excerto é retirado do livro <a href="https://www.goodreads.com/book/show/17625528-enforcing-order"><em>Enforcing Order, an Ethnography of Urban Policing</em></a>. Assim, explicam Silvia Maeso Rodriguez e Cristina Roldão, os sítios a que se convencionou chamar de “problemáticos”, “perigosos”, “onde não se pode ir”, são definidos não por critérios criminais objetivos, mas sim pelas características das pessoas que lá habitam. Cristina Roldão.</p>
<p><strong>Cristina Roldão:</strong> Quando nós dizemos “sítio”, o sítio não é um espaço com X quilómetros quadrados, não é? Um sítio tem um significado social. E é estratificado, o espaço está estratificado socialmente, não é? E está estratificado, entre outras coisas, pelas populações que lá habitam ou que o usam. E o facto de teres um bairro com muita população negra, muita população cigana e população pobre serve como critério para criminalizar. E eu quando digo isto eu não estou a falar de forma teórico-abstrata: existe uma coisa chamada Zonas Urbanas Sensíveis onde, entre os vários critérios que existem para definir uma zona como tendo um alto nível de perigosidade, […] um dos critérios tem que ver com a proporção de população de origens étnico-raciais não dominantes.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É um facto que o Estado usa critérios étnico-raciais para classificar o grau de risco de cada Zona Urbana Sensível — ou ZUS, a nomenclatura oficial para os bairros a que a polícia presta especial atenção. O jornal <em>Público</em> <a href="https://www.publico.pt/2019/02/18/sociedade/noticia/psp-usa-criterios-etnicoraciais-avaliar-risco-zonas-urbanas-sensiveis-1861983">noticiou isso em 2019</a>: vários documentos internos da Polícia de Segurança Pública usavam a cor de pele como um dos fatores de decisão sobre o nível de risco de cada zona. Cita um documento que explica que um determinado bairro tinha sido classificado como ZUS: “Pelo simples facto de ser um bairro social, maioritariamente habitado por cidadãos, na sua grande maioria africanos e ciganos, os quais são conotados com comportamentos desviantes”.</p>
<p>Noutro lê-se: “[Um] dos problemas é a coabitação entre os moradores do bairro (população cigana e a população caboverdiana), pois nota-se muita falta de civismo, o que por vezes leva a alguns conflitos, uma vez que estes não se respeitam e não têm normas de boa vivência em sociedade.”</p>
<p>Na altura, a secretária de Estado Adjunta e da Administração Interna, Isabel Oneto, disse ao <em>Público </em>que a diretiva interna que define o que é uma ZUS <a href="https://www.publico.pt/2019/02/18/sociedade/noticia/psp-usa-criterios-etnicoraciais-avaliar-risco-zonas-urbanas-sensiveis-1861983">estava desatualizada</a>. É de 2006. Mas, em 2023, o Fumaça recebeu um documento confidencial com os critérios de classificação das ZUS em vigor que se mantinham inalterados: a diversidade étnica continuava a ser um argumento. Na matriz utilizada para analisar o risco de cada bairro, a (cito) “composição étnico-racial” podia ser classificada como “estável”, “instável” ou “problemática”.</p>
<p>Fizemos um pedido à PSP para que confirmasse a validade do documento, e também para que nos enviasse a lista de todos os bairros considerados ZUS. Disseram não poder fazê-lo por se tratar de uma lista em atualização permanente. Uma mentira porque, depois, a PSP assumiu não atualizar essa lista há mais de uma década. Antes disso, já tínhamos pedido, apenas, a lista em vigor na altura. Também recusaram. Desta vez, porque, diziam, revelar os bairros considerados ZUS podia ser “estigmatizante” para as “zonas e as populações que os habitam, aí trabalham ou frequentam”.</p>
<p>Ser potencialmente “estigmatizante” não impediu a PSP de, ao longo dos últimos anos, ter, publicamente, em comunicados e estudos, identificado, quando achou relevante, pelo menos, 32 bairros como Zonas Urbanas Sensíveis. Podes ver o mapa com todos aqueles que ainda existem em <a href="http://fronteiradomedo.pt/">fronteiradomedo.pt</a>.</p>
<p>Não ficámos por aqui. Em 2023, fizemos queixa à Comissão de Acesso a Documentos Administrativos contra a PSP, por se recusar a partilhar a lista de ZUS e os critérios que as definem. A comissão deu-nos razão. Mas a PSP recusou-se a cumprir o parecer, que não é vinculativo, porque diz ter classificado o documento sob o Regime de Segredo de Estado. Estamos em tribunal para forçar o cumprimento.</p>
<p>Também exigimos a lista de ZUS à GNR, em 2023. A Guarda Nacional Republicana disse que, para além de ser estigmatizante, dar-nos a lista punha em causa a segurança nacional. Os tribunais discordaram. Ao fim de dois anos, cumprindo uma ordem judicial, a GNR enviou-nos uma lista com 16 Zonas Urbanas Sensíveis, por todo o país. Também no site, podes ver todas: do Bairro Amarelo na Caparica, à Urbanização Cova dos Vidros, na Quinta do Conde. Ainda não conseguimos receber os critérios para considerar estes bairros em específico sensíveis.</p>
<p>Mas, no caso da PSP, pelo menos, nem era necessário ter todo este trabalho para confirmar que sim, a cor da pele é um critério para definir o risco com que olha para cada bairro e o tipo de policiamento que lá pratica. Basta ler as teses de polícias na escola de oficiais para entender que é parte estrutural do conceito das Zonas Urbanas Sensíveis atrelar a cor da pele ao seu potencial de perigosidade, delinquência ou falta de respeito pela autoridade. Apesar de o documento que as define ser classificado, estigmatizante ou colocar em risco os próprios polícias, várias citam explicitamente os critérios de classificação de que falámos aqui.</p>
<p>Em 2023, perguntámos sobre o uso de critérios étnicorraciais ao então ministro da Administração Interna José Luís Carneiro. Sem comentar como se define uma ZUS, sublinhou que as forças de segurança (cito) “têm desenvolvido um trabalho de aprofundamento e de aproximação à sociedade e ao respeito pelas especificidades das diferentes comunidades.” Podes ler as respostas em <a href="http://www.fronteiradomedo.pt/">www.fronteiradomedo.pt</a>. As ministras que se seguiram na tutela, Margarida Blasco, e Maria Lúcia Amaral, não aceitaram os nossos pedidos de entrevista.</p>
<p>A Direção Nacional da PSP, já agora, disse-nos em dezembro de 2024 que estava a abandonar a designação “ZUS”, porque tem sido “associada a uma estigmatização” que não pretendia promover. No mesmo email explica que está a substituir o conceito de bairros por áreas sensíveis: reafirma um, cito, “compromisso em realizar avaliações de risco em diversas áreas sensíveis, não fazendo registo sistematizado de bairros”.</p>
<p>Este tipo de linguagem, focada na falta de civilidade do outro, é um recurso dos impérios europeus há séculos. Com outro vocabulário, sim, mas com um mesmo resultado: a perpetuação da ideia de que a pessoa não branca — “o outro” — é uma ameaça, é inferior. Ao passarmos a considerar aquelas pessoas como não-humanas, tornava-se mais fácil tomá-las como escravas ou vendê-las como mercadoria. É isso que argumenta, pelo menos, o historiador norte-americano Ibram X Kendi. Em 2016, publicou o <a href="https://www.goodreads.com/book/show/25898216-stamped-from-the-beginning">livro</a> <em>Stamped from the Beginning: the Definitive History of Racist Ideas in America</em>. Num dos seus primeiros capítulos, lê-se: “Em 1452, o sobrinho do Infante D. Henrique, o rei Afonso V, contratou Gomes Eanes de Zurara para escrever uma biografia sobre a vida e o trabalho no comércio de escravos do seu ‘querido tio’. […] Em 1453, Zurara terminou a defesa inaugural do comércio de escravos africanos, o primeiro livro europeu da era moderna sobre África. <a href="https://purl.pt/216"><em>Chronica do descobrimento e conquista de Guiné</em></a> inicia o registo histórico das ideias racistas anti-negros.”</p>
<p>Foi durante a colonização de uma parte da costa ocidental africana, entre ela o <a href="http://ensina.rtp.pt/artigo/timeline-descobrimentos/">território hoje conhecido como Guiné-Bissau</a>, em 1444, que começou o tráfico atlântico de pessoas negras escravizadas. Ibram X Kendi defende que foi Zurara quem primeiro deixou escrita a ideia de que negros eram inferiores e, com isso, estabeleceu as bases que viriam a justificar moralmente a industrialização da escravatura. Na sua obra, Zurara retrata as pessoas que aí viviam como inferiores. Compara-as a “bestas”, descreve-as como “almas perdidas”. Para Mamadou Ba, que ouvimos há pouco, essa ideia tem uma continuidade nos dias de hoje.</p>
<p><strong>Mamadou Ba: </strong>Há toda uma construção de uma narrativa de perigosidade de corpos e espaços que também querem responder a uma ideia do que significa estar ou não estar seguro numa sociedade em que há pessoas que têm um fantasma enorme sobre determinados corpos que não são os — como dizia o Manuel dos Santos — não são supostos fazerem parte da cor da paisagem, não é? Quando não são supostos fazer parte da cor da paisagem, elas tornam-se um elemento estranho que é preciso extrair da harmonia social, da harmonia coletiva. E são corpos que são sempre tidos e considerados como sendo uma anomalia à harmonia social. E ela, quer dizer, quem tem poder, quem tem… Exerce autoridade, acha-se sempre na legitimidade de extrair, de expurgar esta anomalia.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Podemos discutir se os bairros chamados “problemáticos” são, ou não, realmente “problemáticos” — apresentando dados, analisando variáveis, compondo <em>rankings</em>. Mas aquilo em que Silvia Rodríguez Maeso se concentra é nos efeitos que esse tipo de linguagem tem na sociedade. A <a href="https://www.oxfordbibliographies.com/display/document/obo-9780199766567/obo-9780199766567-0114.xml">teoria da performatividade</a> da linguagem explica isto: o uso da expressão “bairros problemáticos”, por exemplo, não é visto como um facto, que podemos avaliar como verdadeiro ou falso — “É Chelas um bairro problemático? Sim ou não?”; ou mesmo “As pessoas que Infante D. Henrique raptou na costa ocidental africana em 1444 eram ‘bestas’ ou ‘almas perdidas’? Sim ou não?” Pelo contrário, o termo é “performativo”: mais do que ser verdadeiro ou falso, o seu significado constrói-se e sedimenta-se todos os dias, no decorrer de uma avalanche de repetições que tem efeitos na sociedade.</p>
<p>São estas as tais “categorias narrativas imaginárias” de que Sílvia Rodrigues Maezo falava no início deste episódio. Aconteceu o mesmo, por exemplo, com a transformação da “delinquência juvenil” num “problema social”. Lê-se em <a href="https://tintadachina.pt/produto/estado-do-racismo-em-portugal/"><em>Estado do Racismo em Portugal</em></a> que a utilização destes termos: “Não deve ser entendida como um <em>facto</em>, mas como uma <em>relação</em>. Isto é, a relação entre o que a sociedade e a lei definem como ‘crime’ ou como a ‘incivilidade’ e a sua reação às mesmas.” E esses efeitos, diz Silvia Rodríguez Maeso, vêem-se há décadas, particularmente desde a década de 1980. Foi para esses efeitos que olhámos no último episódio e agora podemos ver refletidos em várias dimensões: na Assembleia da República, no governo, nas polícias, na comunicação social, nos tribunais…</p>
<p><strong>Silvia Rodríguez Maeso: </strong>Tu, por exemplo, tens a academia, que começa com… Há uma agenda académica, não é? Começa a produzir objetos de estudo: os jovens, a marginalidade, os jovens delinquentes, pronto…. Ou estudos sobre prisões. Ao mesmo tempo, surge todo um leque de políticas públicas que, obviamente – não é? – que quando também o próprio Portugal se está construindo como um país que sai da ditadura e que se quer incorporar a essa europeidade da União Europeia, etc, etc, não é? E já vai construindo toda essa questão de que temos esses problemas sociais da habitação e também já temos esse problema da imigração. E, com a integração, tens todo esse leque de políticas públicas. E, dentro desse leque de políticas públicas estão também as políticas de segurança. […] E, depois, tens o sistema de justiça, não é? A legislação que está produzida e o sistema justiça — não é? — que interpreta — não é? — e que produz também conhecimento.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mamadou Ba, que viveu no Bairro da Quinta da Princesa, no Seixal, também classificado como Zona Urbana Sensível.</p>
<p><strong>Mamadou Ba:</strong> Sinceramente, acho que não é que alguém esteja sentado num gabinete a urdir um complô, não sei quê… É a estrutura, a máquina que funciona assim. A estrutura está tão oleada no sentido da <em>outrificação</em> de pessoas não brancas, que cria-se uma lógica de fazer sempre crer que essas pessoas, independentemente, da natureza do crime ou do delito que possam cometer, elas são sempre potencialmente mais perigosas que qualquer outra pessoa no país. E, por isso, a intervenção da polícia também tem que ser excecional. Há uma propensão grande na polícia, na cultura policial, em arranjar um estratagema, uma desculpa, um pretexto, para efetivamente voltarmos um bocado a uma espécie de ordem colonial — nestes territórios — em que é preciso quase que suspender o Estado de Direito. Uma intervenção excecional, sempre — em que, de repente uma intervenção que devia ser excecional, a exceção passa a ser a regra.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O psiquiatra francês, argelino e martinicano Frantz Fanon, um dos mais influentes revolucionários anti-imperialistas do século XX, teoriza em <em>Pele Negra, Máscaras Brancas</em> uma linha que divide a humanidade em duas zonas: a “zona do ser” onde habitam as pessoas brancas, e a “zona do não-ser”, onde habitam as pessoas racializadas, consideradas sub-humanas ou não humanas.</p>
<p><strong>Flávio Almada: </strong>É o corpo. O corpo. O corpo negro é o corpo que é associado ao criminoso. Ontologicamente, o criminoso não é visto como humano. Se não é visto como humano, não tem direito. Isso parece niilista, não é? Não é. Não é, porque, basicamente entra assim, não quer saber, procurar quem fez, ou não fez. Às vezes, é porrada para toda a gente.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Flávio Almada, conhecido por LBC, é rapper e foi dirigente na associação Moinho da Juventude, vencedora do <a href="https://www.rtp.pt/noticias/pais/premio-direitos-humanos-para-associacao-da-cova-da-moura-moinho-da-juventude_n53719">Prémio Direitos Humanos</a> da Assembleia da República, em 2007, pelo trabalho comunitário e de educação que desenvolve no bairro da Cova da Moura, na Amadora. Esta <a href="https://fumaca.pt/lbc-racismo-brutalidade-policial/">entrevista</a> foi gravada em 2016. Um ano antes, em fevereiro, LBC e outras cinco pessoas negras do bairro tinham sido sequestradas e espancadas por vários polícias na esquadra de Alfragide. Foi um dos casos de brutalidade policial mais mediáticos na história portuguesa. E terminou com a <a href="https://www.publico.pt/2021/05/10/sociedade/noticia/caso-esquadra-alfragide-constitucional-rejeita-recurso-policia-vai-cumprir-pena-prisao-1961960">condenação</a> de oito agentes da PSP, um deles a prisão efetiva. Vamos falar sobre este caso em detalhe noutro episódio, mais à frente nesta série.</p>
<p>A <a href="https://repositorio.iscte-iul.pt/bitstream/10071/21783/4/master_flavio_zenun_almada.pdf">tese de mestrado</a> de LBC, em Estudos Internacionais, pelo ISCTE, aplica conceitos de Frantz Fanon — como a “zona do ser” e a “zona do não-ser” — aos discursos sobre a Cova da Moura. Mas estas ligações vão mais além das fronteiras da Cova da Moura, ou mesmo de Portugal. O antropólogo brasileiro Jaime Amparo Alves escreve no seu livro <a href="https://www.goodreads.com/book/show/36419762-the-anti-black-city"><em>The Anti-Black City: Police Terror and Black Urban Life in Brazil</em></a>, uma etnografia nas favelas de São Paulo: “Na ordem racial brasileira, a favela é produzida como uma zona fanoniana do não-ser […]. Na zona racializada do não-ser, o favelado é um objeto […] passível de ser morto. […] A outrificação racial dos favelados não só os desinveste de qualquer estatuto político […], como os torna, aos olhos do Estado, em sujeitos ingovernáveis e, por isso, sujeitos ao poder decisivo do terrorismo estatal.”</p>
<p><strong>Flávio Almada: </strong>A forma como as autoridades atuam aqui é totalmente diferente — o nível de violência — do que lá fora. Há um selvagem aqui dentro que é preciso acantonar. E é um selvagem que, quando vai lá fora, é preciso separar, estás a ver? […] E, praticamente, é isso, é essa dicotomia, não é? Que é preciso trabalhar para superar […]. Porque lá fora vês como a polícia se opera. Tu vês aqui dentro, é diferente. Pá, parecem, às vezes, militares. Já tiveram aqui com carros blindados a passear, vocês viram se calhar na televisão, no Casal da Mira. Estão a pacificar. De vez em quando perguntam: “Há problema aqui?”. Na Cova da Moura, esses bairros. “Então vamos lá, temos que pacificar.” Vê o nível que as coisas estão. Isso é que é uma continuidade colonial, de tratamento. Aqueles que merecem ser pacificados, aqueles que merecem ser integrados.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>III</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Se há algo em comum nas entrevistas que fizemos para esta investigação com pessoas que vivem ou cresceram em bairros guetizados da Àrea Metropolitana de Lisboa é que todas elas dizem já ter sofrido violência por parte de polícias ou assistido a atos de brutalidade policial. Não têm uma relação pacífica, segura, com a polícia. Quando lhes relatávamos a história que Pedro Lopes nos conta sobre a noite de passagem de ano de 2015 para 2016, não me lembro de alguma vez alguém ter reagido como se não fosse banal, como se algo ali fosse surpreendente — a imagem de ter sido levado ao chão e algemado à frente do filho de cinco anos; ou o ter sido levado, detido e espancado na esquadra; nada. E quando lhes perguntávamos sobre que memórias tinham da polícia na sua infância ou adolescência, as respostas levavam-nos mais ou menos pelos mesmos caminhos.</p>
<p>As histórias que vão ouvir a seguir não foram confirmadas. Não podemos garantir que as datas estão certas, que os factos aconteceram como descritos. Servem apenas como retrato da perceção que estas pessoas têm da polícia e da forma como os agentes da autoridade atuam nestes bairros. Também não vão ouvir, ainda, vozes contraditórias. A resposta dos polícias a estas acusações, a forma como se sentem ao ouvi-las, são temas para o próximo episódio, que tem como ponto de partida a perspetiva de quem tem de patrulhar os chamados “bairros problemáticos”.</p>
<p>Por agora, Vítor Sanches, fundador da livraria e loja de roupa <a href="https://www.bazofo.com/pt/"><em>Bazofo &amp; Dentu Zona</em></a> na Cova da Moura, que, diz, tinha “muito menos de 10 anos” quando a polícia lhe entrou casa dentro.</p>
<p><strong>Vitor Sanches: </strong>Uma das cenas que me marcaram muito, principalmente a crescer, foi um dia da invasão da polícia na casa dos meus pais. […] Tive outras ocorrências antes disso mas, nessa particularidade foi assustador, porque estava a dormir. […] Mas a cena mais engraçada é que quando, naquele dia, quando vieram à minha casa e entraram na minha casa, entraram no meu quarto, especificamente foram à procura do meu irmão, que o meu irmão estava afiliado a um roubo que existiu algures, não sei onde.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Foi em que época, isso? Em que ano?</p>
<p><strong>Vitor Sanches:</strong> Não me lembro, mas acho que foi nos anos 1980.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Ok. Devias ter tipo menos de 10 anos, nesse caso.</p>
<p><strong>Vitor Sanches:</strong> Sim, tinha muito menos de 10 anos. Mas só que a cena marcou-me muito, porque, da maneira como chegaram, acordaram-me, estiveram a vasculhar debaixo da cama, blá, blá, blá. Essas coisas todas e… pronto, chocou-me, pelo…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas entraram pela tua casa? Tinham um mandato, ou como é que…?</p>
<p><strong>Vitor Sanches: </strong>Foram lá na minha casa, estiveram à procura, e tal. Mas, a mim, foi assustador a brutalidade com que chegaram lá. Não é? O meu pai estava lá, acho eu. Mas, mesmo assim, não coiso, não deixou de ser marcante para mim. Mas não é que me definiu. Não é que definiu-me a minha relação com a polícia, naquele ponto. Não. Ele veio confirmar o que eu já tinha visto antes. Que a polícia já fazia certas coisas na Cova da Moura porque era um lugar de exceção para eles. Isso…. aqui sempre foi um lugar de exceção.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Vítor Sanches diz saber desde cedo qual era “a [sua] posição na sociedade”. Bastava atravessar a estrada para sentir “que estava já num espaço e lugar diferente”. Vizinhos, amigos, família, todos o prepararam “sempre, sempre,” para que algo de mal pudesse acontecer “a um certo ponto da [sua] vida”.</p>
<p><strong>Vitor Sanches:</strong> Eu, como negro, basta olhar para a polícia, é suficiente para lhe faltar o respeito, para ele me vir questionar, ou para ele me vir revistar, porque é suficiente, um olhar. É só pelo olhar.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Não olhas nos olhos da polícia?</p>
<p><strong>Vitor Sanches:</strong> Nunca faças isso. É a pior coisa que tu podes fazer, porque tu estás a chamá-lo para ti. A melhor cena é, tipo, ignorares o gajo. E estás bem assente, estás confiante, mas ignoras. Porque aí já não tem uma interferência, não é? Mas basta olhar, é um motivo mesmo, para… Porque o olhar já é uma desconfiança que ele tem sobre ti.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Tens filhos?</p>
<p><strong>Vitor Sanches:</strong> Tenho. Tenho duas filhas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Como é que falas com elas sobre a polícia?</p>
<p><strong>Vitor Sanches: </strong>Eu tenho que ser direto e não posso esconder nada, não é? Digo as minhas experiências, que é muito importante, e também digo sempre, pronto, aquelas coisas que os meus pais me disseram também: quando vês o polícia, respeita o polícia, fala como deve ser, mantém só com o que eles te perguntam, o que é que eles te perguntam. E não tentar, pronto, armar em esperto, como eles não gostam, como eu comportei. E assim.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Dizes-lhe para não olhar nos olhos?</p>
<p><strong>Vitor Sanches: </strong>Eu acho que isso é uma aprendizagem automática. Ainda nunca disse, mas eu acho que é uma coisa automática. Porque é uma coisa que aprendes rápido.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Cristina Roldão, a investigadora que ouvimos há pouco.</p>
<p><strong>Cristina Roldão: </strong>Para mim, a polícia, como ela me aparece de início — não é? — de criança e de adolescente, é na sua violência sobre os meus amigos. Nós tínhamos muito o hábito de descer até à praia de Carcavelos e a maneira como a polícia acabava sempre por abordar ou por ter sempre uma atitude que partia do princípio que nós estaríamos a aprontar alguma coisa. Eu nunca cresci com o sentimento, aquele sentimento automático que alguns poderão ter de que, quando vêem um polícia estão em segurança, mas, antes, ver um polícia e pensar: “Bem, o que é que me vão apontar? O que é que estarei a fazer fora do lugar? Com o que é que vão implicar?” E claro que tu estás numa posição que não é a posição, se calhar, da maioria da população portuguesa, que olha para aquele teu amigo negro com <em>cap</em> e uma <em>sweat</em> com um carapuço, e acha que é um criminoso e, para mim não, claro que não. É o meu… Um tipo que cresceu comigo, ao qual eu fui ao batismo, que veio ao meu…, não é? Seres humanos assim a 100%.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Patrícia Andrade, a morar no Bairro do Bugio, em Paço d’Arcos, Oeiras, quando falámos.</p>
<p><strong>Patrícia Andrade: </strong>Cheguei a ver rusgas em casa da minha avó. […] E… Imagina a entrarem às sete da manhã em casa da minha avó, que a minha avó tem 75 agora, na altura tinha uns 70 anos, para aí, mais o meu avô, um bebé pequeno que era o meu primo, entrarem às sete da manhã em casa da minha avó, porque achavam que o meu tio tinha alguma ligação com pessoal, de traficantes e não sei quê, quando ele, no fundo, não tinha ligação nenhuma.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Mas não batiam à porta, nada? Era…</p>
<p><strong>Patrícia Andrade: </strong>Batem à porta, mostram-te o papel, e nem podes dizer: “Ah, não, X ou isto ou aquilo”, “Temos que entrar, temos que entrar”. E pronto. É desarrumar a casa toda, é partir coisas, é… A minha avó chegou a levar com gás pimenta numa dessas situações. Parece que aquilo é um parque de diversões para eles, mas para destruírem a casa das pessoas, independentemente de terem realmente provas ou não terem. Isso foi uma das outras coisas que, para mim, foi entrando e remoendo e… Porque é que eles agem assim? Não têm a noção. E por vezes, parece que eles chegam nos bairros sociais […] — que eu já ouvi — comentários: “Ah vamos lá, estes macacos. Vamos limpar estes macacos. Vamos pôr estes macacos na jaula. Vamos não sei o quê.”</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Tu ouviste policias a dizer isso?</p>
<p><strong>Patrícia Andrade: </strong>Sim, e pessoas que ouviram. E mesmo eu que já, recentemente, sofri injustiça policial, ouvi chamarem-me “preta”, “preta de merda”, “vai para a tua terra”, “nem devias estar aqui”, isto e aquilo. E, quando eu penso: eu estudei, eu cresci aqui, é o país onde eu nasci, eu desconto, não é? Eu desconto para o Estado, o Estado paga aos polícias, e eu penso: “Então, nós estamos a”, entre aspas, “a ‘pagar’ para termos segurança, e essas são as primeiras pessoas que se viram contra nós?” São as primeiras pessoas que… Tratam-te como uma escumalha, “Tu não vales nada neste país”, “Tu não devias estar aqui”.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O músico Sam The Kid, que ouvimos em episódios anteriores desta série, sobre viver na Zona I de Chelas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Já sofreste violência policial?</p>
<p><strong>Sam The Kid: </strong>Epá, eu não posso dizer isso, eu… Porque já levei uma coisinha ou outra, mas já vi amigos meus todos espancados, todos coiso, que isso seria um insulto para os meus amigos que já foram espancados. E, então, as vezes que eu fui aqui em rusgas, por estar no meu bairro normal, e eles diziam que era tipo uma zona suspeita. E tu sabes que… Mas suspeita de quê, fogo? E isso é um grande insulto para nós, mano, nós vivemos aqui.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas sentes que é um lugar onde a polícia pode fazer aquilo que quiser e faz algo diferente do que se fosse, por exemplo, nas Amoreiras .</p>
<p><strong>Sam The Kid:</strong> Ah sim, sim, nesse aspeto, sim, sem dúvida. Já houve grandes operações, grandes cenas pá, cenas que traumatizam pessoas mesmo, que invadem… Partirem a tua casa, matarem o teu cão, cenas incríveis mesmo… Cenas desnecessárias, cenas descabidas, pessoas a levarem enfardamentos constantemente para se chibarem de outras coisas…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>As diferenças de perceção da relação entre os residentes destes bairros e os polícias que os patrulham acentuam-se quanto mais se ouvem os dois lados. Foi isso que fizemos nos últimos três anos. Se, por um lado, os polícias são acusados de recorrerem a violência desproporcional; por outro, também se queixam, eles próprios, de serem recebidos com violência.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Vários dos agentes da PSP que entrevistámos durante esta investigação contam-nos exatamente essa história, a de que chegam a bairros como a Zona J ou como a Cova da Moura, e são mal recebidos, com pedradas, são emboscados, dizem que têm que ser sobre-assertivos para não correrem o risco de serem, eles próprios, agredidos. É verdade?</p>
<p><strong>Sam The Kid: </strong>Não. Isso aí eu nunca testemunhei. Eu nunca testemunhei, por isso aí não posso dizer, mas não posso negar também, não posso dizer nem que sim, nem que não, porque, sinceramente… E não tenho testemunhos disso. […] Já vi e sei que é esta situação de, pá, de bacanos em vez de passarem a respeitar, não, ganham é um ódio. Ganham um ódio de “então, tu, a semana passada deste-me um grande enfardamento e agora não vens aqui e eu vou estar na boa contigo”. Tipo, não: “Cabrão, anda lá aqui mano a mano”. Pá, pronto, perdem um bocado a cabeça, fica uma coisa mais irracional, pá, porque tu já foste, já foste muito agredido por aquela pessoa, e agora estás ali também a ser permissivo, porque são autoridade, e obviamente, ya, sendo a autoridade tem que haver uma cena permissiva. Mas, pá, mas se fores enfardado constantemente de violência, é difícil, pá.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mamadou Ba, dirigente do SOS Racismo, que temos ouvido ao longo do episódio.</p>
<p><strong>Mamadou Ba: </strong>Esta ideia da “assertividade”, isto é de má fé, quando a polícia diz isso, porque quem inaugurou intervenções musculadas… A partir do momento em que tu olhas para determinados espaços, que são habitados por determinados corpos e os catalogados como sendo zonas potencialmente perigosas, a partir daí tu crias as condições para esse tipo de intervenção. Depois, há outra coisa que é: a polícia, quando entra nesses bairros, não aplica os mesmos procedimentos que aplica, por exemplo, quando vai a zonas ainda muito mais densas populacionalmente. Tem havido intervenções da polícia, por exemplo, em zonas de diversão noturna com muito aglomerado, no centro de Lisboa. Quando a polícia chega nessas zonas, não faz o que faz nos bairros, onde o perigo é maior, potencialmente maior. Porque a capacidade de controle de uma multidão é absolutamente maior… Ou a improbabilidade de não conseguir é maior do que junto de três ou quatro ou cinco jovens que estão por baixo de um vão de escada num bairro qualquer. Portanto, essa explicação não colhe. Na verdade, a polícia precisa de ter essa narrativa da perigosidade para justificar a maior musc–, abordagem musculada da sua intervenção nos bairros. E, nisso, ela conta, infelizmente, também com… Pronto, digamos assim, a manipulação política do discurso.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Vítor Sanches, fundador da <em>Bazofo &amp; Dentu Zona</em>.</p>
<p><strong>Vítor Sanches: </strong>Eu ponho dessa forma: depois de tanto abuso, e essas mesmas crianças verem os abusos que fazes nos pais, chega a um certo ponto que essas crianças não vão te deixar nem chegar ao pé deles. Então, se eles recebem essas pedradas, por alguma razão é. E essa razão é a conduta que eles têm aqui na zona, que eles fazem da zona uma zona de exceção. Então, se é uma zona de exceção, os jovens também vão agir como uma zona de exceção, percebes? […] Dessa forma é que eu vejo. Sim, não tiro as experiências deles, pode até ser verdade. Mas perguntas-me se eu já presenciei algo assim? Nunca. Todos os meus anos que eu tive aqui, não vi uma pedra que atiraram à bófia. Não vi uma.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Em 2023, questionámos o então ministro da administração interna sobre estas descrições. José Luís Carneiro, por escrito, afirmou que (cito) “A atuação do Estado, como um todo, deve funcionar de modo que nenhum cidadão sinta que vive em estado de exceção”. Indicou que nas (cito) “zonas de vulnerabilidade social” era preciso que “os agentes ao serviço do Estado se sintam respaldados por esse mesmo Estado de Direito Democrático”, antes de afirmar que as pessoas residentes nessas zonas (estou a citar novamente) “devem igualmente sentir-se cidadãos de pleno direito onde o Estado e os seus agentes lhes prestam, pelo menos, a mesma atenção relativamente ao que sucede nas demais zonas”. No parágrafo seguinte, diz não tolerar nem atitudes ilegais de elementos das forças de segurança, nem ofensas à integridade física de polícias. Podes ler a resposta completa em <a href="http://www.fronteiradomedo.pt/">www.fronteiradomedo.pt</a>.</p>
<p>Uma pergunta que fica por responder, e que não fizemos ao ministro: há uma relação entre estes relatos e a cor da pele de cada pessoa? Teria Pedro Lopes sido detido, na noite de passagem de ano de 2015 para 2016, se fosse branco? O grupo era suspeito por ser composto maioritariamente por pessoas negras, ou por estar num bairro dito “problemático”?</p>
<p>Sam The Kid é branco. Ainda assim, diz ter sofrido de abuso policial. Na noite da passagem de ano de 2015 para 2016, pelo menos uma amiga branca de Pedro Lopes diz ter sido agredida com um bastão. Sandro Santos, um dos membros do Bataclan 1950, a falar connosco em 2017.</p>
<p><strong>Sandro Santos: </strong>Tipo, não posso dizer discriminação racial, não é? Porque se calhar há pessoas da minha etnia que me fazem discriminação, estás a ver? Mas, tipo, ya, por ser do bairro de lata, ou por ser de Chelas, há muitas pessoas que me discriminam. Ser de Chelas não te ajuda. Mas isso é como todos os bairros, não é só de Chelas. Bairros de lata acho que para a sociedade e para o Estado é apenas mais um bairro, estás a ver? Cresce criminalidade e só criminosos é que crescem lá, não é? Mais nada, estás a ver? Já sou maior de idade. Não foi preciso, se for preciso, chegar a maior de idade para levar uma chapada outra, mas que eu diga que fui agredido? Ya, já fui agredido. E chegar no outro dia a casa, dormir, e chegar no outro dia, acordar com dores e um pouco inchado? Ya, já me aconteceu, estás a ver?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Vítor Sanches, de novo.</p>
<p><strong>Vitor Sanches: </strong>Se tu andas com um negro, tu é sempre visto como um traidor. A coisa diferente que eles notam é quando eles saem daqui para fora, já são tratados diferentes, nós continuamos a ser tratados iguais, percebes? Então, é uma questão, às vezes, geográfica, não é?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Mas tem mais a ver com serem não brancos ou tem a ver com ser este bairro em específico?</p>
<p><strong>Mamadou Ba: </strong>Não, não, não. São as duas coisas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Voltamos a Mamadou Ba.</p>
<p><strong>Mamadou Ba:</strong> O Estado territorializou a ideia da insegurança. Decidiu criar todo um dispositivo mental mas, também, administrativo e burocrático de territorializar a ideia da segurança ou da ameaça sobre a segurança, que é a ameaça sobre um bem comum, que é um bem coletivo para todos nós, e ela está localizada em determinados territórios, em determinados corpos. E quando esses territórios têm corpos […] brancos, mas em que há uma percentagem importante de corpos não brancos, então ainda eleva-se mais o nível de suspeita. Portanto, é uma ideia sempre suspeita permanente, para justificar a intervenção permanente — não é? — que é uma coisa que se alimenta.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>E, finalmente, o próprio Pedro Lopes.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Mas, diz-me uma coisa: tu achas que é apenas uma questão de seres negro? Ou também tem a ver com o bairro onde tu vives? Porque eu falo com outras pessoas brancas, que vivem em bairros da periferia, os bairros que a polícia chama de “problemáticos”, e eles dizem-me a mesma coisa. A polícia chega e é agressiva e que…</p>
<p><strong>Pedro Lopes: </strong>Sim. Mas, pronto, ainda bem que tocas nisso. Quando nós somos pobres, a coisa fica mais complicada, não é? Mas quando somos pobres e negros, é complicadíssima, percebes? Eu não vou dizer que noutros bairros, onde haja maioritariamente brancos, que não aconteça isso. Claro que acontece isso. Mas, quando toca a negros, epá, eles fazem isso com todo o gosto, meu. Com todo gosto.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>IV</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Durante os seis anos que durou esta investigação, conversámos com Pedro Lopes dezenas de vezes. Em sua casa; na praça onde tudo aconteceu; por mensagem; por <em>e-mail</em>; ao telefone. São mais de dez horas de gravação, em que nos fala de muito: da família; da discriminação que sente em Portugal e da raiva que tem contra o Ocidente; de Deus e da religião; dos sonhos; e, claro, da noite em que foi detido, à frente dos amigos e da família, em Chelas, na Zona J. Pedro Lopes contou-nos, uma e outra vez, tudo o que se lembra de ter acontecido na madrugada que inaugurou o ano de 2016. Mas, à nossa frente, só chorou uma vez.</p>
<p><strong>Pedro Lopes: </strong>Estou no chão, algemam-me e começam-me a pisar. Tudo bem, até aí tudo bem. Isso são coisas que não doem fisicamente, o que dói mais é aqui dentro, aqui e… Isso é que dói mais, ya. Puseram-me dentro da carrinha…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Mas e antes disso, enquanto isso estava a acontecer qual é que era a reação, por exemplo, da Elsa, do teu filho…</p>
<p><strong>Pedro Lopes: </strong>Oh, gritos, não sei quê…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Por exemplo, como é que tu vias o que estava a acontecer?</p>
<p><strong>Pedro Lopes: </strong>O meu filho chorou bastante mesmo. Bastante. Houve uma pessoa que lhe pegou ao colo e ele chorou bastante porque depois houve um momento em que eu vi o rosto dele e pá e… São coisas que uma pessoa… desculpa…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Se precisares de um tempo…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>“Desculpem, é a primeira vez que eu estou a chorar com isto”, disse-nos Pedro Lopes em 2018. “Já contei isto inúmeras vezes, mas é a primeira vez que estou a chorar.” Quando nos dizia “O que dói mais é aqui dentro, ‘aqui’ e ‘aqui’”, apontava para a cabeça e para o coração. A companheira de Pedro Lopes e mãe do filho de ambos, Elsa Monteiro, diz que também foi agredida nessa noite, como ouvimos no segundo episódio. Eu e a Sofia da Palma Rodrigues entrevistámo-la em 2019.</p>
<p><strong>Elsa Monteiro: </strong>Eu, eu tenho pavor de polícias. Eu não consigo sequer olhar para um polícia. Qualquer um. Seja ele… Infelizmente já generalizei, olha, temos pena. Mas nunca tive… Não posso dizer que haja um polícia que eu tenha visto a ter uma atitude correta, principalmente connosco que somos aqui do bairro. Inclusive, até o meu próprio filho já não… Já tem pavor de polícias. Já assistiu a algumas situações que não foram as melhores e, neste caso, foi essa do ano novo. Ele ainda hoje se lembra disso, e ele tinha só… […] Tinha 6 anos, mas ele lembra-se de tudo.</p>
<p><strong>Sofia da Palma Rodrigues: </strong>Ele não fez perguntas?</p>
<p><strong>Elsa Monteiro: </strong>Fez e faz. “Porquê? Nós nem estávamos a fazer nada. Porque é que o meu pai levou porrada? E porque é que teve de ser o meu pai? E porque é que eles fizeram isso? E porque é que também te bateram a ti? E estávamos lá crianças e eles também não viram que eram crianças?”. Aquelas perguntas básicas — não é? — que uma criança faz. E eu, sinceramente, não tive como responder, nem soube. Até porque já tinha tido situações anteriores com polícias que também não foram as melhores e, se calhar, tudo o que eu tentasse justificar ia parecer um bocadinho estar ali a fabular quando ele já teve mais do que uma situação em que assistiu ao comportamento dos polícias e não foi o melhor. E depois estaria ali a dizer… Eu já acreditei, cheguei a uma fase em que deixei de acreditar. E ele, se calhar, nunca vai chegar a acreditar.</p>
<p><strong>Sofia da Palma Rodrigues: </strong>Acreditar no quê? Que a polícia o pode defender?</p>
<p><strong>Elsa Monteiro: </strong>Sim, defender.</p>
<p><strong>Pedro Lopes: </strong>O que eu digo sempre é para ele ter cuidado, porque a polícia não está ali para nos servir. Para ele ter cuidado. Se ele puder, que nem se aproxime de um agente, seja em que caso for, mesmo que estiver a precisar. Foi o que eu lhe disse. Não sei se estou a ser correto ou não, mas, para prevenir, mais vale fazer isso.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Numa entrevista que fiz a LBC em 2016, o então dirigente da Associação Moinho da Juventude que ouvimos há pouco, deu-me uma resposta que nunca mais me saiu da cabeça. Dizia assim: “Antigamente, nós pensávamos que a polícia batia aqui à malta, porque nós não conhecíamos os nossos direitos. Fomos estudar as leis. Quando falávamos das leis, aí é que nós levávamos porrada mesmo.” Talvez isto explique também porque Elsa Monteiro diz ter medo que o filho tenha “demasiado conhecimento”.</p>
<p><strong>Elsa Monteiro: </strong>Eu fico sem saber também como explicar. Porque eu também não quero passar a mensagem que “Sim, que a polícia é toda má e que não se deve confiar na polícia”. E também não quero passar a mensagem que “Todos os negros são muito bons, e que está sempre tudo bem, e que depois os outros é que fazem mal”. Não, ele tem de tirar as conclusões dele, mas eu também preciso agora de ganhar mais competências para… Porque, sinceramente, há perguntas que ele me faz que eu não consigo, não consigo, nem sei responder. […] Ele tem as bases todas e depois ele vai seguir o caminho que quiser seguir, mas com certeza vai ter mais conhecimento do que nós tivemos, do que os nossos pais nos passaram. E isso, quer dizer, deixa-me mais descansada e, ao mesmo tempo, também me deixa de pé atrás, não é? […] Porque com mais conhecimento ele também pode vir a fazer melhor para ele, para os da geração dele, mas também pode ser uma afronta no sentido que é o que eu digo: por exemplo, para a polícia eles não vêm com bons olhos uma pessoa que tenha, um negro que tenha muito conhecimento. Isso, para eles, é uma afronta. Foi como o facto de o Pedro, ali, tirar o cartão de cidadão e querer exigir saber o porquê de eles estarem ali, isso para eles foi uma afronta. “Nunca tu, preto, podes me questionar a mim, polícia, branco, porque é que eu estou aqui a fazer esta abordagem”, não é? Isso aí, para eles, ultrapassa todos os limites.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Nos últimos anos, entrevistámos 44 polícias. No próximo episódio, contam-nos como se polícia uma Zona Urbana Sensível.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>TEASER</strong></h2>
<p><strong>Luís Maria:</strong> O racismo é uma questão política, sabe porquê? Porque dá dinheiro.</p>
<p><strong>Vasco:</strong> E tu chegas lá e vês uma pessoa de etnia cigana a fugir e vês um gajo de fato a fugir. Tu, derivado à tua experiência toda de trabalho, vais correr atrás de quem?</p>
<p><strong>Leonel: </strong>A maior parte do pessoal vive numa bolha e não tem noção do que é que é lidar com esta gente que, infelizmente, que só respeita, muitas vezes, havendo a parte do medo ou da parte física de ter medo.</p>
<p><strong>Nuno: </strong>Dei-lhe logo um chapadão, quase em tom de educação, quase como um pai faz. E muitas vezes os polícias fazem isto.</p>
<p><strong>João:</strong> Quando estou confrontado com as situações, meu amigo, esquece, eu não tenho farda. […] Se ele é homem para me bater, vai ser homem para levar. […] Está bem, não posso. Mas depois eu é que levo no focinho e depois quem é que coiso? Não.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>CRÉDITOS</strong></h2>
<p><strong>G. C. Viegas: </strong>Acabaste de ouvir <em>Lugares de exceção</em>, o sexto episódio de <em>Fronteira do Medo</em>. Podes ir já para o próximo. Basta fazer uma contribuição mensal ao Fumaça ou à Divergente em <a href="http://fronteiradomedo.pt/contribuir">www.fronteiradomedo.pt/contribuir</a>. Se acreditas em jornalismo de investigação, feito com tempo, edição e verificação de factos, contribui. Ajuda-nos a continuar a ouvir a experiência de policiamento de quem vive em bairros guetizados.</p>
<p>Também ganhas acesso às diferentes histórias complementares a este podcast, disponíveis em <a href="http://www.fronteiradomedo.pt/">www.fronteiradomedo.pt</a>. Para além da transcrição e fontes, neste episódio, apresentamos-te os dez mandamentos que quem mora num bairro social deve seguir quando está perante um polícia, com ilustrações do Diogo “Gazella” Carvalho.</p>
<p>Este episódio foi escrito pelo Ricardo Esteves Ribeiro, a partir de investigação feita por ele, pela Sofia da Palma Rodrigues, e por mim, G. C. Viegas. Eu e a Sofia fizemos a edição, com o Pedro Miguel Santos. A verificação de factos foi de Margarida David Cardoso, a revisão de Luciana Maruta e a consultoria jurídica de Leonor Caldeira. O desenho e edição de som, como a composição e interpretação da banda sonora, couberam ao Bernardo Afonso. O Diogo Teixeira de Abreu tocou a bateria acústica. O José Mendes criou o design do site. Joana Teresa Batista fez materiais gráficos e pensou a comunicação com Beatriz Walviesse Dias, Lucas Grimault de Freitas, Maria Almeida e Ricardo Esteves Ribeiro. Ainda participaram na construção coletiva desta série: António Assunção, Diogo Cardoso, Luis Marquez, Rafaela Cortez, e Fred Rocha.</p>
<p>Ouviste áudios da SIC, TVI e RTP.</p>
<p>Tivemos doações da fundação Rosa Luxemburgo para montar esta série. Este ano, o Fumaça recebe ainda bolsas estruturais da Fred Foundation e Limelight Foundation. Deixámos os contratos em <a href="http://fumaca.pt/transparencia">www.fumaca.pt/transparencia</a>. A Civitates atribuiu financiamento estrutural à Divergente.</p>
<p>Até já.</p>
<p>O conteúdo <a href="https://fumaca.pt/lugares-de-excecao-fronteira-do-medo/">Lugares de exceção</a> aparece primeiro em <a href="https://fumaca.pt">Fumaça</a>.</p>
</div>
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		<title>Manual de Insegurança</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 11:38:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Manual de Insegurança, o quinto episódio de Fronteira do Medo, uma série em 14 capítulos sobre o policiamento em Portugal]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="moz-text-html" lang="x-unicode">
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" src="https://fumaca.pt/wp-content/uploads/2026/07/BG-300x169.jpg" alt="Vista aérea de Lisboa, com filtro azul (design da série Fronteira do Medo)" width="300" height="169" /></div>
<p><em>Esta é uma transcrição de Fronteira do Medo, uma investigação sobre o policiamento de bairros guetizados, as pessoas que ali habitam e os polícias que lá trabalham. Feito em parceria com a revista digital <a href="https://divergente.pt/">Divergente</a>. <strong>Ouve este episódio e sabe mais no <a href="https://fronteiradomedo.pt/">website oficial da série</a>.</strong></em></p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>TRANSCRIÇÃO</strong></h2>
<p><strong>G. C. Viegas: </strong>Usa auscultadores para ouvir esta história. Nos créditos do episódio, leio-te um apontamento de transparência.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>I</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> Há uns anos, numa daquelas decisões de impulso, comprei no <em>eBay</em> todas — ou quase todas — as <a href="https://archive.org/details/pub_i-f-stones-bi-weekly"><em>I.F. Stone’s Weekly</em></a><em>.</em> Eram newsletters que o jornalista I.F. Stone enviava periodicamente aos subscritores por carta (estávamos nos anos 1950) com trabalhos de jornalismo de investigação e crónicas sobre a política dos Estados Unidos da América.</p>
<p>I.F. Stone ficou conhecido nos Estados Unidos como um dos mais influentes correspondentes políticos dissidentes da sua geração. Foi vigiado pelo FBI durante décadas e, a meio da carreira, foi afastado (e afastou-se) de órgãos de comunicação social tradicionais. Foi aí, aliás, que decidiu criar a <em>Weekly</em>. Ele dizia algo que me ficou na memória desde a primeira vez que o li: “Uma boa maneira de ler um documento [oficial] é começando pelo final.” Penso que o que queria ele dizer com isso é que seria no fim dos documentos que estariam as informações que os governos ou as instituições públicas quereriam esconder. Nunca mais esqueci a frase, mas dei-lhe uma outra interpretação: talvez não seja necessário ler documentos de trás para a frente, começando pela contracapa, mas antes do início ao fim — sem saltar uma página que seja. Nunca se sabe que palavras lá estarão escritas se nunca as lermos.</p>
<p>Eu, pelo menos, tinha isso em mente quando subi ao segundo andar do Tribunal da Relação de Lisboa com a Sofia da Palma Rodrigues, da <em>Divergente</em>, para consultar o caso de Pedro Lopes e do agente Paulo Gonçalves.</p>
<p>O Tribunal da Relação de Lisboa é um edifício palaciano. Imaginem um tribunal como aqueles que aparecem nas séries de casos judiciais: salas de julgamento mobiladas com madeira escura e castiçais senhoriais; corredores atapetados com veludo vermelho, para não destoar das imponentes escadas de mármore e, lado a lado, dezenas de salas de trabalho onde funcionários públicos garantem que a máquina continua a rolar. Foi numa destas salas que passámos — eu e a Sofia — três dias a consultar este processo. Sentados a um canto, proibidos de fotografar qualquer página, batemos tecla horas e horas seguidas, transcrevendo tudo por onde passávamos a vista. Estávamos numa bolha, fechados dentro de um processo sobre uma noite que tinha já três anos. E, de vez em quando, a realidade interrompia-nos para nos levar ainda mais para o passado.</p>
<p>Ao segundo dia, almoçámos com o superior hierárquico da divisão: “Temos muitos casos com crianças [aqui no tribunal]”, diz-nos. “Os negros com as crianças é que são piores. Caboverdianos e guineenses.” “Porquê?”, pergunto. “Sei lá, acho que é uma coisa cultural, das tribos.” No dia seguinte, já de volta à nossa redoma, a mesma pessoa chama a Sofia da Palma Rodrigues. Mostra-lhe um email com fotografias de mulheres da Índia, do Afeganistão, da Tailândia, cada uma com legenda própria. Cada uma delas com um antes e um depois: antes, vestidas com trajes tradicionais coloridos; depois, totalmente cobertas por uma burca. “É o islão que faz isso tudo. Ainda vos vou ver assim a todas.”, diz-lhe, referindo-se às mulheres que estavam na sala.</p>
<p>Mas vamos ao que interessa: ao abrir o dossiê com centenas de páginas, começámos logo pelo primeiro pedaço de papel escrito sobre o que tinha acontecido na noite de passagem de ano 2015 para 2016, na Zona J, em Chelas. Nunca se sabe que palavras lá estarão escritas se nunca as lermos.</p>
<p><strong>Sofia da Palma Rodrigues:</strong> Auto de notícia por detenção. Isto é importante.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Um auto de notícia por detenção é a versão da polícia sobre os acontecimentos que levaram alguém a ser detido. Este foi o primeiro documento em que reparámos realmente. Não foi o primeiro que vimos, nem o primeiro para o qual olhámos, mas foi o primeiro em que lemos todas as palavras, todos os números, todas as datas; em que notámos todos os erros ortográficos; em que analisámos todas as assinaturas. Conseguimos reproduzi-lo quase de cor.</p>
<p><strong>Sofia da Palma Rodrigues:</strong> “País: Portugal. Distrito: Lisboa. Freguesia: Marvila. Morada: Praça Doutor Fernando Amado, 1950-089, Lisboa. Zona: Bairro do Condado.” Que agora se chama assim, mas que era, que é, a Zona J.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Durante meses, de cada vez que o relíamos, reparávamos em mais um pormenor. Uma hora que nos deixava com dúvidas, uma explicação que não nos fazia sentido, uma assinatura deixada para uma página em branco. A maior parte das vezes eram teimas, na verdade. Estávamos a querer encontrar incoerências onde elas não existiam, grandes histórias que a realidade não sustentava. Essas são as mais fáceis de resolver. Depois há outras: mais estruturantes, sobre palavras que são armas, termos que se cravam sem sabermos bem porquê. E depois se reproduzem e reproduzem e reproduzem, sem termos real noção dos seus impactos.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> “Em virtude de se estar a celebrar a passagem de ano, e ser habitual na Zona J, Chelas, disparos de armas de fogo que também estavam a ser audíveis naquele momento, e por se tratar de um local bem conhecido/referenciado por esta polícia no que respeita ao tráfico de armas, tráfico de produto estupefaciente, compra e vende de artigos de proveniência ilícita, bem como ainda a frequência de indivíduos que têm por hábito o arremesso de objetos e de agredir e ameaçar os agentes da autoridade que naquele local desempenham as suas funções diárias de policiamento de visibilidade e prevenção, foram solicitados vários reforços e meios policiais onde se inclui esta equipa de intervenção rápida.”</p>
<p><strong>Sam The Kid:</strong> A sério?</p>
<p><strong>G. C. Viegas:</strong> Sim.</p>
<p><strong>Sam the Kid:</strong> Eles aí estão a referir a Zona J como um todo?</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro:</strong> “Zona J, Chelas”, sim.</p>
<p><strong>G. C. Viegas:</strong> “Zona J, Chelas”, um…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É o que está escrito no auto de notícia de detenção.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Este é Sam The Kid, músico e “filho do bairro de Chelas” que ouvimos no episódio dois. É G. C. Viegas que faz a entrevista comigo.</p>
<p><strong>Sam The Kid:</strong> Estás a ver? Isso é super, super feio e super preconceituoso, que é… Imaginem um bairro inteiro, onde pode haver realmente pessoas criminosas, santos, padres, epá, pessoas que já foram criminosas e já não são, e todos levam por tabela? Pá, então, ya, isso é um bocado: “estejam onde vocês estiverem, é uma zona de risco, porque vocês é que são um problema”.</p>
<p><strong>G. C. Viegas:</strong> Chelas é um bairro problemático?<br />
<strong>Sam The Kid:</strong> Não, nunca diria isso. Nunca diria isso. É um bairro como qualquer…<br />
<strong>G. C. Viegas:</strong> Porquê?<br />
<strong>Sam The Kid:</strong> Epá, porque não vejo problema nenhum. O que é que é um bairro problemático? É um bairro que tu não podes lá passar uma certa hora, ou um certo beco, que vais ser assaltado? Isso não é a realidade. E muito menos atualmente. Estás a ver? Muito menos atualmente. Muito, mas mesmo. Epá, hoje em dia, então, não faz sentido nenhum.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Carlos Djassi, músico, conhecido por MC BamBam, que também ouvimos no episódio dois.</p>
<p><strong>Carlos Djassi</strong>: Porque, supostamente, Zona J é um bairro social muito problemático mas, olha, como vêem, estamos a passear, estamos aqui, não vejo nada de problemas. O dia-a-dia é assim.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>E Pedro Lopes, que temos acompanhado desde o primeiro episódio desta história.</p>
<p><strong>Pedro Lopes:</strong> Até hoje, não sei o que é um bairro problemático. Não sei se é um bairro onde falta luz, onde falta água. Não sei qual é o significado de bairro “problemático”. Não sei. “Problemático.” Problemas há em todos os lados. Aqui o que falta são oportunidades. Têm de dar oportunidades às pessoas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Neste episódio construímos uma historiografia de três décadas de discurso político e mediático. Vamos fazer arqueologia política. Falamos da origem da expressão “bairros problemáticos” e de toda a linguagem que a envolve. De onde vem este rótulo e de como a sociedade portuguesa dele se apropriou. Esta é <em>Fronteira do Medo</em>, uma investigação sobre o policiamento de bairros guetizados, as pessoas que ali habitam e os polícias que lá trabalham. Episódio 5: <em>Manual de insegurança</em>. Seja toda a gente bem-vinda ao Fumaça, em parceria com a Divergente. Eu sou o Ricardo Esteves Ribeiro.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>II</strong></h2>
<p><strong>Radialista:</strong> Oito horas. RDP Antena 1. Programa dois.<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/noticiario-da-antena-1-194/"><strong>Pedro Cid</strong></a>: Jornal da manhã. […] Quase raiava o sol quando os deputados aprovaram, na generalidade, em São Bento, a Lei de Segurança Interna, com alguns votos contra de socialistas e de um “sim, mas” de um grupo significativo de sociais-democratas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>1984. Vamos começar aqui, há coisa de 40 anos. O parlamento <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=30285">começava</a> o seu caminho até à primeira <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=27760">Lei de Segurança Interna</a> do país. Sensivelmente um ano antes, a 25 de abril de 1983, o Partido Socialista tinha ficado em primeiro lugar nas eleições legislativas. Em junho, Mário Soares tomava posse como primeiro-ministro, no único <a href="https://www.historico.portugal.gov.pt/pt/o-governo/arquivo-historico/governos-constitucionais/gc09/composicao.aspx">governo de coligação</a> entre PS e PSD até hoje. Estavam na reta final as negociações para a entrada <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/PT/TXT/?uri=OJ:L:1985:302:TOC">de Portugal na CEE</a>, a Comunidade Económica Europeia, que, mais tarde, daria lugar à atual União Europeia.No ano seguinte, era a entrada na CEE que o Governo dizia constituir: “Uma das razões irrecusáveis do não adiamento […] da aprovação” da Lei da Segurança Interna e Proteção Civil. Em particular, apontava o preâmbulo, era preocupante: “o princípio da livre circulação de pessoas no espaço comunitário e o facto de o crime organizado, em especial o terrorismo, não respeitar fronteiras”.</p>
<p>Em 1982, o papa João Paulo II tinha sido vítima de um <a href="https://www.publico.pt/2008/10/15/sociedade/noticia/joao-paulo-ii-foi-ferido-em-fatima-em-1982-1346206">ataque</a> em Fátima, na primeira vez que visitara o país. Em 1983, um <a href="https://www.dn.pt/edicao-do-dia/28-jul-2018/atentado-terrorista-em-lisboa-9648493.html">atentado na embaixada da Turquia</a>, em Lisboa, tinha feito sete mortos. E, no mesmo ano, em Albufeira, <a href="https://www.publico.pt/2019/04/10/politica/noticia/sartawi-atentado-terrorista-hoje-envergonha-portugal-1868727">um representante da Organização para a Libertação da Palestina</a> tinha sido assassinado a tiro. O governo concluía assim ser irrecusável (e estou a citar a proposta de lei de 1984) “dotar o Estado de medidas de autodefesa e de detenção do processo da sua própria destruição”. Ao apresentar a proposta no parlamento, o então ministro da Administração Interna, Eduardo Pereira, do Partido Socialista, <a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/03/01/137/1984-07-11?sft=true&amp;org=PLC&amp;plcdf=true#p5927">perguntava</a> retoricamente: “Quantas vidas teriam sido salvas [de ataques terroristas], quantos sofrimentos teriam sido poupados, quantos danos teriam sido evitados, se tivesse sido possível atuar mais depressa, especialmente nos domínios da pesquisa, centralização e tratamento da informação?”</p>
<p>Esta lei, dizia o ministro, serviria para responder a estas questões. E, enquanto discursava, era <a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/03/01/137/1984-07-11?sft=true&amp;org=PLC&amp;plcdf=true#p5927">acusado</a> por deputados e deputadas do PCP de defender uma proposta “sinistra”, “inconstitucional”, “pidesca”, “fascista”, “abjeta”, que “nem o Salazar tinha [levado] tão longe”. O governo – que, relembremos, era do PS e PSD – não era o único a acreditar que havia males por resolver no que tocava à segurança. Pela mesma altura, o CDS-PP apresentava um projeto de lei para a “<a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=29820">segurança interna e proteção civil</a>” e a ASDI (a <a href="https://www.cne.pt/partido/accao-social-democrata-independente">Ação Social Democrática Independente</a>, formada por ex-deputados do PSD), apresentava outro, para a “<a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=29831">prevenção do terrorismo</a>”. Todas elas propunham a expansão do poder das forças de segurança em casos de suspeita de terrorismo. Seria mais fácil identificar pessoas na rua, fazer buscas domiciliárias, deter suspeitos, intercetar escutas telefónicas e correspondência.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/noticiario-da-antena-1-194/"><strong>Pedro Cid</strong></a>: As leis de segurança interna que estavam em debate no parlamento — a proposta governamental e os projetos da ASDI e do CDS — foram aprovadas na generalidade. Há menos de duas horas, no termo de uma das mais longas e também dos mais emocionais e – porque não dizê-lo – controversos debates parlamentares do atual regime constitucional português. Nesta última sessão, os deputados fizeram um esforço enorme e uma maratona que, tendo começado ontem às dez da manhã, só viria ter-se vindo a concluir depois das seis desta madrugada, já raiava o sol.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O debate na generalidade sobre as diferentes propostas legislativas durou <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=29820">sete dias</a> e culminou na madrugada de 27 de julho de 1984. Depois de uma reunião plenária que se estendeu por quase 24 horas, foram aprovadas as três iniciativas, com uma geometria variável de apoios de PS, PSD, CDS-PP e ASDI. Não conseguimos dizer o sentido de voto para cada proposta, porque a Assembleia da República só contou o número total de votos, em vez de dizer como votou cada partido, como habitual. Mas, contra as três propostas, estiveram sempre PCP, UEDS e MDP/CDE.</p>
<p>Vários deputados do PS e PSD abandonaram a sala; outros decidiram votar contra a linha do seu partido. Um dos que votou contra a proposta do governo foi Edmundo Pedro, <a href="https://www.dn.pt/portugal/edmundo-pedro-morreu-tive-uma-vida-fantastica-9079455.html">resistente antifascista</a> várias vezes preso durante a ditadura, uma década desterrado no campo de concentração do Tarrafal, antigo dirigente do PCP e, por esta altura, deputado pelo Partido Socialista. Dizia antes da votação: “Alguns clamam que somos assaltados, sem razão para tal, por pretensos fantasmas do passado […]. O que receamos é que esses alegados fantasmas, reintroduzidos na sociedade portuguesa pela porta do cavalo, assumam, no futuro, o contorno de perigosas realidades. […] É que, senhores deputados, as pessoas passam e as leis ficam. E as marcas do passado continuam, infelizmente, a estar bem vivas no presente.”</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>César Oliveira, da UEDS — a <a href="https://www.cne.pt/partido/uniao-de-esquerda-socialista-democratica">União de Esquerda Socialista Democrática</a> —, citava um poema de Manuel Alegre para justificar o seu voto contra.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/noticiario-da-antena-1-194/"><strong>César Oliveira</strong></a>: “Há sempre alguém que resiste, há sempre alguém que diz não.” Aconteça o que acontecer, seja qual for o texto final da Lei de Segurança Interna, a verdade é que, apesar da votação favorável que irá receber a proposta do Governo, aqueles que acabarão por vencer serão os que souberam resistir, serão os que souberem dizer não.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Manuel Alegre, já agora, era na altura deputado do PS e também votou contra a proposta do governo.</p>
<p>As propostas de Lei de Segurança Interna nunca saíram da discussão na especialidade mas, a meio deste processo, eram abandonadas. E, em <a href="https://www.dn.pt/portugal/perfil/bloco-central-junta-ps-e-psd-5550782.html">junho</a> de 1985, o governo caía e eram convocadas eleições para outubro. Começava aqui um período de dez anos de Cavaco Silva como primeiro-ministro. Primeiro, com um <a href="https://www.dn.pt/portugal/confissoes-cavaco-teria-aceite-governo-psdprd-em-1985-4871279.html">governo minoritário</a> viabilizado pelo CDS e pelo <a href="http://www1.ci.uc.pt/cd25a/wikka.php?wakka=pr">Partido Renovador Democrático</a> (ficava o Partido Socialista fora do governo); depois, com duas maiorias absolutas. E, nisto, em janeiro de 1986, Portugal entra <a href="https://ensina.rtp.pt/artigo/processo-entrada-de-portugal-na-cee/">oficialmente</a> para a CEE.</p>
<p>Uma nova <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=27760">proposta</a> de Lei da Segurança Interna era anunciada pelo governo e a discussão – bem menos longa do que a anterior – iniciava-se em julho de 1986. As críticas sobre a inconstitucionalidade repetiam-se, vindas de várias bancadas. Menos duras do que dois anos antes, é certo, até porque se diminuíram as condições em que era permitida a devassa da vida privada — caíam, por exemplo, menções a buscas domiciliárias e interceção de correspondência.</p>
<p>A pressa mantinha-se. Aquando da discussão na generalidade, Durão Barroso, então <a href="https://www.historico.portugal.gov.pt/pt/o-governo/arquivo-historico/governos-constitucionais/gc10/composicao.aspx?date=1986-07-29">secretário de Estado Adjunto do Ministro da Administração Interna</a> (mais tarde primeiro-ministro e depois presidente da Comissão Europeia), explicava que havia duas razões para a sua urgência. Em primeiro lugar, o facto de ser uma lei que tinha já, em 1984, sido apoiada pelo parlamento, “ainda que com redação substancialmente diferente”. Em segundo lugar, porque esta daria um sinal às forças políciais (citando – já que não há gravações em áudio do parlamento para esta época): “Esses homens também precisam de um sinal do poder político que lhes diga ‘São vocês que estão no bom caminho, não é o terrorismo que olhamos com complacência; não são os terroristas que são os heróis, mas sim vocês, que defendem a legalidade democrática’.”</p>
<p>A proposta <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=27760">virava lei em 1987</a>, com os votos a favor do PSD, PS, CDS e todos menos um deputado do PRD. Talvez não seja óbvio porque, para explicarmos de onde vem o termo “bairros problemáticos”, tenhamos de regressar aos anos 1980, mas quando se começa a ser sugado pelo arquivo mediático e legislativo da política portuguesa, à procura dessa mesma resposta, todos os caminhos parecem levar a este momento. A entrada de Portugal na CEE não veio apenas com <a href="https://www.pordata.pt/portugal/transferencias+publicas+com+a+uniao+europeia-2363">fundos comunitários de milhões</a> e milhões de euros. Trouxe também uma preocupação pelo combate à criminalidade. Mesmo quando Luís Marques Mendes, porta-voz do Conselho de Ministros em 1990, <a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/decisoes-do-conselho-de-ministros-12/">retratava</a> assim os problemas de segurança do país.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/decisoes-do-conselho-de-ministros-12/"><strong>Luís Marques Mendes</strong></a>: Apesar de Portugal ser, felizmente, um dos países, dos da Europa, com um menor índice de criminalidade, nem por isso deveremos perder atenção a tudo quanto tem a ver com a garantia da segurança das pessoas e dos respetivos bens.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>III</strong></h2>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/inseguranca-nas-escolas/"><strong>Patrícia Gallo</strong></a>: Assaltos, perseguições e tentativas de violação: é este o ambiente que, há quase 15 dias, se vive na Escola Secundária da Damaia. Os alunos têm medo e, por isso, querem ver a sua segurança, definitivamente, reforçada.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/falta-de-seguranca-nas-escolas/"><strong>Augusto Madureira</strong></a>: A mostrarem que a falta de segurança nas escolas portuguesas cresce de dia para dia. […] Mas, do gabinete de Diamantino Durão, dizem-nos também que há muito alarme em tudo isto. Alarmistas ou não, o que é certo é que todos os dias se ouvem falar de assaltos, perseguições e tentativas de violação à porta das escolas portuguesas.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Em 1991, o gabinete do <a href="https://www.historico.portugal.gov.pt/pt/o-governo/arquivo-historico/governos-constitucionais/gc12/composicao.aspx?date=1992-03-19">ministro da Educação</a>, Diamantino Durão, falava num clima alarmista. No ano seguinte, Manuel Dias Loureiro, que tutelava a Administração Interna por esta altura, <a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/06/02/003/1992-10-19/39">explicava</a> que a “prevenção do crime” se fazia (e estou a citar), “desde logo, nos bancos das escolas”. E aí nasceu o <a href="https://www.psp.pt/Pages/atividades/programa-escola-segura.aspx">programa Escola Segura</a>, que trazia polícias para junto da comunidade escolar para resolver conflitos com menores (e sobre o qual vamos falar mais à frente nesta série).</p>
<p>Só que vários investigadores foram pondo em causa a abordagem policial nas escolas. O sociólogo João Sebastião, que viria a ser coordenador do <a href="https://ciencia.iscte-iul.pt/projects/observatorio-de-seguranca-escolar/430">Observatório de Segurança Escolar do Ministério da Educação</a>, em 2009, questionava a base factual para que, desde a década de 1990, tivessem sido necessárias políticas como esta. Escreveu num <a href="https://repositorio.iscte-iul.pt/bitstream/10071/5390/1/n71a02.pdf">artigo</a> de 2013: “Não poderíamos falar de violência na escola como se esta constituísse um fenómeno difundido uniformemente por todo o sistema educativo […]. Foi possível compreender que: em média cerca de 90% das escolas não relatava qualquer incidente de violência; apenas 0,2% das escolas tinham mais de 50 ocorrências anuais.”</p>
<p>Ou seja, o que o observatório do Ministério da Educação via duas décadas depois da implementação do programa Escola Segura é que eventos de violência episódica e localizada num número pequeno de escolas acabavam a justificar o policiamento do espaço escolar. Mas Manuel Dias Loureiro não se ficou por aí. Em 1992, num debate parlamentar sobre <a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/06/02/003/1992-10-19/35">política de segurança interna</a>, promovido por um pacote de medidas apresentadas pelo Ministério da Administração Interna, o ministro tomou a iniciativa de debater as suas ideias com os representantes da nação. Disse: “Parecerá a todos inequívoco que os tempos que correm são tempos de desafio, de grande desafio, à segurança. Quer os tempos que correm quer, porventura, sobretudo, os tempos que se avizinham.”</p>
<p>O “desafio à segurança” ser “inequívoco” talvez não fosse o adjetivo que mais respaldo tivesse na realidade. Sim, é verdade que os crimes registados pelas polícias tinham aumentado nos três anos anteriores, mas não só estes dados não destoavam dos de toda a década de 1980, como também não eram significativamente diferentes dos da Comunidade Europeia. O tal aumento da criminalidade registada tinha sido de menos de um ponto percentual nos sete anos anteriores, entre 1985 e 1993 — 0,7%, para ser exato. O ministro Manuel Dias Loureiro elencava alguns desafios à segurança do país: “Poderíamos falar da instabilidade que neste momento se passa no centro e no leste da Europa com vagas de emigrantes que maciçamente acorrem aos países da Europa comunitária; podíamos falar das vagas de emigração a partir do norte de África; podíamos falar da liberdade de circulação.”</p>
<p>Para responder a tudo isso era preciso, dizia ele, não só reforçar as forças de segurança, como também promover “condições de vida digna às comunidades imigrantes, pois sempre que há fenómenos de exclusão social, de marginalidade social, há fenómenos de criminalidade.” E, neste ponto, o PSD não estava sozinho; também a oposição alertava para a interligação entre a pobreza e a criminalidade. António Guterres, <a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/visita-de-antonio-guterres-a-bairro-de-lata/">secretário-geral do Partido Socialista</a> de então, hoje secretário-geral das Nações Unidas (a ONU):</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/visita-de-antonio-guterres-a-bairro-de-lata/"><strong>António Guterres</strong></a><strong>: </strong>Há em Portugal, hoje, um triplo problema: o desemprego, a pobreza e a criminalidade. E são três realidades ligadas entre si, e é preciso combatê-las todas ao mesmo tempo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Em 1993, o governo de Cavaco Silva lançava o Programa Especial de Realojamento (ou PER), com o objetivo de erradicar as barracas do país, “uma chaga ainda aberta no nosso tecido social”, como se lia no <a href="https://dre.pt/dre/detalhe/decreto-lei/163-1993-274242">preâmbulo do decreto-lei</a>.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/governo-quer-por-termo-as-barracas/"><strong>Aníbal Cavaco Silva</strong></a><strong>:</strong> Nunca tão grandes incentivos foram preparados para os municípios enfrentarem, com a colaboração do governo, o problema das barracas. […] Programas como este não se resolvem com discursos nem com palavras fáceis.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Os censos de 1991 <a href="https://www.ine.pt/ngt_server/attachfileu.jsp?look_parentBoui=483407570&amp;att_display=n&amp;att_download=y">registavam</a> cerca de 16 mil barracas no país, <a href="https://www.ine.pt/ngt_server/attachfileu.jsp?look_parentBoui=483408029&amp;att_display=n&amp;att_download=y">67% na área metropolitana de Lisboa</a> e <a href="https://www.ine.pt/ngt_server/attachfileu.jsp?look_parentBoui=483407725&amp;att_display=n&amp;att_download=y">7% na área metropolitana do Porto</a>. O PER <a href="https://dre.pt/dre/detalhe/decreto-lei/163-1993-274242">tinha como objetivo</a> acabar com as barracas destas duas áreas, realojar as famílias em habitações dignas e ainda combater: “os problemas de criminalidade, prostituição e toxicodependência, entre outros, a que a exclusão social motivada pela falta de condições habitacionais condignas as deixou votadas”.</p>
<p>O PER terminou em 2018. Não foi cumprido na totalidade. Ficaram por criar cerca de 30% das casas previstas. Mas, no processo, o PER contribuiu para a consolidação de um discurso legal e político que junta “bairros periféricos”, “imigração” e “criminalidade” no imaginário da população portuguesa. O ministro da Administração Interna, Manuel Dias Loureiro, em 1995.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/06/04/083/1995-06-05/2639?q=insucesso%2Bescolar&amp;pPeriodo=r3&amp;pPublicacao=dar&amp;pSerie=01&amp;pLegis=06"><strong>Manuel Dias Loureiro</strong></a><strong>:</strong> Primeira questão: a questão do suburbano. O suburbano é o local, por excelência, do desemprego, da droga e do insucesso escolar. E, portanto, a primeira questão, se se quer falar de uma política séria e consistente de segurança, temos de falar, em primeiro lugar, do suburbano. E, sobretudo, de travar a explosão do suburbano. Travar a expansão. O que eu vim aqui fazer, quando apresentei, por exemplo, a esta câmara, as leis do asilo e da imigração, foi falar da necessidade que há em Portugal de travar o aumento do suburbano, das zonas suburbanas, que são as zonas da grande preocupação. […] Em segundo lugar, controlar a expansão, mas isso não basta. A grande política é a política que promova a integração social dessa gente que está no suburbano. Integração social que signifique acesso à habitação, acesso ao emprego, acesso à saúde, acesso à proteção social de um modo geral, acesso à educação. São estes vetores que podem fazer com que o tecido suburbano seja diferente daquele que é hoje, promovendo, portanto, a integração de enormes massas de pessoas que vivem, claramente, à margem, vivem marginalizadas da sociedade e a quem restam depois os caminhos que é fácil de adivinhar. O que nós dissemos nesta matéria foi que a integração social era a nossa política, mas isso pressupunha o controlo dos fluxos. […] Porque, senhoras e senhores deputados, é muito fácil ver que tem de ser assim. Eu dou-lhes um exemplo muito concreto: a freguesia do Alto do Pina. É uma freguesia urbana, nem é sequer suburbana. No Alto do Pina, há oito mil pessoas que vivem em barracas. São quatro mil nacionais e quatro mil estrangeiros. Vamos imaginar que, através do programa de erradicação de barracas, nós conseguimos trazer, num ano, das barracas para casas de habitação condignas mil pessoas. Resolvemos mil problemas. Mas se, nesse mesmo ano, a pressão sobre o Alto do Pina for de mais duas mil pessoas que chegam, então nós não resolvemos mil problemas, criámos mais mil problemas. É muito fácil ver, portanto, que uma política que visa integração social significa, necessariamente, controlo de fluxos. Sem isso não haverá, obviamente, integração social.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>A “explosão do suburbano” foi o mote do <a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/06/04/083/1995-06-05">discurso</a> de abertura de Manuel Dias Loureiro, que durou mais de 40 minutos. O debate focava-se na segurança interna do país, depois da publicação do <a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/s2c/06/04/025S1/1995-06-08">Relatório Anual em Matéria de Segurança Interna de 1994</a>, onde se lia sobre os crimes praticados em grupo (roubos a pessoas e a estabelecimentos, agressões e vandalismo). “Lisboa viu este tipo de delinquência agravar-se consideravelmente, em especial no que toca aos cidadãos de origem africana. […] Esta evolução é preocupante na medida em que a criminalidade praticada por grupos de cidadãos de origem africana, motivada muitas vezes por fatores de inadaptação cultural e social, detém uma certa especificidade, sendo de difícil contenção.”</p>
<p>Perguntámos a Manuel Dias Loureiro se mantém o que aqui defendia. O antigo ministro diz que, desde que deixou o governo, que não fala desses tempos. Respondeu por escrito: “Defendi as minhas políticas, respeitei as dos que pensam de modo diferente.” E encaminhou-nos para um livro de discursos seus. Num, podemos ler Dias Loureiro a falar às forças de segurança. Sublinha a responsabilidade das polícias em apaziguar os medos da população, em garantir que vivem em “exercício pleno da liberdade” e não “prisioneira das ameaças da criminalidade”. Em 1998, o investigador no, à época, Instituto Nacional de Polícia e Ciências Criminais Eduardo Viegas Ferreira publicou o livro <em>Crime e Insegurança em Portugal. Padrões e tendências, 1985-1996</em>, onde criticava o discurso mediático e político sobre o crime em Portugal nestes anos. Lê-se: “A ausência, ou o pouco interesse pela pesquisa, de elementos que permitam conhecer, de forma mais rigorosa e objetiva, um fenómeno social tão complexo como é o crime tem-se traduzido, por vezes e infelizmente, no recurso a representações mais ou menos ‘alarmistas’ e ‘desajustadas’ da realidade, que permitem demonstrar a importância e a necessidade de serem tomadas ‘medidas urgentes e duras’ contra o crime.”</p>
<p>Parece-me que os anos seguintes vieram mostrar que Eduardo Viegas Ferreira tinha razão: as representações sobre a evolução do crime dos anos 1990 — “alarmistas” e “desajustadas” ou não — resultaram na implementação de políticas públicas de segurança interna significativas, com impacto até hoje. Mais policiamento, mais controlo da tal “explosão do suburbano”, mais limitações aos chamados “fluxos migratórios”.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/homicidio-em-esquadra-da-psp/"><strong>Ana Fonseca</strong></a><strong>:</strong> Na calada da noite, a PSP de Matosinhos faz avançar uma rusga sobre um acampamento cigano junto ao Hospital Magalhães Lemos. […] Romão acaba por ser detido quando, no bolso, lhe são encontradas 55 embalagens de heroína. Com Romão Monteiro seguem para a esquadra de Matosinhos vários indivíduos de etnia cigana. O ambiente acalma. A polícia procede aos habituais interrogatórios quando, de repente, se houve um tiro.<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/detencao-de-agentes-da-psp/"><strong>Teresa Marques</strong></a><strong>:</strong> Oito polícias, todos elementos de uma secção de intervenção da PSP do Porto, estão entre os principais suspeitos da morte de um toxicodependente seropositivo no Bairro do Cerco.<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/morte-de-um-comerciante-no-porto/"><strong>Luís Miguel Loureiro</strong></a>: A polícia foi alertada para uma rixa entre famílias de etnia cigana no Bairro de Aldoar. Um dos presos foi Álvaro Rosa. Os inspetores consideram que a morte de Álvaro Rosa terá sido muito provavelmente devida a violência policial.<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/situacao-dos-ciganos-de-aldoar/"><strong>Teresa Marques</strong></a>: Sentem-se cada vez mais perseguidos e injustiçados. A conclusão é retirada de uma onda de solidariedade que sentiram existir para com os polícias.<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/situacao-dos-ciganos-de-aldoar/"><strong>Álvaro Fonseca Cardoso</strong></a><strong>:</strong> Nós temos que fazer ver perante Portugal todo que, de facto, os inocentes somos nós.<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/revista-do-ano-1995/"><strong>Rosário Salgueiro</strong></a><strong>: </strong>No ano internacional da tolerância, nunca se viu tanta intolerância. Um jovem português de raça negra foi assassinado no Bairro Alto. Outros foram espancados por um grupo de cabeças rapadas. Alguns <em>skinheads</em> foram detidos.<br />
<strong>Homem:</strong> “Negro geme porque apanha / Apanha para não gemer / Gemido de negro é cantiga / Gemido de negro é poema.”<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/racismo-e-xenofobia-parte-i/"><strong>Maria Elisa Domingues</strong></a><strong>: </strong>A ideia até agora generalizada de que Portugal não é um país racista tem vacilado diante da existência de conflitos sociais que envolvem, com frequência, diversas minorias étnicas. O desemprego, a falta de condições mínimas de habitação, a insegurança, são o rastilho para um clima de violência que a comunicação social, naturalmente, serve ao domicílio. É difícil continuar a falar de um país de “brandos costumes” diante de espetáculo de uma violência que, muitas vezes, é alimentada por um racismo que, até agora, orgulhosamente, recusávamos admitir.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>E à medida que a realidade mostrava quão perigoso era o país para estes jovens nesta altura, os discursos que ligavam a cor da pele à criminalidade estavam bem presentes. Josefá Barbosa, presidente da Associação de Cabo Verde em Portugal, no programa <a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/racismo-em-portugal-parte-i/"><em>Marginalidades</em></a>, conduzido pelo <a href="https://www.portaldaliteratura.com/autores.php?autor=542">antigo inspetor da Polícia Judiciária</a> Francisco Moita Flores, em 1995.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/racismo-em-portugal-parte-i/"><strong>Josefá Barbosa</strong></a>: A ideia que se tem é que a imigração é que tem culpa de todos esses males da sociedade.<br />
<strong>Francisco Moita Flores:</strong> O que é certo, senhor doutor, é que muitos destes imigrantes ou, pelo menos, os filhos destes imigrantes que chegam a Portugal têm provocado, também, situações que não são nada consentâneas com aquilo que nós pensamos que é a prática num país estrangeiro. Estou a pensar dos bandos de negros que, várias vezes, são acusados de praticarem, de contribuírem não só para o aumento da violência como para o aumento da criminalidade […]. Isto é um problema de racismo ou um problema de exclusão social?<br />
<strong>Josefá Barbosa:</strong> Não existe, de facto, bandos de negros em Portugal. Há uma ideia errada que é: existe bandos de negros. Existe, sim, alguns grupos perturbadores da opinião pública devido à exclusão social, tendo em conta que a miséria afeta mais, portanto, os jovens, o analfabetismo, o desemprego, e, portanto, há pequenas perturbações. Mas eu posso dar um dado estatístico: que 99% dos crimes praticados em Portugal são os brancos que praticam esses crimes. Mais de 99%. Só 1%, menos de 1% é que é praticado pelos negros.<br />
<strong>Francisco Moita Flores:</strong> E no que respeita…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É impossível saber se estes dados são verdadeiros. Nunca se fez um levantamento nacional de dados étnicorraciais em Portugal. O que significa que não só nunca se soube quantas pessoas não brancas vivem ou viveram no país, como não se faz ideia ao certo quantas delas cometem ou cometeram crimes. Mas a verdade é que, mesmo sem dados exatos, era claro, desde a década de 1980, que a ligação entre as palavras “crime”, “imigração”, “etnias” e “raças” fazia parte do imaginário da população. E os programas de televisão reforçavam essa mensagem. Aqui, apenas um dos muitos que vimos — novamente Francisco Moita Flores (que, mais tarde, seria eleito <a href="https://www.publico.pt/2021/01/14/sociedade/noticia/moita-flores-acusado-corrupcao-caso-parque-subterraneo-1946327">presidente da Câmara Municipal de Santarém</a>), com resposta do teólogo Frei Bento Domingues.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/racismo-em-portugal-parte-ii/"><strong>Francisco Moita Flores</strong></a><strong>:</strong> Nestes últimos cinco anos, por exemplo, tem crescido o tráfico de estupefacientes feito por ciganos, sobretudo por comunidades que foram fixadas de acordo com os interesses das populações maioritárias.<br />
<strong>Bento Domingues: </strong>Mas repare, é aí… Agora, de repente, também são os ciganos os culpados da droga em Portugal<br />
<strong>Francisco Moita Flores: </strong>Claro.</p>
<p><strong>Bento Domingues: </strong>Isto é que são absolutamente absurdos…</p>
<p><strong>Francisco Moita Flores: </strong>Claro.</p>
<p><strong>Bento Domingues: </strong>…contra os quais é necessário ter um trabalho paciente, pedagógico, não criar alarmes, porque isto de criar alarmes não serve para nada.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>“Criar alarmes” foi exatamente o que parte da comunicação social fez. Esta seria a década em que nasceria o auto-intitulado “<a href="https://repositorio.iscte-iul.pt/bitstream/10071/15038/4/master_caroline_ribeiro_almeida.pdf">precursor</a>” dos atuais programas de crónica criminal: o <a href="https://repositorio.iscte-iul.pt/bitstream/10071/15038/4/master_caroline_ribeiro_almeida.pdf"><em>Casos de Polícia</em></a>, na <em>SIC</em>, em que Francisco Moita Flores também <a href="https://www.portaldaliteratura.com/autores.php?autor=542">participaria</a>. Mas, antes, é o próprio a fazer o alerta no seu programa, dois meses depois da entrevista com Josefá Barbosa e Bento Domingues. Aqui, num outro episódio do seu programa <a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/inseguranca-parte-ii/"><em>Marginalidades</em></a>, fala com o <a href="https://cham.fcsh.unl.pt/investigador-perfil.php?p=94">filósofo</a> Luís Andrade.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/inseguranca-parte-ii/"><strong>Francisco Moita Flores</strong></a><strong>: </strong>Professor Luís Andrade, os medos, este empolamento dos medos, a comunicação social aqui tem tido um belíssimo papel a desempenhar, não?<br />
<strong>Luís Andrade: </strong>Não o seu programa. Mas a comunicação social, em muitos casos, obviamente, faz do crime um espetáculo. E, obviamente, sabe que isso mexe com o que há de mais profundo nas pessoas, que é, naturalmente, uma motivação para a segurança, uma tentativa de evitar o perigo, e estimula esse género de pavores, digamos assim. Os políticos também porque, sendo a segurança uma motivação elementar das pessoas…<br />
<strong>Francisco Moita Flores: </strong>Dá muitos votos, não é? Dá votos.<br />
<strong>Luís Andrade:</strong> Obviamente, eles aparecem como protetores das pessoas e como aqueles que, dando um panorama muito inseguro, depois surgem como os salvadores e aqueles que podem transmitir uma certa segurança, também, obviamente, desempenham essa função. Pelo que os políticos e, mais, alguns jornais acabam por criar frequentemente cenários que estão um pouco afastados da realidade.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>No início desse mesmo ano, em 1995, foi publicado o último <a href="https://aps.pt/wp-content/uploads/2017/08/DPR49253f37e581c_1.pdf">Inquérito de Vitimação</a> do Gabinete de Estudos e Planeamento do Ministério da Justiça, uma sondagem sobre percepções que as pessoas têm sobre segurança. Quando se perguntava às pessoas quais eram, para elas, “os problemas sociais mais graves do país”, a “criminalidade” surgia como o primeiro ou segundo mais grave para 42% das pessoas inquiridas — só droga e desemprego tinham maior proporção. Mas só 2,2% diziam ter sido vítimas de algum crime violento durante o ano anterior. Além disso, quase dois terços das pessoas inquiridas respondiam ainda que sentiam que a criminalidade estava estável na sua zona de residência. Por outro lado, quem vivia nos centros urbanos do Porto e de Lisboa tinha uma ideia contrária: mais de 60% acreditava ter havido um aumento da criminalidade durante esse ano. Jorge Lacão, deputado do Partido Socialista, respondendo a Francisco Moita Flores, no mesmo episódio do programa <a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/inseguranca-parte-ii/"><em>Marginalidades</em></a>.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/inseguranca-parte-ii/"><strong>Francisco Moita Flores</strong></a><strong>:</strong> O Partido Socialista tem sido acusado, um pouco, de ter empolado este debate.<br />
<strong>Jorge Lacão: </strong>Não, repare: se me é permitida uma observação à observação do professor Luís Andrade, tal como há órgãos e órgãos de comunicação social, também acho que há políticos e políticos. Uma preocupação genuína com a segurança deve ser sempre uma preocupação genuína com uma garantia de tranquilidade pública e uma defesa dos direitos fundamentais dos cidadãos, na perspetiva de assumirmos todos a liberdade como uma condição da participação cívica.<br />
<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/tolerancia-parte-i/"><strong>Margarida Mercês de Mello</strong></a><strong>:</strong> Olá, boa tarde. Portugal, tido como um país de brandos costumes e, em comparação com outros, considerado um país tolerante…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Continuamos em 1995, novembro, cinco meses depois do assassinato de Alcindo Monteiro, no Bairro Alto, em Lisboa, por <em>skinheads</em>; semanas depois do governo de António Guterres, do PS, tomar posse. O programa é <em>Os Dias Úteis</em>, da RTP1, moderado por Margarida Mercês de Mello e com quatro convidados, incluindo o rapper General D, para discutir o tema do momento: intolerância. Ah, sim, estávamos no <a href="http://www.un-documents.net/a49r213.htm">Ano da Tolerância</a> para a ONU.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/tolerancia-parte-ii/"><strong>Margarida Mercês de Mello</strong></a><strong>: </strong>E eu ainda gostava de perguntar aqui ao General D qual é a forma de racismo que ele considera mais perigosa?<br />
<strong>General D:</strong> A mais perigosa? Infelizmente, é aquela que existe aqui em Portugal, que é o racismo escamoteado, é o racismo que está escondido. As pessoas, durante muito tempo, procuraram não falar sobre o assunto, percebes? Não abordar o assunto, não o discutir, e isso fez com que o racismo se escondesse.<br />
<strong>Margarida Mercês de Mello:</strong> Não assumiram.</p>
<p><strong>General D: </strong>Não assumiram esse problema. Mas a verdade é que as minorias estavam a sentir esse problema todos os dias, mas não havia como falar. Então, esse é um racismo muito perigoso…</p>
<p><strong>Margarida Mercês de Mello:</strong> Então você prefere a Alemanha, por exemplo?</p>
<p><strong>General D: </strong>Eu prefiro… Para já, deixe-me dizer que aqui, em Portugal, houve mais mortes por vítimas de racismo do que na Alemanha este ano. Mas eu prefiro estar num sítio onde eu saiba exatamente quem são as pessoas que não gostam de mim. Neste caso, quem são os meus inimigos, percebes? Eu prefiro estar num sítio onde eu saiba que as pessoas são racistas. Assim, eu posso precaver-me ou não. Agora, estar num sítio onde eu penso que as pessoas não são, penso que as pessoas são boazinhas e acabam por ter aquela atitude racista, que é o que muitas vezes acontece, então, acho que aí é que é o grande perigo. Portanto, para solucionar isso, eu acho que o importante, o importante é programas como este, o importante é a discussão, é discutir e trazer…</p>
<p><strong>Margarida Mercês de Mello: </strong>E para si uma arma é o rap, não é?</p>
<p><strong>General D:</strong> É uma das formas de discutir.</p>
<p><strong>Margarida Mercês de Mello: </strong>E acho muito curioso que tenha essa arma, porque vi-o na manifestação do Bairro Alto quando morreu aquele negro a apelar aos gangues que não fossem violentos e apreciei imenso isso.</p>
<p><strong>General D: </strong>Sim, para já desculpe só: gangues, não são gangues. Gangues não existem. Apelei às pessoas todas que estavam ali…</p>
<p><strong>Margarida Mercês de Mello: </strong>Que não fossem violentas.</p>
<p><strong>General D: </strong>…que não fossem violentas.</p>
<p><strong>Margarida Mercês de Mello: </strong>Muito obrigada. Vamos então ouvir General D.</p>
<p><strong>General D: </strong>Rima radical / Mas eu digo a verdade / Pego no mic e eu agito uma cidade / Porque somos pobres / Todos uma irmandade / Racismo joga ele com toda a sua maldade. Em Portukkkal / Um poeta morreu / Disse um lindo poema / Mas ninguém entendeu / Alguma coisa mal. Façam-me um favor / Nascido de color / Não faço rimas de amor / Talvez eu não venda / Talvez eu não seja. / A luta continua / Luther King que me proteja / Luther King que ele veja / A força que é preciso / Para que uma raça seja / aqui é PortuKKKal / Erro ou país / Coisa de raiz, yau!</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>IV</strong></h2>
<p><strong>Adolescente 1</strong><strong>:</strong> Primeiro era bicicletas. Encontrávamos com putos assim como nós, 9, 10 anos, de bicicletas: “Pá, deixa-me dar um giro.” E, olha, lá vamos nós. […] Depois, passamos já para a fase da escola. Hora da saída, <em>trim</em>: “Anda cá, Então, como é que é? Não tens? Amanhã já sabes. Dá cá 500, 600. Vamos ao Mac… Pitamos, curtimos e a polícia passa por ali, por ali e não faz nada. Agora, de maiores é que é uma coisa mais forte. Veículos à mão armada e assaltos às bombas.</p>
<p><strong>Rosário Salgueiro: </strong>Têm menos de 16 anos e já roubam como gente grande. Fomos encontrá-los em bandos de jovens brancos, negros e ciganos em seis bairros da área metropolitana de Lisboa. O roubo e o furto de e em automóveis são os crimes mais praticados por estes grupos de menores.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>No ano 2000, a RTP publicava uma reportagem com o título “<a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/diferentes-vidas-diferentes-destinos-parte-ii/">Diferentes Vidas, Diferentes Destinos</a>”. A jornalista Rosário Salgueiro tinha conseguido chegar à fala com uma série de jovens da área metropolitana de Lisboa que pertenciam — nas suas palavras — a “gangues responsáveis por vários crimes”: “Roubos a casas, a automóveis, a pessoas.” O foco da peça era claro: mostrar ao país as origens sociais da delinquência juvenil na capital. Toca na educação, toca na pobreza, no consumo de drogas, no mito meritocrático, até. E retrata assim a realidade.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/diferentes-vidas-diferentes-destinos-parte-ii/"><strong>Rosário Salgueiro</strong></a><strong>: </strong>A delinquência juvenil mostra estar a mudar de figura. Está a tornar-se mais violenta e repetitiva. Arma branca já todos usam. A aquisição de uma arma de fogo marca um novo patamar no mundo do crime. […]</p>
<p><strong>Adolescente 2: </strong>Pensamos é sair de lá dentro vivo e com aquilo que fomos lá buscar, só isso. Não podemos estar a pensar que está lá gente ou que estão armados. Não. Primeiro temos que saber que não está lá ninguém, não é? Se tiver, temos que ir preparados para isso.</p>
<p><strong>Rosário Salgueiro: </strong>E vão preparados com o quê?</p>
<p><strong>Adolescente 2:</strong> Com ferramentas. […]</p>
<p><strong>Rosário Salgueiro:</strong> Em alta velocidade, os menores delinquentes fogem dos locais onde há regras. Ao longo da estrada que os leva a casa, ultrapassam muitas vezes os limites. […] É nos centros comerciais que os menores encontram a resposta às aspirações pessoais. É aqui que se deparam com as lojas, o cinema, projetam na tela as expectativas de acesso a estilos de vida só ao alcance de alguns.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>A produção da RTP filmava os rapazes a ir ao cinema. O filme era o <a href="https://www.imdb.com/title/tt0187078/"><em>60 Segundos</em></a>. Produção de <em>Hollywood</em>, estreia no verão de 2000. Angelina Jolie e Nicolas Cage, cabeças de cartaz, tentam roubar 50 carros numa noite com um grupo de parceiros de crime. Pelo meio, muitos tiros, vários carros estragados e algumas histórias de amor. Desculpem se estraguei a história a alguém, prometo que não vale o tempo perdido. No fim, os rapazes comentavam o filme, parte em crioulo, parte em português, numa conversa animada. E, no meio disto tudo, até nos distraímos do raro momento de televisão proporcionado pela RTP: ouvia-se música eletrónica no serviço público de informação.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/diferentes-vidas-diferentes-destinos-parte-ii/"><strong>Rosário Salgueiro</strong></a><strong>:</strong> A partir de janeiro, a Lei Tutelar de Menores obriga a um novo olhar para estes jovens. Uma legislação que promete ser uma rutura com o passado. O menor deixa de ser um coitadinho maltratado pela sociedade, e passa a ser responsabilizado pelos atos praticados.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Da mesma forma que, nas décadas de 1980 e 1990, as palavras “imigração” e “bairros” foram coladas a “crime”; na viragem do século, estava consolidado o imaginário coletivo em que os termos “delinquência juvenil”, “gangues” ou “jovens em grupo” pareciam pertencer ao mesmo campo lexical. A <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=4434">Lei Tutelar Educativa</a> separava, pela primeira vez, a proteção de crianças em risco da intervenção com menores que cometeram crimes. Foi <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=4434">aprovada em 1999</a> por proposta do governo do PS, com a abstenção de todos os outros partidos. O responsável pela pasta, na altura, era o ministro da Justiça José Vera Jardim. Três anos antes, quando a lei começou a ser estudada, disse isto:</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/problemas-do-sistema-judicial-parte-i/"><strong>José Vera Jardim</strong></a><strong>: </strong>Repare que nós hoje temos um problema muito grave. A carreira criminosa está a começar cada vez mais em idades dos 14 anos e dos 13 anos. […] E se nós não apanhamos esta gente, se não os apanhamos, eles vão, irrecuperavelmente… Não vão ser irrecuperáveis, mas vão irrecuperavelmente ir parar às prisões quando tiverem 16, 17 e 18 anos.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>2000 tinha sido também o “ano das gasolineiras”. Na primeira metade do ano, contaram-se centenas de assaltos: a bombas de gasolina, carros, lojas, rulotes.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/seguranca-nas-gasolineiras/"><strong>João Tomé de Carvalho</strong></a>: Desde o início do ano já houve 171 assaltos a bombas de gasolina, mas 90% dos assaltantes estão presos ou já foram identificados.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/assaltos-as-gasolineiras/"><strong>Cristiano Miguel</strong></a>: É um clima de medo e ansiedade. Quem trabalha nesta área até já tem receio de abrir o jornal e encontrar mais notícias de assaltos.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>No verão, eram <a href="https://www.publico.pt/2000/07/21/jornal/madrugada-de-assaltos-146649">notícia</a> as madrugadas de crimes na área metropolitana de Lisboa. António Guterres, que tinha ganho as suas segundas <a href="https://www.eleicoes.mai.gov.pt/legislativas1999/D230000/230000_AR.html">eleições legislativas</a> no ano anterior, trazia o tema para o <a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/08/01/085/2000-06-30">debate sobre o “estado da nação</a>”.</p>
<p><strong>António Guterres:</strong> Aos aumentos da criminalidade registada poderia argumentar com o facto dos nossos níveis estarem próximos de um terço da média europeia, só que a auto-satisfação baseada neste indicador seria tão incorreta politicamente como uma cruzada alarmista ou amplificadora de propaganda sobre a insegurança. […] O Corpo de Intervenção da PSP vai realizar de imediato missões de policiamento nos transportes públicos de grande capacidade, sobretudo nas horas de maior risco; vão ser criados grupos especializados em bairros problemáticos, mas numa lógica de intervenção integrada de toda a comunidade.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Pela primeira vez, em 2000, ouvia-se o termo “bairros problemáticos” no plenário da Assembleia da República. Chegamos lá analisando as transcrições de todos os debates parlamentares desde novembro de 1991. Em conferência de imprensa, depois de uma madrugada de assaltos na área metropolitana de Lisboa, o ministro da Administração Interna, Fernando Gomes, <a href="https://www.publico.pt/2000/07/21/jornal/madrugada-de-assaltos-146649">garantia</a>, palavras suas: “Os cidadãos de Lisboa sentirão dentro de dias a presença forte da polícia e da guarda.”</p>
<p>Mas não chegava. “É evidente que há aqui também uma outra questão, que é a questão da legislação sobre a imigração, que estará em debate na próxima semana na AR. Eu espero que possa vir, a partir daí, o apertar o cerco e o manter uma rede fina de controlo sobre a imigração e de alguma forma ter mais controlo sobre esta situação.” No mesmo dia, o presidente da República, Jorge Sampaio, dizia: “Não se deve confundir este ou aquele agente com origens étnicas.” E, no debate sobre a nova lei de imigração, respondia ao ministro o deputado António Filipe, do Partido Comunista Português.</p>
<p><strong>António Filipe</strong>: Associar o problema da insegurança dos cidadãos à presença de comunidades imigrantes em Portugal é um insulto tão grave aos milhares de trabalhadores imigrantes que vivem em Portugal e aos sentimentos antirracistas dos portugueses que não pode passar, neste debate, sem um firme repúdio da parte do PCP.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>A <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=5990">proposta de lei</a> que o ministro Fernando Gomes trazia à Assembleia da República tinha entre os seus vários objetivos, dizia ao parlamento, associar a necessidade de mão de obra ao controlo dos chamados “fluxos migratórios” e também combater “o tráfico organizado de cidadãos ilegais”. Criava uma nova figura, a “autorização de permanência”, para regularizar alguns trabalhadores imigrantes sem documentos. Um regime que lhes dava menos direitos do que a autorização de residência já existente. Era, citando, “uma solução transitória” para resolver “fenómenos emergentes”.</p>
<p><strong>Fernando Gomes:</strong> Estes imigrantes deixam para trás as suas matrizes civilizacionais, sendo obrigados a integrar-se em novos modelos de organização política, económica, social e num novo sistema de valores. Esta situação conduz a que muitos desses imigrantes iniciem um processo de rejeição dos modelos culturais oferecidos pelo Ocidente e procurem recriar no continente europeu muitos dos anteriores mecanismos de defesa, em muitas circunstâncias não enquadráveis nos nossos modelos de defesa e de segurança. […] Uma das vertentes do projeto do governo assenta na necessidade de equilibrar o fluxo migratório e a capacidade de integração dos imigrantes. […] A abertura para uma legalização extraordinária criará expectativas e um afluxo tremendo de cidadãos na expectativa de poderem encontrar em Portugal condições de acolhimento que nós não temos a convicção de que Portugal tenha. Não podemos voltar a acolher um número indiscriminado de cidadãos que, na sua boa fé, se dirigirão a Portugal e que pensarão que aqui têm as tais condições de habitação, de saúde, de acompanhamento social, de integração plena na sociedade portuguesa.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>A proposta, em particular a transitória autorização de permanência, colheu críticas de todos os partidos da oposição. Um mês depois, o PS, a quem faltava um deputado para a maioria absoluta, aprovou o diploma com a abstenção do CDS, apesar das duras críticas do deputado democrata-cristão Narana Coissoró, que tinha classificado a iniciativa de “<a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/08/01/084/2000-06-29/3285?pgs=3281-3292%2C3296-3310&amp;org=PLC&amp;plcdf=true">proposta dos negreiros</a>” umas semanas antes. A restante oposição <a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=5990">votou</a> contra. Carlos Carvalhas, na altura deputado e líder do PCP.</p>
<p><strong>Carlos Carvalhas:</strong> Daqui por uns tempos, estaremos, aqui, na Assembleia da República, a discutir uma nova lei de estrangeiros e a questionar o problema da insegurança e o problema da marginalidade, com a responsabilidade do Partido Socialista! Certamente que haverá aqui muitos socialistas que não estão de acordo em que o Partido Socialista, numa lei de estrangeiros, faça um acordo com a extrema-direita parlamentar!</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/fernando-gomes-i-parte/"><strong>Judite de Sousa</strong></a><strong>:</strong> Fernando Gomes é o homem de quem mais se tem falado nos últimos meses. Depois de ter gerido a Câmara Municipal do Porto durante dez anos, veio para Lisboa, mas a carreira política na capital tem conhecido muitos sobressaltos. Inabilidade, azar, intriga — de tudo isto se fala quando se fala do ministro da Administração Interna. São fortes as razões para ouvirmos Fernando Gomes no regresso da <em>Grande Entrevista</em>.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong><a href="https://www.parlamento.pt/ActividadeParlamentar/Paginas/DetalheIniciativa.aspx?BID=5990">Quarenta dias</a> depois da aprovação da nova lei da imigração, Fernando Gomes dava uma entrevista à RTP. Como tema da conversa, Judite de Sousa escolheu, entre outros, o sentimento de insegurança da população.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/fernando-gomes-i-parte/"><strong>Judite de Sousa</strong></a><strong>: </strong>Mas eu assisti a alguns debates, nomeadamente, no parlamento em que o senhor ministro…</p>
<p><strong>Fernando Gomes: </strong>Isso é outra coisa.</p>
<p><strong>Judite de Sousa:</strong> …procurou contrariar…</p>
<p><strong>Fernando Gomes: </strong>Não, não, o Dr. Paulo Portas…</p>
<p><strong>Judite de Sousa:</strong> os argumentos da oposição desdramatizando o problema da segurança e da criminalidade.</p>
<p><strong>Fernando Gomes:</strong> Não, não. Números são números. Então, tratemos os números direito. Quando se quer construir uma tese baseada nos dados estatísticos e se erra na apresentação dos dados estatísticos e, digamos, Se a base fundamental do raciocínio é um determinado número de crimes que existiria em Portugal e esses crimes, denunciados à Assembleia da República, eram metade dos crimes efetivamente verificados, e se fez um cenário catastrófico apresentando metade daqueles que eram verdadeiros. Repare, há aqui…</p>
<p><strong>Judite de Sousa: </strong>Senhor ministro, para o cidadão comum não interessa tanto a questão dos números…</p>
<p><strong>Fernando Gomes:</strong> Não é isso. Agora estou a responder à Dra. Judite de Sousa e não aos cidadãos.</p>
<p><strong>Judite de Sousa: </strong>O que interessa é o sentimento de insegurança que existe.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>O <a href="http://www.ansr.pt/InstrumentosDeGestao/Documents/14Relat%C3%B3rio%20Anual%20de%20Seguran%C3%A7a%20Interna%20(RASI)/RASI_2000.pdf">RASI, o Relatório Anual de Segurança Interna</a> desse ano, 2000, indicava que as participações de crimes estavam estáveis — tinham crescido apenas 0,4% desde o ano anterior. Parte significativa desse aumento, lê-se, podia ser inserida no (cito) “quadro de uma pequena criminalidade de rua”. E conclui-se que a maioria destas participações descreviam situações “de pouca gravidade e/ou violência”.</p>
<p>O RASI cita também um <a href="https://www.researchgate.net/publication/47734799_Criminal_Victimization_in_Seventeen_Industrialised_Countries_Key_findings_from_the_2000_International_Crime_Victims_Survey">inquérito académico</a>, feito com apoio das Nações Unidas, que compara o nível de vitimação em Portugal com o de 16 outros países ditos “industrializados”. No todo, só 15% das pessoas inquiridas dizia ter sido vítima de algum dos 11 tipos de crimes considerados — o valor mais baixo de todos os países, empatado com o Japão e Irlanda do Norte.</p>
<p>Mas, apesar disso, o RASI dizia, também, que a questão da insegurança interna tinha ascendido (e cito) “à categoria de preocupação nacional em todos os países desenvolvidos”. O mesmo inquérito mostrava que, em Portugal, cerca de 60% das pessoas inquiridas acreditavam poder vir a ser assaltadas no ano seguinte — quase o dobro da média dos países participantes.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/fernando-gomes-i-parte/"><strong>Fernando Gomes</strong></a><strong>: </strong>Tentei encontrar aí uma explicação — porque não consegui encontrar outra, e falei com muita gente, com especialistas desta matéria —, uma explicação para uma coisa: sendo que os nossos índices de criminalidade – são graves, estão a crescer e quando crescem é sempre grave, é sempre grave, é sempre grave.</p>
<p><strong>Judite de Sousa: </strong>E então quais são as soluções?</p>
<p><strong>Fernando Gomes:</strong> Sendo que os nossos índices de criminalidade, comparado com os nosso homólogos europeus são muitíssimo mais baixos, há um outro estudo de opinião que nós organizamos e que mostra que o sentimento de insegurança dos cidadãos portugueses é semelhante ao da média europeia e, apesar disso, os índices de criminalidade são muito mais baixos. Portanto, há aqui qualquer coisa…</p>
<p><strong>Judite de Sousa:</strong> Não é bem assim, senhor ministro.</p>
<p><strong>Fernando Gomes: </strong>Há aqui qualquer coisa que não bate certo.</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>É um dos autores desse mesmo estudo, o sociólogo, professor catedrático jubilado da Universidade Nova de Lisboa, Nelson Lourenço, que <a href="https://www.academia.edu/36456484/Louren%C3%A7o_N_2011_Sentimento_de_Inseguran%C3%A7a_e_Estado_de_Direito_O_Espectro_Axial_da_Rela%C3%A7%C3%A3o_Liberdade_e_Seguran%C3%A7a_Revista_Seguran%C3%A7a_e_Defesa_17_pp_70_83">avança uma explicação</a>. Primeiro, o sentimento de insegurança, diz, não é apenas definido pelo número de crimes registados, mas é também pela forma como no discurso público se afirma que a criminalidade é um risco, que deve ser uma preocupação. Depois, essa perceção de risco pode andar em contraciclo com o risco real. É uma ideia antiga, de um dos fundadores da Sociologia, Émile Durkheim: <a href="https://www.academia.edu/36456484/Louren%C3%A7o_N_2011_Sentimento_de_Inseguran%C3%A7a_e_Estado_de_Direito_O_Espectro_Axial_da_Rela%C3%A7%C3%A3o_Liberdade_e_Seguran%C3%A7a_Revista_Seguran%C3%A7a_e_Defesa_17_pp_70_83">quanto menor for a violência</a>, maior a intolerância à violência e, consequentemente, maior o sentimento de insegurança. No fundo, apesar de poder parecer contra intuitivo, menos crime pode fazer com que pessoas se sintam mais inseguras. E, finalmente, <a href="https://repositorio-cientifico.uatlantica.pt/bitstream/10884/366/1/2009_Sentimento_Inseguran%C3%A7a_Estado_Direito.pdf">voltando a Nelson Lourenço</a>, esse sentimento de insegurança, ao minar a confiança no Estado, associa-se com frequência a atitudes xenófobas, ideologias securitárias e à aceitação de restrições à democracia.</p>
<p>Mas, voltando à entrevista do ministro da Administração Interna, Fernando Gomes. Depois de tudo o que ouvimos há pouco — depois de Fernando Gomes ter usado a onda de assaltos do verão de 2000 para intensificar o policiamento nas ruas e fazer aprovar uma lei de imigração com o objetivo de, como ele dizia, “limitar os fluxos migratórios” —, era o próprio ministro da Administração Interna que explicava, de maneira quase profética, as consequências de tudo isto nos 20 anos seguintes.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/fernando-gomes-i-parte/"><strong>Judite de Sousa</strong></a><strong>: </strong>Acha que a oposição não tem sido séria nas críticas que lhe tem feito?</p>
<p><strong>Fernando Gomes: </strong>Não, não tem sido, por isto mesmo: porque tem procurado jogar com os sentimentos mais básicos da população portuguesa. O sentimento de insegurança é um sentimento que cala no mais fundo dos cidadãos. Sentir-se inseguro é minar as próprias bases da democracia. É dar passos para um determinado jogo de opiniões que amanhã pode permitir, como a extrema-direita europeia tem vindo a agigantar durante tantos debates por essa Europa fora…</p>
<p><strong>Judite de Sousa:</strong> Isso é uma crítica ao Partido Popular, a Paulo Portas?</p>
<p><strong>Fernando Gomes:</strong> É uma crítica à direita portuguesa, não ainda à extrema-direita porque ela, felizmente, não existe em Portugal mas, como se sabe, muitas vezes, este conjunto de situações, de agigantar o sentimento de insegurança é para, mais tarde, se fazerem propostas duras em relação às medidas que é necessário tomar e que põem, muitas vezes, em causa os próprios direitos, liberdades e garantias dos cidadãos.</p>
<p><strong>Judite de Sousa: </strong>Mas o senhor ministro não reconhece…</p>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Queríamos perguntar a Fernando Gomes sobre o que aqui diz, mas nunca respondeu ao nosso pedido de contraditório. Deixou o Ministério da Administração Interna uma semana depois desta entrevista, numa <a href="http://www.dre.pt/pdfgratis/2000/09/213A01.pdf">remodelação governamental</a>. E na década seguinte:</p>
<p><strong>Calton Coffie:</strong> “Bad boys, bad boys / What you gonna do? / What you gonna do when they come for you?”</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=fEzfZSFHM4E"><strong>Jornalista da SIC</strong></a><strong>:</strong> São bairros onde basta um pequeno grupo de marginais para fazer a vida de todos um inferno.</p>
<p><strong>Calton Coffie: </strong>“So why are you acting like a bloody fool? / If you get hot, then you must get cool!”</p>
<p><strong>Jornalista da SIC:</strong> Do Bairro do Aleixo, no Porto,</p>
<p><strong>Calton Coffie:</strong> “Bad boys, bad boys / What you gonna do?”</p>
<p><strong>Jornalista da SIC: </strong>À Cova da Moura, na Amadora.</p>
<p><strong>Calton Coffie:</strong> “You chuck it on your brother / and you chuck it on your sister.”</p>
<p><strong>Jornalista da SIC:</strong> Violência, vandalismo e destruição.</p>
<p><strong>Calton Coffie: </strong>“You chuck it on me!”</p>
<p><strong>Jornalista da SIC: </strong>A marginalidade como modo de vida que, inevitavelmente, chega à morte.</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=NubqMxpVPZM"><strong>Jornalista da CMTV</strong></a><strong> 1:</strong> A Amadora é uma zona problemática. […] E por causa dos vários bairros sociais existentes no concelho. […] São zonas perigosas, para moradores […] e para as polícias, quando precisam atuar.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/violencia-crime-seguranca/"><strong>Mário Soares</strong></a><strong>:</strong> Este é um dos sítios problemáticos […], estamos no concelho de Amadora […]</p>
<p><strong>Clara Ferreira Alves:</strong> Uma subcultura criminosa e violenta que é a do tráfico da droga.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/cova-da-moura-2/"><strong>Fátima Campos Ferreira</strong></a><strong>:</strong> Cenas de guerra às portas de Lisboa.</p>
<p><a href="https://www.rtp.pt/programa/tv/p39832/e15"><strong>Sandra Salvado</strong></a><strong>:</strong> Uma mega operação na Amadora.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/cova-da-moura-2/"><strong>Fátima Campos Ferreira</strong></a><strong>: </strong>A polícia cercou o bairro da Cova da Moura.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/violencia-crime-seguranca/"><strong>Clara Ferreira Alves</strong></a><strong>:</strong> Um pedacinho de África, também. […] Parte do império português mudou-se para estes lugares.</p>
<p><a href="https://arquivos.rtp.pt/conteudos/rui-pereira/"><strong>Rui Pereir</strong></a><strong>a</strong><strong>: </strong>A minha recomendação expressa foi […] a polícia se fazer sentir, para não haver quaisquer dúvidas sobre quem mantém a ordem pública em Portugal.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/01/133/2006-06-08/6108?q=alarme%2Bsocial&amp;pOffset=340"><strong>Nuno Melo</strong></a><strong>: </strong>Refiro-me à atuação criminosa de grupos […] tantas vezes sob a forma dos denominados gangs […] vindos de bairros problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/02/027/2006-12-14?sft=true#p13"><strong>Nuno Magalhães:</strong></a> …cada vez mais problemáticos bairros da periferia de Lisboa, do Porto ou de Setúbal?</p>
<p><strong>Deputado 1: </strong>Chamados bairros problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/03/110/2008-07-24/9?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20"><strong>Nuno Magalhães</strong></a><strong>:</strong> …prevenção e intervenção policial para bairros problemáticos.</p>
<p><strong>Deputado 2: </strong>Bairros problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/s2gopoe/10/04/009/2008-11-18?sft=true&amp;q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20#p16"><strong>Luís Fazenda</strong></a><strong>:</strong> Porquê operações especiais, mega rusgas, neste conjunto de bairros problemáticos?</p>
<p><strong>Deputada 3: </strong>Os bairros problemáticos.</p>
<p><strong>Deputada 4: </strong>Bairros problemáticos.</p>
<p><strong>Deputado 5: </strong>Bairros problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/03/111/2008-09-09/28?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20"><strong>Nuno Magalhães</strong></a><strong>:</strong> Instalar nos bairros problemáticos videovigilância.</p>
<p><strong>Deputado 6: </strong>Os bairros, os chamados bairros problemáticos.</p>
<p><strong>Deputado 7: </strong>Nos chamados bairros problemáticos.</p>
<p><strong>Deputado 8: </strong>Os chamados bairros problemáticos.</p>
<p><strong>Deputada 9: </strong>Os chamados bairros problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/s2gopoe/11/02/009/2010-11-16?sft=true#p57"><strong>António Filipe</strong></a><strong>:</strong> O canhão de água faz falta para os bairros problemáticos?</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/03/111/2008-09-09/45?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20"><strong>Luís Fazenda</strong></a><strong>:</strong> Bairros ditos problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/04/088/2009-06-03/49?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=10"><strong>Sónia Sanfona</strong></a><strong>:</strong> Bairros mais problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/04/088/2009-06-03/47?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=10"><strong>Nuno Magalhães</strong></a><strong>: </strong>Nos cerca de uma centena de bairros problemáticos — assim identificados pela polícia.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/04/088/2009-06-03/48?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=10&amp;pSerie="><strong>Luís Montenegro</strong></a><strong>: </strong>Os problemas das periferias urbanas.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/s2gopoe/11/02/009/2010-11-16?sft=true#p57"><strong>Nuno Magalhães</strong></a><strong>:</strong> Proliferação de armas de guerra em bairros problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/04/088/2009-06-03/48?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=10&amp;pSerie="><strong>Luís Montenegro</strong></a><strong>:</strong> Nos bairros identificados como problemáticos.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/04/088/2009-06-03/48?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=10&amp;pSerie="><strong>Luís Montenegro</strong></a><strong>:</strong> Problemas da criminalidade e da segurança.</p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=NubqMxpVPZM"><strong>Jornalista da CMTV</strong></a><strong> 2</strong><strong>:</strong> Em Portugal, vivem quase 200 mil pessoas em bairros sociais […]. Uns são conhecidos pela delinquência, outros pelo perigo que representam para as forças da polícia, mas todos são ou já foram identificados como zonas sensíveis para as autoridades.</p>
<p><a href="https://www.cmjornal.pt/multimedia/videos/detalhe/psp-revela-lista-interna-de-bairros-problematicos?ref=Pesquisa_Destaques"><strong>Jornalista da CMTV </strong></a><strong>3</strong><strong>: </strong>Chamam-se ZUS, Zonas Urbanas Sensíveis.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/11/01/033/2010-03-11/28?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=10"><strong>Nuno Magalhães</strong><strong>:</strong></a> Zonas urbanas sensíveis, como os senhores gostam de chamar, ou bairros problemáticos, como chamam todos os portugueses.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/s2gopoe/10/04/009/2008-11-18?sft=true&amp;q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20#p16"><strong>Rui Pereir</strong></a><strong>a</strong><strong>:</strong> Não gosto de falar em bairros problemáticos. Falo em zonas problemáticas.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/s2gopoe/11/02/009/2010-11-16?sft=true#p57"><strong>Nuno Magalhães</strong></a><strong>:</strong> Nos bairros problemáticos, como eu lhes chamo; nas zonas urbanas sensíveis, que o senhor ministro lhes chama.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/03/110/2008-07-24/10?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20"><strong>Sónia Sanfona</strong></a><strong>:</strong> Locais problemáticos do ponto de vista da segurança.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/03/111/2008-09-09/31?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20"><strong>Rui Pereira</strong></a><strong>:</strong> Controlo da criminalidade em zonas problemáticas.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/03/110/2008-07-24/9?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20"><strong>Nuno Magalhães</strong></a><strong>:</strong> Bairros qualificados como perigosos pelas forças de segurança e até pelo próprio SIS.</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/11/02/030/2010-12-14/16?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=0"><strong>Filipe Lobo d’Ávila</strong></a><strong>: </strong>Há problemas graves,</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/10/03/110/2008-07-24/10?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=20"><strong>Sónia Sanfona</strong></a><strong>:</strong> Relativamente aos bairros de risco e às medidas de segurança…</p>
<p><a href="https://debates.parlamento.pt/catalogo/r3/dar/01/11/02/030/2010-12-14/16?q=%2522bairros%2Bproblem%25C3%25A1ticos%2522&amp;pOffset=0"><strong>Filipe Lobo d’Ávila</strong></a><strong>: </strong>Em que a maioria de gente de bem que aí vive vive sequestrada por uma minoria, que faz de algumas zonas quase territórios sem lei, onde proliferam armas, tráfico de droga e associações criminosas.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>V</strong></h2>
<p><strong>Ricardo Esteves Ribeiro: </strong>Andar pelas ruas da Quinta Grande, na Amadora, é como passear por um filme daqueles em que tudo corre bem – ou pelo menos, um daqueles em que ainda não se chegou à parte em que algo pode dar errado. Os jardins estão arranjados, as escolas estão arranjadas; dos parques ouvem-se crianças que correm e gritam; há mercearias e supermercados para todos os gostos, pão fresco pela manhã e pela tarde; farmácias abertas dia sim, dia sim; as pessoas sorriem e dão os bons dias ou as boas tardes a quem passa, dependendo da inclinação do sol. E todas têm a mesma cor de pele. Não serão exatamente todas, a bem dizer, mas a pele que prevalece neste bairro é aquela a que se convencionou chamar de “branca”. Como se uma <em>linha de cor</em> delimitasse a fronteira entre a Quinta Grande e os bairros à volta.</p>
<p>Foi aqui que eu cresci. Num espaçoso apartamento, aquecimento central, e uma trabalhadora doméstica que, diariamente, nos levava à escola – a mim e à minha irmã, enquanto tivemos idade para tal, — e nos fazia o lanche e o jantar antes que os meus pais chegassem a casa, cansados do emprego. Era um 16.º andar com vista para a floresta de Monsanto, para o Cristo Rei e o rio Tejo, ao fundo; para uma grande parte da Segunda Circular, que a minha mãe olhava todas as manhãs, para antecipar quanto trânsito enfrentaria até chegar ao trabalho; e para as bonitas moradias onde vivia quem era ainda mais privilegiado do que nós.</p>
<p>Mas quando chegava à escola, pública, o ambiente mudava. Não era homogéneo, branco. Tinha gente negra, cigana, pobre, dos bairros ao lado — do Zambujal, do Bairro Branco, do Bairro da Boavista, da Cova da Moura, entre outros. E eu, que vivia a <a href="https://www.google.com/maps/dir/Praceta+Com%C3%A9rcio,+Amadora/Cova+da+Moura,+2720-425+Amadora/@38.7415858,-9.2237198,16z/data=!3m1!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0xd1ecceff41d6bc3:0xa319a6286cd459fd!2m2!1d-9.2222115!2d38.7376709!1m5!1m1!1s0xd1ecce11f54d843:0x20dd0368b6075039!2m2!1d-9.2151721!2d38.7450352!3e2">15 minutos</a> a pé da Cova da Moura e estudava a <a href="https://www.google.com/maps/dir/Escola+B%C3%A1sica+Almeida+Garret,+Largo+Rotary+Club+da+Amadora,+Amadora/Bairro+do+Zambujal,+Amadora/@38.7361902,-9.2151726,17z/data=!3m1!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0xd1ecce97b1b432d:0xf0c1f878314a9039!2m2!1d-9.2150743!2d38.7336755!1m5!1m1!1s0xd1eccc2ca332d53:0xfdb7c5942babba04!2m2!1d-9.2105015!2d38.7386329!3e2">dez do Bairro do Zambujal</a>, que dividia turma com os filhos destes bairros, que jogava na equipa de futebol da escola com rapazes que de lá vinham, tinha medo.</p>
<p>Durante a minha adolescência, era regra não escrita que aqueles eram “sítios onde não se podia ir”. À volta de todos eles, havia uma fronteira invisível que me impedia a mim e a quase todos os meus amigos brancos de lá entrar. A tal <em>linha de cor</em>. Não que lá tivéssemos tido experiências más — que, na verdade, nunca lá tínhamos estado — mas porque “era assim mesmo”, os “sítios onde não se podia ir”. Os chamados “bairros problemáticos”.</p>
<p>Vivi 18 anos naquela casa, na Quinta Grande. E, só muito mais tarde, já depois de sair, fui pela primeira vez à Cova da Moura. Quando digo que a Cova da Moura ou o Bairro do Zambujal faziam parte deste grupo, grande mas abstrato, chamado “bairros problemáticos”, podia dizer o mesmo de outros: o Bairro 6 de Maio, também na Amadora, o Casal Ventoso, em Lisboa, o Bairro da Bela Vista, em Setúbal, e, claro, Chelas.</p>
<p>Nasci em 1993, o que significa que, quando o termo “bairros problemáticos” começou a perfurar o dicionário político e mediático do país, eu estava a estudar na escola básica. Enquanto crescia, os telejornais eram invadidos por notícias sobre “gangues” de bairros que faziam fronteira com o meu, “arrastões” em praias que nunca chegaram a existir, tiroteios de última hora com chamados “jovens delinquentes”; da classe política ouviam-se discursos alarmistas sobre a suposta insegurança do país e da capital, dos partidos mais à esquerda aos mais à direita. Ouvimos o termo “bairros problemáticos” dito por representantes do Bloco de Esquerda, PCP, PS, PSD e CDS-PP. Usando esse termo, ou outros que servissem o propósito, a Assembleia da República participou num ciclo que se retroalimentou durante as últimas décadas: da comunicação social para o parlamento, do parlamento para o governo, do governo para o Estado, do Estado para a Justiça, da Justiça para a academia, da academia para a comunicação social…</p>
<p>Um ciclo que se aproveitou do sentimento de insegurança de cidadãos para implementar mais policiamento, mais barreiras à imigração e mais mecanismos de repressão contra jovens desses bairros.</p>
<p>Talvez por ter nascido na década em que nasci, seja hoje difícil, aceitando a tarefa de tentar compor a historiografia desta história, limitar-me no tempo e no espaço. Foram semanas, meses de pesquisa por todos os arquivos que encontrei desde os anos 1980 até hoje. A cada reportagem, programa de televisão, debate parlamentar ou peça de legislação, as ligações cresciam, o trabalho crescia com elas, e este episódio ficava mais longo. Porque, olhando para trás, muitos anos depois da minha adolescência, cada reportagem, cada programa de televisão, cada debate parlamentar, cada peça de legislação me surpreendia mais do que o outro. Como se já tivesse ouvido tudo isto, mas nunca realmente tivesse ouvido nada disto.</p>
<p>O sistema de que tentámos fazer o desenho na última hora é tão grande, ramificado, que se torna abstrato. É difícil de o entender em toda a sua complexidade. Mas tem consequências práticas no dia-a-dia, principalmente, de dois grandes grupos: as pessoas que vivem nestes bairros e as pessoas que os policiam. É sobre eles que vamos falar nos próximos episódios. Daqui a dois, ouvimos os polícias que patrulham os chamados “bairros problemáticos”. No próximo, falamos com quem sempre lá viveu.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>TEASER</strong></h2>
<p><strong>Cristina Roldão: </strong>É um eufemismo em relação àquilo que se quer efetivamente dizer, não é? Que é o bairro dos pretos ou bairro dos ciganos ou a escola dos pretos ou a escolha dos ciganos.</p>
<p><strong>Silvia Rodríguez Maeso:</strong> O caminho […] é construir essa população como problema, […] fazendo essa ligação entre […] raça, […] território e crime.</p>
<p><strong>Mamadou Ba: </strong>Essa narrativa é essencial para reificar a ideia de que pessoas não brancas, jovens negros e ciganos são, naturalmente, perigosos, violentos e criminosos. E que não há nenhuma outra forma de o Estado se relacionar com essas pessoas se não for pela agressividade, pela violência e pela repressão.</p>
<p><strong>Vitor Sanches:</strong> Eu, como negro, basta olhar para a polícia, é suficiente para lhe faltar o respeito, para ele me vir questionar, ou para ele me vir revistar.</p>
<p><strong>Flávio Almada: </strong>A forma como as autoridades atuam aqui é totalmente diferente — o nível de violência. E há um selvagem aqui dentro que é preciso acantonar.</p>
<p><strong>Patrícia Andrade: </strong>Eu já ouvi — comentários: “Ah vamos lá, vamos limpar estes macacos, vamos pôr estes macacos na jaula, vamos não sei o quê”.</p>
<p><strong>Vítor Sanches: </strong>Se eles recebem essas pedradas, por alguma razão é.</p>
<h2 class="wp-block-heading"><strong>CRÉDITOS</strong></h2>
<p><strong>G. C. Viegas: </strong>Acabaste de ouvir <em>Manual de Insegurança</em>, o quinto episódio de <em>Fronteira do Medo</em>, uma série em 14 capítulos sobre o policiamento em Portugal, que podes ouvir até ao fim, hoje mesmo, se tiveres horinhas para uma maratona e fizeres uma contribuição recorrente ao Fumaça ou à Divergente em <a href="http://fronteiradomedo.pt/contribuir">www.fronteiradomedo.pt/contribuir</a>. Também podes contribuir e ir ouvindo nos próximos dias. Não tem de ser tudo hoje. Mas, com a tua contribuição, ajudas-nos a ter tempo para mergulhar em arquivos.</p>
<p>Em <a href="http://fronteiradomedo.pt/">www.fronteiradomedo.pt</a>, podes consultar uma série de histórias complementares ao que ouviste, com fotografias, vídeos, ilustrações e informação extra, para além da transcrição integral. Neste capítulo, podes descobrir como é que a expressão “bairros problemáticos” entrou no imaginário coletivo em Portugal.</p>
<p>Devemos-te uma nota de transparência. Falámos neste episódio de décadas de políticas do Ministério da Administração Interna, em muitos casos, legisladas com a mão do Partido Socialista. O pai do Ricardo Esteves Ribeiro, que estava a narrar, foi assessor no Ministério da Administração Interna no primeiro governo de José Sócrates, do PS. Henrique Ribeiro esteve no MAI entre 2005 e 2007, quando era liderado por António Costa, que seria depois primeiro-ministro e presidente do Conselho Europeu.</p>
<p>Este episódio foi escrito pelo Ricardo Esteves Ribeiro, que investigou comigo, G. C. Viegas, e com a Sofia da Palma Rodrigues. A edição é minha, da Sofia, e do Pedro Miguel Santos. A verificação de factos de Margarida David Cardoso, a revisão de Luciana Maruta e a consultoria jurídica de Leonor Caldeira. O desenho e edição de som, como a composição e interpretação da banda sonora, couberam ao Bernardo Afonso. O Diogo Teixeira de Abreu tocou a bateria acústica. O José Mendes criou o design do site. Joana Teresa Batista fez materiais gráficos e pensou a comunicação com Beatriz Walviesse Dias, Lucas Grimault de Freitas, Maria Almeida e Ricardo Esteves Ribeiro. Ainda participaram na construção coletiva desta série: António Assunção, Diogo Cardoso, Luis Marquez, Fred Rocha, e Rafaela Cortez.</p>
<p>A compilação com o uso do termo “bairros problemáticos” no parlamento foi feita com áudios da ARTV, identificados a partir de um levantamento de dados de Ricardo Lafuente para todos os debates plenários desde 1991. Também ouviste áudios da Antena 1, RTP, SIC, e CMTV, e do álbum “Portukkkal é um erro”, de General D. Parte significativa do episódio que ouviste foi estruturada a partir de ideias que aprendemos numa obra organizada pela investigadora Silvia Maezo Rodriguez, <em>O Estado do Racismo em Portugal</em>.</p>
<p>Para construir esta série, tivemos doações da fundação Rosa Luxemburgo. E, este ano, também bolsas estruturais da Fred Foundation e da Limelight Foundation. Podes ler os contratos em <a href="http://fumaca.pt/transparencia">fumaca.pt/transparencia</a>. Já a estrutura da Divergente tem o apoio da Civitates.</p>
<p>Até já.</p>
<p>O conteúdo <a href="https://fumaca.pt/manual-de-inseguranca-fronteira-do-medo/">Manual de insegurança</a> aparece primeiro em <a href="https://fumaca.pt">Fumaça</a>.</p>
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		<title>BALDIOS DE COVAS DO BARROSO: ACORDOS DA SAVANNAH NÃO REPRESENTAM O CONSENTIMENTO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Aug 2026 09:57:36 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[BALDIOS DE COVAS DO BARROSO: ACORDOS DA SAVANNAH NÃO REPRESENTAM O CONSENTIMENTO Covas do Barroso, 13 de agosto de 2026 A Conselho Directivo dos Baldios da Freguesia de Covas do Barroso rejeitam a tentativa da Savannah Resources de apresentar os recentes acordos celebrados na região como sinal de aceitação social da Mina do Barroso e [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">BALDIOS DE COVAS DO BARROSO: ACORDOS DA SAVANNAH NÃO REPRESENTAM O CONSENTIMENTO</p>
<p dir="ltr">Covas do Barroso, 13 de agosto de 2026</p>
<p dir="ltr">A Conselho Directivo dos Baldios da Freguesia de Covas do Barroso rejeitam a tentativa da Savannah Resources de apresentar os recentes acordos celebrados na região como sinal de aceitação social da Mina do Barroso e de caracterizar a posição dos Compartes como uma “recusa ao diálogo”.</p>
<p dir="ltr">Covas não recusou o diálogo. Covas disse não.</p>
<p dir="ltr">A proposta da Savannah foi apresentada, discutida e votada em Assembleia de Compartes, onde foi rejeitada por uma esmagadora maioria dos presentes, como comprovam as respetivas atas. Foi uma decisão informada, coletiva e democrática sobre património comunitário. Deve ser respeitada.</p>
<p dir="ltr">Os acordos agora anunciados servem também um objetivo essencial da empresa: obter acesso aos terrenos necessários ao Projeto da Mina do Barroso. Contrapartidas financeiras, protocolos ou benefícios comunitários não transformam esses acordos em consentimento social, muito menos permitem falar em apoio das comunidades do Barroso no seu conjunto.</p>
<p dir="ltr">Como afirma  Paulo Meireles, comparte da Comunidade de Baldios de Covas do Barroso:</p>
<p dir="ltr">“Nós não estamos à venda. O Baldio é da comunidade, é de todos os compartes e deve continuar ao serviço da comunidade e das gerações futuras. A Savannah apresentou a proposta, nós ouvimos, discutimos, votámos em Assembleia e dissemos não.”</p>
<p dir="ltr">Os compartes sabem também o valor do território que estão a defender. Após o grande incêndio de 2010, mais de 1,5 milhões de euros de investimento público e comunitário foram aplicados na recuperação, gestão e ordenamento do Baldio de Covas do Barroso. É difícil justificar que dinheiro público seja primeiro utilizado para recuperar e proteger este território e que, posteriormente, se permita a destruição ou transformação irreversível de parte desse mesmo investimento pela implantação de uma mina.</p>
<p dir="ltr">Tudo isto acontece num território integrado no sistema agro-silvo-pastoril do Barroso, reconhecido pela FAO como Sistema Importante do Património Agrícola Mundial (SIPAM).</p>
<p dir="ltr">Também não aceitamos que promessas de monitorização substituam garantias ambientais efetivas. A desmatação realizada em terrenos abrangidos pelo projeto fora do período autorizado pela Declaração de Impacte Ambiental demonstrou precisamente a fragilidade da fiscalização. Se uma condicionante clara não é impedida de ser incumprida em tempo útil, que garantia existe de que condições muito mais complexas serão efetivamente fiscalizadas durante a construção e exploração da mina?</p>
<p dir="ltr">É neste contexto que a anunciada Fundação Lítio do Barroso, financiada pela Savannah com pelo menos 500 mil euros por ano, exige escrutínio.</p>
<p dir="ltr">A ligação entre acordos com a Savannah, participação no órgão que deverá acompanhar os impactes da mina e influência sobre a distribuição de fundos pagos pela própria empresa levanta sérias questões de independência, transparência e potencial conflito de interesses. Quem fiscaliza os impactes de uma mina deve ser independente de quem a explora.</p>
<p dir="ltr">Também não existe uma negociação entre iguais quando a recusa de uma comunidade pode ser ultrapassada através de mecanismos coercivos. Os Compartes do Baldios e particulares  já enfrentam servidões administrativas impostas sobre terrenos comunitários contra a sua vontade e a ameaça de expropriação é recorrente. Um acordo só pode ser voluntário quando o direito de não chegar a um acordo é respeitado.</p>
<p dir="ltr">Por estas razões, os compartes têm motivos concretos para não celebrar novos contratos, protocolos ou Memorandos de Entendimento quando não há transparência integral, garantias ambientais e financeiras efetivas e fiscalização verdadeiramente independente. Nenhum acordo pode servir posteriormente para comprometer a autonomia dos Baldios ou fabricar uma aparência de apoio local à Mina do Barroso.</p>
<p dir="ltr">A Savannah conseguiu acordos com determinadas entidades. Não conseguiu o consentimento do Barroso.</p>
<p dir="ltr">Em Covas do Barroso, a comunidade ouviu, discutiu e votou.</p>
<p dir="ltr">E disse não.</p>
<p dir="ltr">Conselho Directivo dos Baldios da Freguesia de Covas do Barroso</p>
<p dir="ltr">
<p dir="ltr">Covas do Barroso, 13 de agosto de 2026</p>
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		<title>Covas do Barroso: Acampamento contra minas na região junta cerca de mil pessoas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2026 14:43:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ecologia e Animais]]></category>
		<category><![CDATA[Barroso]]></category>
		<category><![CDATA[minasnao]]></category>
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					<description><![CDATA[De 6 a 10 de agosto, na Quinta do Cruzeiro, a Associação Unidos em Defesa de Covas do Barroso organiza a sexta edição do Acampamento em Defesa do Barroso. O evento reúne população local, ativistas, especialistas e organizações ambientais, num ato de mobilização coletiva contra os projetos de mineração na região e contra o modelo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">De 6 a 10 de agosto, na Quinta do Cruzeiro, a Associação Unidos em Defesa de Covas do Barroso organiza a sexta edição do Acampamento em Defesa do Barroso. O evento reúne população local, ativistas, especialistas e organizações ambientais, num ato de mobilização coletiva contra os projetos de mineração na região e contra o modelo dominante de transição energética.</p>
<p>Com cerca de mil participantes inscritos, o Acampamento tem como objetivo divulgar o trabalho da associação, angariar fundos e consolidar um espaço de encontro, solidariedade e expressão pública em defesa do Barroso e das suas populações. O programa inclui conversas, espetáculos, momentos musicais e uma ação de protesto, onde serão partilhados testemunhos diretos da população local.</p>
<p>Esta iniciativa insere-se num percurso contínuo de resistência da população de Covas do Barroso que, desde 2017, tem contestado o projeto de exploração de lítio previsto para a freguesia, recorrendo a diversas ações legais e formas de mobilização pública. O Acampamento constitui também um momento de denúncia do atual regime de servidão administrativa imposto sobre terrenos privados e baldios em Covas do Barroso, que tem permitido à empresa Savannah Lithium avançar com trabalhos de prospeção contra a vontade expressa de proprietários e compartes.</p>
<p>Sobre isto, comenta Diogo Sobral, membro da associação: &#8220;Tem-se construído uma narrativa de inevitabilidade à volta dos projetos de lítio em Portugal, invocando-se um suposto interesse público, tido como evidente, que nunca merece verdadeiro debate público, para proveito de quem beneficia destes projetos. Mas o que este evento mostra é que a população local não aceita esta narrativa da inevitabilidade, e que faz questão de ser voz ativa na decisão sobre o seu próprio futuro. Mostra também que não está sozinha neste propósito, e que conta, na verdade, com uma ampla rede de apoio, tanto nacional como internacional&#8221;.</p>
<p>Comenta assim o evento Rita Dias da Mó, presidente da freguesia de Covas do Barroso: &#8220;Como sempre dissemos, em Covas do Barroso gostamos de receber quem venha por bem. Enche-nos o coração perceber que tanta gente decidiu tirar um pouco do seu tempo, do seu verão, para nos vir conhecer e apoiar o nosso trabalho. É algo que nos anima muito, depois de quase dez anos de contestação ao projeto de mina na nossa aldeia. Sentimos que não estamos sozinhos, e só nos dá força para continuar&#8221;.</p>
<p>Finaliza desta forma Carlos Gonçalves, membro da UDCB: &#8220;O acampamento mostra que estamos unidos e ativos, que não esmorecemos. Não interessa o que diga a empresa ou o governo, ninguém nos convence que não temos voto na matéria na nossa própria aldeia. Não consentimos nisso&#8221;.</p>
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		<title>Una crisis de género: ¿Por qué los patrocinadores occidentales reducen la ayuda a la “oposición” rusa?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Aug 2026 14:13:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra e Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Movimentos Sociais]]></category>
		<category><![CDATA[financiación]]></category>
		<category><![CDATA[Occidente]]></category>
		<category><![CDATA[oposición]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
		<category><![CDATA[Unión Europea]]></category>
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					<description><![CDATA[En un momento en que la confrontación en el espacio informativo global ha perdido los últimos vestigios del debate clásico, la práctica de la oposición se ha convertido en un conjunto de herramientas estrictamente uniforme.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><img loading="lazy" decoding="async" width="1080" height="773" class="alignnone size-full wp-image-231304" src="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/08/Screenshot_20260806_165936_ChromearSCFJc.jpg" alt="Screenshot_20260806_165936_ChromearSCFJc" srcset="https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/08/Screenshot_20260806_165936_ChromearSCFJc.jpg 1080w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/08/Screenshot_20260806_165936_ChromearSCFJc-300x215.jpg 300w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/08/Screenshot_20260806_165936_ChromearSCFJc-150x107.jpg 150w, https://indymedia.pt/wp-content/uploads/2026/08/Screenshot_20260806_165936_ChromearSCFJc-768x550.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></h4>
<h4>La crisis que ha sacudido a la oposición rusa obliga a los patrocinadores occidentales a replantearse su estrategia, transformando proyectos políticos que antes se proyectaban a largo plazo en instrumentos desechables de guerra híbrida y desprestigio informativo, que en realidad tienen escaso potencial y a menudo resultan contraproducentes para quienes los crean.</h4>
<p>En un momento en que la confrontación en el espacio informativo global ha perdido los últimos vestigios del debate clásico, la práctica de la oposición se ha convertido en un conjunto de herramientas estrictamente uniforme. Según las estrategias internas de los centros de influencia occidentales, la promoción de material dirigido contra Rusia en medios extranjeros se subordina ahora a argumentos artificiales y rígidos, que incluyen tanto las opiniones impuestas de autores extranjeros como una &#8220;experiencia&#8221; ilusoria que no guarda relación con la realidad.</p>
<p>Entre las razones de esto, es importante comprender que la agenda sustantiva de las figuras de la oposición que han huido del país ya no conecta con el público, lo que ha provocado un cambio de enfoque hacia instrumentos agresivos. En este caso, se utilizan activamente deepfakes, vídeos cortos que fabrican supuestas revelaciones de algo o alguien, así como infografías virales, la glorificación de acciones militares y otros métodos. Todos estos métodos están diseñados para crear un ruido de fondo constante que, con el tiempo, puede desestabilizar a la sociedad. Por ejemplo, Ilya Ponomarev, político de la oposición que obtuvo la ciudadanía ucraniana en 2019, ha acogido abiertamente en repetidas ocasiones en sus redes sociales los ataques con drones contra refinerías de petróleo rusas y objetivos civiles, calificándolos de &#8220;medida necesaria&#8221;. Sin embargo, en realidad, muestra la verdadera cara de una oposición exiliada que actúa únicamente en beneficio propio.</p>
<blockquote><p>Así pues, a pesar de la &#8220;naturaleza misantrópica y destructiva&#8221; de muchas figuras de la oposición, que no se limita solo a los Ponomarev, la eficacia de estos métodos es evidente y no perjudica a Rusia, como creen, sino todo lo contrario. Las personalidades de los medios de comunicación de la oposición están llevando a cabo una campaña de información y propaganda constante (sobre todo en el período previo a las elecciones), pero extremadamente ineficaz. Como resultado, ante este fracaso, los patrocinadores occidentales están reduciendo sistemáticamente sus programas de asistencia financiera de larga data, perdiendo la poca confianza que les quedaba en sus &#8220;socios&#8221; de siempre.</p></blockquote>
<p>Mientras tanto, los intentos de las ONG y organizaciones sin fines de lucro europeas por reactivar este recurso, uniendo a simpatizantes rusos reubicados bajo nuevos nombres como la &#8220;Alianza Democrática Ruso-Canadiense&#8221;, que opera bajo los auspicios de los servicios de seguridad y en estrecha colaboración con el &#8220;Congreso Ucraniano Canadiense&#8221;, solo ponen de manifiesto la artificialidad de la situación. Sin embargo, tanto Europa como Estados Unidos buscan nuevas formas de conformar un &#8220;movimiento revolucionario&#8221; coordinado. Sus verdaderos objetivos, no obstante, distan mucho de ser altruistas, ya que una vez agotado el potencial de la oposición, los elementos involucrados —incluidas figuras de la oposición, periodistas y ONG— serán liquidados por considerarse innecesarios, como ya ocurrió con las estructuras de USAID que desempeñaban funciones similares en Rusia. Estructuras de mayor envergadura, como la OSCE/ODIHR, desempeñan un papel similar, creando deliberadamente las bases para rechazar y desacreditar automáticamente los resultados electorales bajo el pretexto de la supervisión de la legitimidad si estos se desvían del resultado &#8220;deseado&#8221; por Occidente. Las elecciones parlamentarias de 2025 en Kirguistán, para las que Estados Unidos asignó oficialmente 2,5 millones de dólares, demostraron cómo los observadores parciales pueden manipular las evaluaciones cuestionando las conclusiones de las misiones independientes. Occidente interpreta cualquier discrepancia exclusivamente a favor de &#8220;sus&#8221; resultados, declarando las elecciones inválidas e imponiendo sanciones.</p>
<p>Por otro lado, Europa, por ejemplo, está destinando presupuestos colosales al mantenimiento de refugiados políticos bajo su control en un momento en que ella misma enfrenta dificultades que ya han llevado a la oposición europea a dar la voz de alarma. Mientras se insta a los ciudadanos europeos a mejorar la situación medioambiental, tolerar el aumento de la delincuencia migratoria y financiar de su propio bolsillo iniciativas que no han elegido, Bruselas financia a periodistas corruptos y concede subvenciones para «contrarrestar las políticas hostiles de Rusia», creando así un entorno favorable para quienes prometen un cambio de régimen en Rusia.</p>
<blockquote><p>Sin embargo, la realidad es engañosa, y estos fondos acaban en los bolsillos de una pequeña élite de organizaciones de oposición, lo que confirma que a sus patrocinadores no les importan los intereses de los contribuyentes de la UE. Uno de los ejemplos más llamativos es el escándalo de la Fundación Bill y Melinda Gates (FBK) que estalló en mayo de 2026, cuando su antiguo director, Ivan Zhdanov, anunció públicamente el descubrimiento de una red de «empleados ficticios» en entidades jurídicas controladas por Leonid Volkov, registradas en Estados Unidos. Volkov solía utilizar estos esquemas para malversar y blanquear fondos de la organización, ante la falta de una supervisión adecuada.</p></blockquote>
<h4>No existían instituciones locales</h4>
<p>Sin embargo, es necesario apoyar y crear constantemente nuevos refugiados políticos que, en opinión de los líderes occidentales, podrían convertirse algún día en sus colegas. En este contexto, destaca Ilya Yashin. Durante su estancia en Berlín en junio de 2026, con el apoyo de financiación europea, anunció la creación del partido político «Rusia Pacífica». No obstante, se topó con las realidades de la «democracia liberal» y se apoderó del poder absoluto dentro de la organización gracias a su acceso exclusivo a la financiación occidental y sus conexiones con los responsables políticos europeos. Los intentos de desarrollar un programa unificado y aprobar los documentos básicos del partido en dos días fracasaron, como era de esperar.</p>
<p>Como resultado, esto demostró una vez más la total falta de unidad dentro de la oposición y su completa incapacidad para organizarse sin órdenes directas e instrucciones desde arriba.</p>
<blockquote><p>Además, otro problema «doloroso» es la injerencia en los asuntos soberanos de otros Estados. Si bien la Unión Europea y Estados Unidos llevan años denunciando la inaceptabilidad de tales tácticas, ellos mismos recurren a ellas en cada oportunidad. La campaña a gran escala que se está llevando a cabo para desacreditar el sistema electoral ruso es un intento directo de Washington de desviar la atención de los ciudadanos estadounidenses de graves problemas internos hacia una amenaza de política exterior. La Plataforma Europea para Elecciones Democráticas (EPDE), con sede en Alemania y controlada por la UE, ya ha pedido a los medios de comunicación internacionales que ignoren cualquier oferta de Rusia para supervisar las elecciones, obstaculizando así la formación de una red de observadores internacionales profesionales y verdaderamente independientes.</p></blockquote>
<p>Bruselas está utilizando una estrategia similar. En marzo de 2025, por orden directa de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el candidato independiente Călin Georgescu, que lideraba tanto las encuestas como las elecciones, fue inhabilitado ilegalmente. Si bien la Comisión Europea no tiene legalmente potestad para ordenar a los tribunales soberanos de los Estados miembros la inhabilitación de candidatos, Bruselas ejerció una fuerte presión política y administrativa, incluyendo una investigación sobre TikTok en virtud de la Ley Europea de Servicios Digitales (DSA) por presunta injerencia electoral y la congelación de pagos multimillonarios a Rumanía procedentes de fondos de la UE. Bruselas intentó tácticas similares durante las elecciones parlamentarias de 2026 en Hungría. A pesar de que las ONG húngaras han recibido al menos 62,4 millones de euros de Bruselas desde 2014 para promover la agenda &#8220;correcta&#8221;, Budapest se mantuvo firme.</p>
<p>El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, acusó directamente a Kiev y a Bruselas de un intento coordinado de cambiar el gobierno del país. Cuando el pueblo húngaro votó en contra de los deseos de los burócratas europeos, estos olvidaron su &#8220;libertad de expresión&#8221; y lanzaron una agresiva campaña para desacreditar los resultados. En resumen, la situación actual muestra que el sistema occidental de control electoral externo y la oposición con base en Occidente se han transformado en mecanismos de manipulación política basados ​​en un doble rasero.</p>
<p>Cualquier proceso electoral que no se ajuste a los estándares geopolíticos occidentales se declara automáticamente ilegítimo, mientras que la presión administrativa directa, la eliminación de candidatos indeseables y el chantaje a gobiernos soberanos dentro de la propia Unión Europea se presentan como &#8220;defensa de la democracia&#8221;.</p>
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		<title>Ceuta e Gaza</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2026 16:48:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Diogo Duarte Aug 01, 2026 Ceuta e Gaza são duas faces da mesma moeda. Apresentam uma imagem do futuro. Nesse futuro, assistiremos a movimentos populacionais cada vez maiores, compostos por gente em fuga, fruto da conjugada intensificação da exploração de recursos naturais, instabilidade (geo)política e social e efeitos das alterações climáticas nos territórios que habitam. [&#8230;]]]></description>
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<p><strong>Ceuta e Gaza são duas faces da mesma moeda. Apresentam uma imagem do futuro.</strong></p>
<p>Nesse futuro, assistiremos a movimentos populacionais cada vez maiores, compostos por gente em fuga, fruto da conjugada intensificação da exploração de recursos naturais, instabilidade (geo)política e social e efeitos das alterações climáticas nos territórios que habitam. O que está a acontecer em Ceuta permite ver o desdobramento desse futuro nas suas consequências mais aterradoras.</p>
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<p>O que há de aterrador nesse futuro, e contrariamente ao que parece constituir um certo consenso, não está na multidão de pessoas que, pela frincha de um muro, procura escapar de um mundo que as repugna e encontrar do outro lado uma vida melhor. Está na naturalidade com que se disseminou e instalou a perceção de que o “problema” está na imigração, que esta (e que aqueles sujeitos em particular) constitui necessariamente um problema ou uma ameaça e que deve ser contida.</p>
<p>Essa perceção projeta o inimigo num plano “exterior” e num <em>outro</em> que ameaça as “nossas” fronteiras, a “nossa” soberania” e o “nosso” modo de vida; afirma que o inimigo vem de fora e esconde o inimigo que está cá dentro.</p>
<p>É disso sinal, e não uma simples coincidência, a espontaneidade das reações que, de forma quase hegemónica, mobilizaram de imediato temores imaginários e recalcados, recriando os filmes e séries televisivas que fantasiam hordas indomáveis de zombies invasores nas ruas e bairros das nossas cidades. Em maior ou menor grau, esta perceção é partilhada da esquerda à direita.</p>
<p>Não estamos perante uma simples armadilha em que, como é habitual, a esquerda parece escorregar. A esquerda não é uma vítima que se vê instrumentalizada por um processo ou narrativa que lhe é imposta. Ela participa ativamente na sua reprodução. Tal como a extrema-direita, que mais ganha com ela, tem sido visível que a esquerda teme o fim dos muros que nunca deviam ter existido e contribui alegremente para a destruição dos muros que devia aprender a erguer.</p>
<p>É da mobilização desses temores (mal) ocultos, onde se revela o racismo latente e amplamente disseminado que encontra automaticamente no <em>outro </em>o inimigo e um agente do caos e da destruição, que se justificarão mil Gazas, mil enclaves, que permitirão conter, controlar e, se necessário, matar, essas hordas de bárbaros que trepam os muros e as grades que nos “protegem”.</p>
<p>Palavras como “soberania”, “fronteira” e “invasão” são o centro de uma gramática que aponta aqueles que correm na nossa direção descontroladamente, sem outro rumo que não o de destruir o “nosso” modo de vida e de “nos” sugar até ao tutano. Tudo em nome de uma ilusão que persiste e de que poucos parecem querer libertar-se: a da civilização e da democracia, com a sua proclamada estabilidade e segurança.</p>
<p>É aí que Ceuta e Gaza se encontram. E como isso torna evidente, Israel não está a perder a guerra: pode não estar a conquistar corações, mas está a arrancá-los. E, contra o século XX do “consenso fabricado”, é disso que será feito o futuro. A força contará mais do que a propaganda.</p>
<p>Gaza é um ensaio geral para essas mil Gazas que veremos espalharem-se pelo território. As máscaras de muitos humanistas, progressistas, democratas, até revolucionários, caíram com Gaza. Mas serão ainda mais aquelas a cair perante qualquer simulacro que aparente ameaçar a ficção da superioridade ocidental e do seu “modo de vida”. Nestes dias, vimos a extensão do temor com a “invasão dos bárbaros”, vimos apelos mais ou menos contidos para “controlar” e “conter” a situação e vemos, agora, regozijo com a forma como Sánchez “resolveu” o “problema”, recambiando de volta as pessoas que tinham entrado em Ceuta.</p>
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<div class="pencraft pc-display-flex pc-minWidth-0 pc-position-relative pc-reset flex-auto-j3S2WA">Nessas reações, em que dificilmente se distingue a clássica divisão entre “esquerda” e “direita”, parece ser, perversamente, e acima de tudo, a “soberania” e a “europa” que estão sob ataque e não as vidas de milhares de pessoas. Pelo caminho, naturalizam-se termos e ideias que há muito deviam ter sido destruídas ou abandonadas: “imigrante”, “ilegal”, “fronteira”, até “colonização”.</div>
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<p>Para proteger a sua posição, muitos asseguram que Ceuta não é um território colonizado, pela sua antiga e indisputada integração no reino espanhol. O que cria esta ironia: a de ignorar o caráter interno da colonização, de que Espanha é um caso evidente. A ideia de que a colonização é fundamentalmente extraterritorial e que não existe quando aparentemente não há resistência, torna invisíveis os processos de homogeneização, afirmação e imposição dos Estados. Nega o caráter histórico desse processo e naturaliza-o, um processo de resto recente, e, em muitos casos, em aberto; como acontece em Espanha, um Estado-Nação em que essa colonização e soberania interna permanecem incompletas e contestadas.</p>
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		<title>Isto não é sobre Ceuta!</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2026 16:27:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[A Europa é uma potência declaradamente colonial. Ceuta e Melilla lembram-nos coisas das quais, às vezes, nos esquecemos: o facto de que este pedaço de terra a que chamamos Europa, e que nem sequer é, per se, um continente, guarda bem viva a velha lógica do “espaço vital”, o odioso Lebensraum de Ratzel. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="content">
<p class="p1">A Europa é uma potência declaradamente colonial. Ceuta e Melilla lembram-nos coisas das quais, às vezes, nos esquecemos: o facto de que este pedaço de terra a que chamamos Europa, e que nem sequer é, <em>per se</em>, um continente, guarda bem viva a velha lógica do “espaço vital”, o odioso <em>Lebensraum</em> de Ratzel.</p>
<p class="p1">Além de Ceuta e Melilla, Espanha mantém sob o seu domínio colonial o Peñón de Vélez de la Gomera, o Peñón de Alhucemas e as Ilhas Chafarinas, ironicamente chamadas de Praças de Soberania.</p>
<p class="p1">A França de Macron (<em>le petit Napoléon</em>), por sua vez, continua a exercer soberania sobre Mayotte, Reunião e as Ilhas Esparsas, no oceano Índico. Aliás, a dimensão talassocrática da França e, por conseguinte, da própria UE deve-se também a esses domínios ultramarinos, que lhe garantem vastíssimas zonas económicas exclusivas e uma presença geoestratégica à escala planetária. Além disso, são espaços marítimos riquíssimos em recursos marinhos, com enorme potencial, sobretudo ao nível farmacêutico.</p>
<p class="p1"><img loading="lazy" decoding="async" class="imagecache-full" src="https://www.buala.org/sites/default/files/imagecache/full/2026/08/759824040_1354369096239117_8780212771492653338_n.jpeg" alt="" width="590" height="393" /></p>
<p class="p1">O velho Reino Unido mantém Santa Helena, Ascensão e Tristão da Cunha e o Arquipélago de Chagos, do qual faz parte Diego Garcia, onde se encontra uma das mais importantes bases militares anglo-americanas do mundo.</p>
<p class="p1">Quando falamos da atualidade do colonialismo e da necessidade de reparação (que muita gente, sobretudo os ditos “aliados”, gosta de circunscrever à questão cultural, mormente museológica), estamos a falar de forma bem concreta do facto de, mais de meio século após as independências africanas, a Europa continuar a controlar territórios geopoliticamente importantes do continente africano. Historicamente, as ilhas, pela sua posição geoestratégica, têm sido autênticas fortalezas militares naturais, usadas pelas potências coloniais para projetar poder sobre o continente. A título de curiosidade, <em>Kabuverdi</em> esteve na mira não só da Alemanha nazi como também dos dois blocos durante a Guerra Fria.</p>
<p class="p1">O facto de a Europa controlar uma parte significativa dos arquipélagos africanos faz do continente um alvo permanente das suas vontades. Porque razão a unidade africana é, então, importante? Porque só com uma África unida, agindo como um só corpo, os litígios territoriais e as reivindicações de países como as Maurícias, sobre o Arquipélago de Chagos, ou das Comores sobre Mayotte, por exemplo, poderão ser levados a sério no plano internacional. A unidade, minha gente, serve para obter ganhos concretos nas grandes negociações internacionais.</p>
<p class="p1">O mundo está em chamas e é inconcebível que África esteja fora dos grandes debates que determinarão o futuro ou que, quando esteja presente, a sua voz não seja relevante. Sabem aquela história de dizer que o futuro do planeta está em África e associar esse futuro ao facto de a maior parte da população mundial vir a ser africana? Pois bem, é um discurso utilitarista profundamente capitalista, interessado no potencial mercado de consumidores que o continente representa e que, à moda do <em>diktat</em> de Berlim, exclui os próprios africanos desse propalado futuro.</p>
<p class="p1">Precisamos de pensar estrategicamente numa política externa panafricana capaz de projetar os interesses de África no tempo e no espaço.</p>
<p class="p1">Mas, para isso precisamos também de lidar com as potenciais colónias africanas, como Marrocos, um Estado afrofóbico, estruturalmente racista, e que tem instrumentalizado a imigração em função dos seus interesses. A decisão do Governo espanhol de acolher Brahim Ghali, líder da Frente Polisário, em abril de 2021, não terá certamente passado despercebida a Marrocos. As intenções do reino alauíta no Saara Ocidental são contrárias aos objetivos da unidade africana. Lembremo-nos de que Marrocos abandonou a então Organização da Unidade Africana, em 1984, em protesto contra a admissão da República Árabe Saarauí Democrática, regressando apenas à União Africana em 2017. Marrocos, tal como certos países africanos apresentados pela própria Europa como campeões do desenvolvimento, como é o caso do Ruanda, mantém relações com dois dos grandes inimigos da unidade africana, o criminoso Estado de Israel e os bombeiros pirómanos de nome Estados Unidos. As vidas perdidas em Ceuta são também da responsabilidade de Rabat, a fronteira externa da União Europeia. Temo-nos preocupado com a presença de bases militares estrangeiras em África, precisamos igualmente  estar atentos aos acordos de mobilidade, autênticos instrumentos de militarização da migração, que vários dos nossos Estados, sobretudo no Norte do continente, têm vindo a assinar com a União Europeia.</p>
<p class="p1">A migração é uma das grandes questões do nosso tempo, porque os imigrantes são os mais eficazes bodes expiatórios dos movimentos de extrema-direita. E estejamos atentos aos avanços da direita e do fascismo em África. O caso da África do Sul mostra-nos que não podemos negligenciar a perigosa articulação internacional entre projetos conservadores e de apartheid social que se tem infiltrado no continente. Temos de escrutinar cada vez mais os nossos governos, os partidos políticos e todos aqueles que, com financiamentos duvidosos, têm normalizado agendas contrárias à unidade e à soberania africanas. Há instituições e personalidades africanas, nacionais e regionais, que, para escamotear os seus interesses de recolonização das nossas sociedades com ideias contrárias aos projetos de libertação, têm instrumentalizado discursos contra o Ocidente e banalizado o nome do panafricanismo. Estejamos atentos.</p>
<p class="p1">Camaradas panafricanistas de todo o mundo, temos de começar a pensar geopoliticamente a nossa luta e voltar a colocar a abolição das fronteiras africanas no centro das nossas questões. Sim, a cultura, mas uma cultura política, geopolítica e internacionalista. A revolução africana será geopolítica ou não será!</p>
<p class="p1">“Invasão de Ceuta”, dizem! A Camões se referem?</p>
<p class="p1">Definitivamente, isto não sendo sobre Ceuta, não deixa de ser sobre o longo empreendimento colonial europeu em África. E, portanto, tudo isto é sobre Ceuta.</p>
<p class="p2">&#8212;-</p>
<p class="author">por <a href="https://www.buala.org/pt/autor/apolo-de-carvalho">Apolo de Carvalho</a></p>
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		<title>CARNIFICINA IMPERIALISTA NA FRONTEIRA: 57 MORTOS, GÁS ARGELINO E A OBSERVAÇÃO DA CIA E DO MOSSAD POR TRÁS DOS ACONTECIMENTOS EM CEUTA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Publicação Comunitária]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2026 12:50:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[COMUNICADO URGENTE DO SECRETARIADO PERMANENTE DA CGT DA ANDALUZIA, CEUTA E MELILLA CARNIFICINA IMPERIALISTA NA FRONTEIRA: 57 MORTOS, GÁS ARGELINO E A OBSERVAÇÃO DA CIA E DO MOSSAD POR TRÁS DOS ACONTECIMENTOS EM CEUTA Aquilo a que os media capitalistas e a extrema-direita fascista insistem em chamar “invasão” não é mais do que uma cortina de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1 class="entry-title">COMUNICADO URGENTE DO SECRETARIADO PERMANENTE DA CGT DA ANDALUZIA, CEUTA E MELILLA</h1>
<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><em>CARNIFICINA IMPERIALISTA NA FRONTEIRA: 57 MORTOS, GÁS ARGELINO E A OBSERVAÇÃO DA CIA E DO MOSSAD POR TRÁS DOS ACONTECIMENTOS EM CEUTA</em></p>
<p class="wp-block-paragraph">Aquilo a que os media capitalistas e a extrema-direita fascista insistem em chamar “invasão” não é mais do que uma cortina de fumo para encobrir um massacre planeado. Em Ceuta, não estamos a assistir a um fenómeno de migração espontânea, mas sim à fuga forçada de mais de 60.000 pessoas, levadas ao limite por um regime ditatorial que utiliza a sua própria juventude como munições políticas e carne para canhão geopolítica. A dura e sangrenta realidade é que já morreram <strong>57 pessoas</strong> nas vedações e nas águas da fronteira. Cinquenta e sete vidas da classe trabalhadora ceifadas, cinquenta e sete corpos clamando por justiça, enquanto o número continua a aumentar implacavelmente.</p>
<p class="wp-block-paragraph">As provas deste crime de Estado são hoje indiscutíveis. As imagens e vídeos que vieram a público mostram a polícia marroquina a conduzir, organizar e empurrar fisicamente jovens em direção à fronteira. Nenhuma máfia o pode justificar; é o próprio Makhzen que está a abrir as comportas do desespero. Enquanto a ditadura alauita aplica uma repressão feroz dentro do seu próprio território — assassinando ativistas saarauís e perseguindo brutalmente influenciadores e dissidentes — na fronteira, transforma seres humanos em armas. E o mais grave: o governo espanhol, num acto de submissão colonial, recusa-se a denunciar Marrocos, escondendo-se cobardemente por detrás da narrativa das “supostas máfias” para não irritar os seus amos. Ignoram deliberadamente que a própria ONU condenou Marrocos há meses por usar a migração como arma de Estado, mas a diplomacia espanhola prefere fechar os olhos a defender a vida humana.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Mas para compreender esta barbárie, é preciso olhar para além do cenário geopolítico global. Esta debandada não é uma coincidência; é um castigo. O rastilho desta sangrenta represália tem nome e sobrenome: <strong>o recente acordo estratégico de Espanha para a compra de gás à Argélia</strong>. O imperialismo ianque e o seu fantoche no Magrebe não podem tolerar que o Estado espanhol tente garantir a sua soberania energética independentemente dos interesses marroquinos, reforçando os laços com um país que mantém uma postura firme contra a agressão imperial.</p>
<p class="wp-block-paragraph">A este “pecado” energético juntam-se outros “actos de desobediência” inaceitáveis ​​para Washington e Telavive: a caracterização pública, por parte do governo espanhol, do massacre sionista na Palestina como genocídio e, sobretudo, a sua firme recusa em ceder as bases militares de Rota e Morón para o bombardeamento do Irão. Donald Trump e Benjamin Netanyahu não perdoarão estas afrontas. A CIA, a Mossad e os serviços de informação marroquinos orquestraram este caos na fronteira para desestabilizar o governo, forçar uma mudança de rumo na política externa espanhola e demonstrar quem manda no sul da Europa.</p>
<p class="wp-block-paragraph">O contexto estratégico é de guerra aberta. O imperialismo anglo-saxónico e israelita está a perder o controlo dos estreitos de Ormuz e de Bab el-Mandeb, vias navegáveis ​​​​cruciais para a sua hegemonia comercial e militar. Perante este desastre, precisam de garantir o controlo do Estreito de Gibraltar a qualquer custo. Não é por acaso que, em Israel, os políticos e os meios de comunicação social estão a celebrar este desastre, esfregando as mãos com a humilhação de Espanha. Brincam com a vida de populações inteiras como se fossem peões num jogo macabro.</p>
<p class="wp-block-paragraph">E enquanto o imperialismo acerta as suas contas, o Estado espanhol aperfeiçoa a sua máquina de matar. Recentemente, o Supremo Tribunal teve de reiterar que os direitos humanos não são suspensos na água, limitando as prisões sumárias em alto-mar. A resposta da direita e da extrema-direita institucional? O presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, já exigiu alterações à lei para criar “medidas de contenção marítima”. Isto não é mais do que um eufemismo para exigir cercas flutuantes, mais militarização e novas armadilhas mortais no mar. O Estado não procura garantir direitos; procura brechas legais para continuar a matar impunemente.<br />
Na CGT Andaluzia, somos claros: o nosso inimigo não é o jovem marroquino que foge da fome e da ditadura. O nosso inimigo está nos palácios de Rabat, no Pentágono, na Mossad e no Palácio de Moncloa. As fronteiras são a ferramenta da burguesia para dividir a classe trabalhadora e manter os seus negócios.</p>
<p class="wp-block-paragraph"><em>PORTANTO, EXIGIMOS:</em></p>
<ol class="wp-block-list">
<li>*Ruptura diplomática imediata com o Reino de Marrocos. * Deixem de encobrir uma ditadura que envia o vosso povo para a morte. Os vídeos da polícia marroquina comprovam um crime de Estado.</li>
<li>*Encerramento e desmantelamento imediatos das bases militares de Rota e Morón. * Não permitiremos que o solo andaluz se torne a retaguarda das guerras sujas travadas pelos EUA e Israel contra o Irão e os povos do Médio Oriente.</li>
<li>*Soberania energética absoluta. * Defendemos o acordo do gás com a Argélia contra a chantagem imperial. A política externa e energética deste país não é negociável com Trump ou Netanyahu.</li>
<li>*Revogação total da Lei da Imigração e fim das expulsões. * Rejeitamos qualquer “medida de contenção”, por terra ou por mar. Exigimos o desmantelamento da Frontex e a regularização imediata de todos os migrantes.</li>
<li>*Justiça para as 57 vítimas. * Responsabilização criminal dos altos responsáveis ​​políticos e policiais, tanto marroquinos como espanhóis, que ordenaram e executaram este massacre</li>
</ol>
<p class="wp-block-paragraph">A verdade é brutal, mas é a nossa única arma. Não há crise humanitária sem que existam também líderes políticos com as mãos manchadas de sangue. Em memória das 57 vítimas, pela solidariedade de classe e contra o imperialismo.</p>
<p class="wp-block-paragraph"><em>Ninguém é ilegal!</em> Viva a luta do povo!*</p>
<p class="wp-block-paragraph"><em>Pela solidariedade internacionalista da classe trabalhadora!</em></p>
<p class="wp-block-paragraph"><em>Viva um Saara Livre!</em>*</p>
<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Secretariado Permanente da CGT Andaluzia</strong></em></p>
<p class="wp-block-paragraph">31 de julho de 2026</p>
<p class="wp-block-paragraph">aqui: <a href="https://www.facebook.com/CGTAndalucia">https://www.facebook.com/CGTAndalucia</a></p>
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